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15/4/15

Los K, el derrame, y el menemismo que los parió


"El único que derrama es el Estado", dijo ayer CFK en un discurso en la presentación de una nueva línea de producción de autos de la japonesa Honda, en Campana. Pretendió con ello criticar a los empresarios y defender el salario. No afecten la demanda y "traigan la que se llevaron", cacareó. Lázaro y compañía carraspeaban, donde quiera que estén. Y ni hablar de los recordados -y evaporados- "fondos de Santa Cruz".
Pero vamos al sustrato ideológico de lo dicho por la Presidenta: nada más noventista que reactualizar la "teoría del derrame". En este sentido, caben algunas breves pero importantes precisiones, que me llevan a actualizar el blog.
La neoliberal "teoría del derrame", muy en boga en los noventa en Latinoamérica y sobre todo en Argentina de la mano de Cavallo y Menem, sostiene groso modo que la copa derrama solo una vez que se llena. Esto es: en la opulencia. En otras palabras: sólo cuando los ricos se llenan bien los bolsillos "derraman" algunas migajas a los pobres. Y esto ocurre en el ámbito privado.
Sin embargo, la función del Estado, y de quien sale del ámbito privado y se dedica a la política, en teoría para servir al interés general, no es "derramar" sino asegurar la redistribución de los ingresos con un criterio de justicia social. Pero aún pasando por un momento por alto el error conceptual de la Presidenta de la Nación, hay que decir que un Estado sin crecimiento y casi en recesión como el nuestro muy difícilmente podría "derramar"; un Estado que se financia con los fondos de los jubilados y del Banco Central, o con emisión monetaria que genera una inflación galopante que corroe el salario del trabajador, y un Estado en cuya economía gravita centralmente el peso de la deuda, lo que hace es, antes que "derramar" de arriba abajo, todo lo contrario: quitarle bienestar a los más pobres para compensar a otros igual de pobres, sin alterar el flujo de transferencias ricos pobres, que "la juntan en pala", como siempre se jacta Cristina Kirchner. Me remito por caso a la regresiva política tributaria de la "década ganada".
En síntesis, el desliz neoliberal de Cristina sólo la muestra como lo que en verdad son los K: una reactualización contemporánea del menemismo que los parió.


15/1/14

Obviedades

Hace años que, desde este blog, quien suscribe viene "provocando" con la abrumadora cantidad de "coincidencias" entre menemismo y kirchnerismo, o menemkirchnerismo; eso que hoy para el común de los argentinos mínimamente formados e informados es la más obvia de las obviedades, como dice el constitucionalista Roberto Gargarella en Perfil del domingo pasado, en el artículo que ilustra este posteo (el primer posteo del año del Mundial, señores).


Menemismo y Kirchnerismo: el mismo cinismo del poder, la misma corrupción -con distinto método-, la misma asesina ausencia del Estado (o presencia selectiva, en rigor).
El de Gargarella es un texto digno de recuadro. Y de recuerdo. Por eso quiero dejarlo consignado en este espacio. No sin dejar de notar que, con todo, Gargarella olvida que también la estructura jurídica del Estado es la misma de hace 20 años, fruto del famoso paquete de primeras 20 leyes madre (reforma administrativa y financiera, etc) acordado entre el radicalismo saliente y el peronismo entrante al poder, que dejó un Estado podado e incapaz, por más empresas estatales y servicios públicos (o Kajas) que hoy se hayan "recuperado", como se cacarea desde La Cámpora y demás benefactores del calor del poder. Lo decimos una vez más en este blog: reestatizar no es capacitar al Estado.
Destaco, por último, el que Gargarella haga tanto eje en algo que desde aquí también marcamos (por su ausencia) y que es la contracara del clivaje político (ver post "El clivaje político: la peor herencia K") que revivieron los K en estos años de gobierno para acumular poder: la fraternidad. Recuperar la confraternidad entre hermanos será una tarea que llevará años a las próximas generaciones de dirigentes argentinos.
Aquí, el link al artículo publicado en Perfil.


1/12/12

Néstor y Mauri, héroes argentinos contemporáneos

Si Néstor es el "héroe colectivo",
¿por qué Mauri no podría ser el "Che Guevara" del PRO?


