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1/12/11

Tributo a Guillermo O’Donnell, por Scott Mainwaring

Más recuerdos para el grande de las ciencias sociales que se nos fue el martes.
Esta es una verdadera clase magistral sobre Guillermo O’Donnell,
una gran síntesis de la trayectoria académica del Maestro, escrita en estas horas por un colega suyo y compañero de ruta: el politólogo Scott Mainwaring, titular del Kellogg Institute for International Studies (University of Notre Dame) del que O’Donnell fue el primer director.

Tributo a Guillermo O’Donnell

Nuestro querido amigo y colega Guillermo O'Donnell murió ayer por la tarde en su Buenos Aires natal a la edad de 75 años, tras una batalla de cuatro meses contra el cáncer.
O'Donnell fue un gigante en la ciencia social contemporánea, conocido en todo el mundo por su creatividad intelectual única, su pionera originalidad, y su pasión por las democracias que funcionan decentemente. Su trabajo académico sobre el autoritarismo y la democracia estableció su reputación internacional como un pensador brillante y seminal.
Más cerca de casa [el autor se refiere a la Universidad de Notre Dame], él jugó un papel fundamental en la creación y desarrollo del Kellogg Institute for International Studies. Como primer director académico del Kellogg, definió una agenda de investigación interesante para el Instituto y construyó un excelente programa de becarios invitados. Al momento de su muerte era profesor emérito de Ciencia Política en la Notre Dame y miembro senior del Kellogg Institute.
Las contribuciones académicas de O'Donnell se pueden agrupar en tres fases. Al principio de su carrera, trabajó principalmente sobre los orígenes del autoritarismo en América del Sur, especialmente en los países de la región más desarrollada. Publicado por primera vez en 1973, Modernización y autoritarismo burocrático fue una obra fundamental en la comprensión de los orígenes del autoritarismo moderno en América Latina.
A diferencia de muchos de sus contemporáneos, Guillermo reconoció que se trataba de un nuevo tipo de gobierno autoritario. Una vez más a diferencia de sus contemporáneos, él también entiende que este nuevo modelo de gobierno autoritario ha tenido profundas implicaciones teóricas para comprender la relación entre modernización y democracia. A continuación escribió muchos artículos importantes sobre la naturaleza del autoritarismo en América Latina.
En una segunda fase, O'Donnell fue el pionero en la previsión de la ola de transiciones a la democracia que se inició en América Latina en 1978. Con notable presciencia, cuando América Latina estaba en el cenit de un régimen autoritario, él entendió correctamente y de manera prácticamente única que muchas de las dictaduras terribles en el poder por entonces probablemente fueran transitorias. Él estudió las contradicciones internas dentro de los regímenes autoritarios y luego analizó la ola de transiciones a la democracia que se debió en parte a las tensiones dentro del autoritarismo que había analizado anteriormente. Una vez más, abrió una nueva pregunta de investigación, de enorme importancia tanto teórica como en el mundo "real". Su volumen en coedición [con Phillipe Schmitter y Laurence Whitehead] Transiciones desde un gobierno autoritario (Johns Hopkins University Press, 1986) sigue siendo un clásico. Es uno de los trabajos más citados en ciencias políticas.
A partir de finales de 1980, la atención de O'Donnell se dirigió a las graves deficiencias de la mayoría de los regímenes democráticos, de nuevo con un enfoque principal en América Latina. Mientras que un sinnúmero de otras personas observaban estas mismas deficiencias, nadie igualó su agudeza en el análisis teórico de las nuevas cuestiones que giraban en torno a estas deficiencias. Él acuñó muchos conceptos importantes que permanecen en el centro de análisis de la democracia contemporánea. Por ejemplo, su concepto de "democracia delegativa" se refiere a los regímenes democráticos en los que el presidente y el Congreso son elegidos democráticamente, pero cuyos mecanismos de rendición de cuentas son frágiles. Contribuyó con artículos fundamentales sobre la rendición de cuentas, el imperio de la ley, y la relación entre el Estado y la democracia. Su artículo “Democracy, Law and Comparative Politics” (Studies in Comparative International Development, Spring 2001), ganó el Premio Luebbert al mejor artículo en la política comparada, concedido anualmente por la sección de Política Comparada de la American Political Science Association.
Como académico, O'Donnell siempre se centró en las grandes cuestiones normativas que afrontan sus contemporáneos: cómo construir una mejor democracia, la forma de velar por el respeto más efectivo de la ley y más aún la cuestión de la ciudadanía. En las últimas dos décadas, logró un equilibrio razonable entre criticar las deficiencias de las democracias de América Latina sin caer en las críticas fáciles que podría alimentar el sentimiento anti-democrático.
Su erudición le valió un amplio reconocimiento. Miembro de la American Academy of Arts and Sciences, O'Donnell ganó el 2003 Premio Kalman Silvert por toda su carrera, teniendo en cuenta cada 18 meses por la Asociación de Estudios Latinoamericanos. Fue presidente de la International Political Science Association en 1988 y 1991, y también sirvió como vicepresidente de la American Political Science Association de 1999 a 2000. En 2006, ganó el Lifetime Achievement Award inaugural de la International Political Science Association. Y fue el destinatario de un sinnúmero de becas y premios, entre ellos el John Simon Guggenheim Memorial Foundation Fellowship.
Indicativo del alcance casi global de la producción intelectual de O'Donnell es que ha sido traducido al coreano, al japonés, al portugués, al chino y, por supuesto, al inglés. En los últimos años, varias universidades de América Latina le otorgaron doctorados honoris causa.
A lo largo de su carrera, O'Donnell planteó grandes preguntas nuevas sobre la evolución teórica de enorme importancia en el mundo contemporáneo. Fue una persona profundamente culta; uno de sus dones extraordinarios fue el reconocimiento de nuevas preguntas y nuevos problemas que hasta entonces no habían sido abordados. Se destaca como uno de los pensadores más importantes de la democracia y las dictaduras en la historia de la ciencia política.

30/11/11

Adiós, Maestro

El maestro Guillermo O'Donnell
en 2009,
homenajeado por la
comunidad
de politólogos argentina
en el 9
Congreso Nacional de
la Sociedad Argentina de Analistas
Políticos (SAAP),
en la Universidad
Nacional del
Litoral (Santa Fe).







Ayer falleció Guillermo O'Donnell. Un verdadero padre intelectual para todos los que entendemos a la política como disciplina de estudio con sus propias particularidades.
Quién lo duda: Oszlak y O'Donnell son los dos más grandes politólogos argentinos. Oscar aún está con nosotros y nos guía. Guillermo nos dejó sus escritos.
O'Donnell nunca dejó de criticar, aún en su inmensa humildad, el institucionalismo bobo y lavadito que domina la ciencia política argentina. Estudió y describió con conceptos tan creativos como rigurosos sobre la Latinoamérica de los 60 y 70 ("Estado burocrático autoritario"), la de los 80 ("transiciones a la democracia"), la de los 90 ("democracias delegativas"), y fue hasta su último día hipercrítico del manoseo de las instituciones del populismo gobernante.
Quizá la mejor forma de homenajear a nuestro gran cientista social sea leerlo. Propongo, por ejemplo, empezar por un breve y añejo artículo, de su época del CEDES, hacia fines de los 70, titulado: "Apuntes para una teoría del Estado".
Su derrotero intelectual siguió luego hacia el lado de lo que en ciencia política se conoce como "institucionalismo", pero siempre con su mirada particular, latinoamericana, argentina, y por demás crítica de los actores políticos que analizaba.
Este artículo les vendría sobre todo muy bien a aquellos que creen que están haciendo la "revolución", y que se comen el "yo no soy neutra" de nuestra señora presidenta CFK. Aquí les dejo el link.
Tuve la oportunidad y el placer de leerlo desde el primer día de la carrera (Ciencia Política, en la UBA) hasta el último. Tuve, también, la oportunidad y el placer de conocerlo en Santa Fe, en el 9 Congreso de la SAAP, y respiré su humildad, su sapiencia y el fervor (en el fondo, su esperanza) con que agradecía los elogios del corro de estudiantes y colegas que se formaba siempre a su lado.
Por esas piruetas del destino, que a veces sin querer habla con gestos, ayer a la tarde-noche en la sede de Constitución de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA hubo un corte total de luz, según me informaron. No podría haber una mejor metáfora del grande que se nos fue.
Sí: O'Donnell se fue, pero nos ha dejado mucho por aprender todavía: a los argentinos de a pie, a los politólogos y a los políticos. Leerlo y releerlo es no sólo una obligación, sino una necesidad.
Gracias por todo, Maestro. Por tanta rigurosidad académica, por tanta valentía intelectual, por tanta humildad y vocación docente.
HASTA SIEMPRE. O HASTA LA PRÓXIMA (RE)LECTURA.

2/11/10

El Estado y la ciencia política, según Oszlak y O'Donnell

En junio pasado (el 14, para más datos), en las VI Jornadas Internacionales del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), Oscar Oszlak y Guillermo O’Donnell, los dos mayores referentes vivos de la ciencia política nacional, dieron una conferencia juntos, reactualizando un texto clásico de la disciplina escrito por ambos hace 35 años: "Estado y Políticas Públicas en América Latina: Hacia una estrategia de investigación", de 1976.

Los dos más grandes analistas políticos argentinos del Estado se plantearon como pregunta algo cuya sola formulación pondría los pelos de punta del sentido común gobernante: "¿Es el Estado de hoy el mismo que el de los 90? Ésa es 'la' pregunta de la ciencia política hoy", afirmaron.

Un fragmento de lo que dijo O'Donnell:

“En aquel viejo trabajo criticamos el reduccionismo empirista que cree que se puede aislar una política pública (PP) y analizarla endógenamente. Ése es un reduccionismo conservador presente en gran parte de la ciencia política actual en el análisis de las políticas públicas. Esta crítica hay que radicalizarla. Ya que este reduccionismo es una de las plagas de la ciencia política actual. Uno cree que puede analizar el comportamiento de los legisladores y demás actores abstrayéndolos de los campos de fuerza en que están inmersos, con la presunción de que no hay otros argumentos contextualizantes. Si uno limita el objeto de análisis así, comete una falacia. Esto tiene un carácter profundamente conservador. Porque ese reduccionismo empirista es incapaz de reconocer que el gran tema de la política es el poder y la disputa por el poder; así, vemos la cantidad de trabajos higiénicos que se producen”.

Es la tentación de refugiarse en una quintita, de ser prolijo y sacar conclusiones. Enfermedad que aqueja al mainstream de la ciencia política argentina.

Al término de la conferencia, le hice una pregunta a Oszlak sobre nuestro Estado actual. Y me respondió que "es probable" que las supuestas "nuevas capacidades" del Estado actual den lugar mañana a una nueva crítica neoliberal como la de los 90.

Desde este blog intentamos llamar la atención sobre los falsos lugares comunes del “relato” del poder, y criticar las falencias del Estado actual. Señalaremos, cada vez que podamos, la ausencia del Estado en sus roles indelegables ante la sociedad: para anticipar y evitar la crítica neoliberal por venir.