Odiosa y a la vez esclarecedora comparación, la del EterNéstor con Mauricio "Che Guevara" Macri.
Porque, tal vez sin quererlo, la humorada (?) del PRO demuestra que, en la era de la política "relatada" que potenció el kirchnerismo desde que llegó al poder, la "Verdad" es -o pretende ser, mejor dicho-, simplemente, aquello que se enuncia.
Esta hiperpolítica y odiosa comparación (para el kirchnerismo, por cierto; y también para los que respetan -quizá aunque no compartan los ideales- la figura del Che) desnuda la falsedad de esa perversa pretensión que gobierna la Argentina, y que sigue sosteniendo, aún por ejemplo después de las 51 muertes que provocó la masacre de Once, que el Estado volvió y que está "presente" en la sociedad.
En efecto, es tan ridículo sostener que "Macri es revolución" como que Néstor (y Cristina, hoy) es la resistencia (¡colectiva!) que lucha por la libertad y la igualdad social frente al establishment corporativo, escamoteando que, después del natural rebote post crisis 2001 de mediados de la década pasada, los números de la pobreza y la indigencia (*) volvieron a crecer y están a la par de la tan execrable década menemista.
Ambos movimientos políticos son, antes bien, las dos caras de la misma moneda de la derecha argentina contemporánea: el macrismo encarna hoy la clásica derecha, agiornada a los tiempos democráticos, y el kirchnerismo es la actual versión peronista (siempre reinventándose) del populismo local.
Esa clase de "héroes" son Néstor (y Cristina) Kirchner y Mauricio Macri.
Un experto en marketing político escribió hace unos años un libro titulado Lo que no se dice no es. La Argentina actual altera sutilmente esa fórmula por otra propia de la ética de la trampa: lo que se dice no es.
Hasta el neoliberalismo siempre.
La Revolución es un relato eterno.

(*) Para ver la evolución de estos índices en los últimos años véase aquí; y para los datos estadísticos más recientes, aquí.

4/9/12

Cristina con champán

"Los dólares que se obtienen deben ser destinados a las importaciones y pagos de deuda". ¡Salud!


* "La restricciones a las importaciones son un mito urbano. Es absurdo pensar que este gobierno pone restricciones a la importación de medicamentos básicos".
* "El tipo de cambio no está retrasado, pero si la matriz productiva depende de las importaciones, un aumento del dólar va en sentido contrario a la reconversión industrial".
* "Hay que volver a afinar el lápiz y volver a plantear las rentabilidades".

Entonces, pasando en limpio, ¿cuál fue el motivo de Estado que obligó a una Cadena Nacional desde Tecnópolis de nuestra benemérita presidenta de la Nación, doña Cristina Elisabet Fernández Wilhem de Kirchner, y nos privó de ver a Capusotto? ¿Un brindis con noventoso champagne? GenIA.
En fin. Como ha dicho Sandra Russo: "Una foto no significa nada". ¿No?
¿Y dos, como ésta de aquí abajo, del mismo evento, brindando junto al titular de CAME, Osvaldo Cornide (derecha), tan agradecido de Cristina como de la Junta militar procesista? Es así: tinellísticamente hablando, Cristina viene "Pum para arriba", últimamente. Al mal tiempo buena cara...
"Estamos en el buen camino y los empresarios son fundamentales para sostener lo que hemos construido", enunció la Presidenta. La forma nacional y popular de decir, en síntesis: "Estamos mal, pero vamos bien". No por nada este año CFK ya habló 14 horas 19 minutos y 23 segundos por cadena nacional.
Las contradicciones del "relato oficial" olvidan que el país se viene reprimarizando en esta década como nunca en su historia. Pero no importa. Hagamos como que la industria argentina es fuerte.


 Nunca menos.

18/4/12

"YPF: Estatizar sin Estado"

Impecable artículo, sobre lo que considero una "estatización tramposa de YPF" (1), publicado hoy en el diario La Nación. De lectura imprescindible, para entender el principal proceso político que vivimos en Argentina en los últimos treinta y pico de años y que continúa vigente, como siempre intentamos llamar la atención desde este blog: el desguace del Estado.

Por Luis Alberto Romero (*)
Expropiar YPF: otro golpe de efecto de un gobierno acostumbrado a gobernar a los golpes. Contiene la palabra mágica, "estatizar", y referida además a lo que fue el símbolo de los "odiados años 90": YPF. Una interpelación envenenada, dirigida al nacionalismo y al estatismo, fuertemente instalados en el imaginario, que probablemente cautive o atrape a la oposición. Ya lo hicieron otras veces.
Sin embargo, habría razones para desconfiar. Al fin, quienes instrumentaron la política de privatizaciones de los años 90 y la ratificaron en este siglo son los mismos que hoy aparecen como campeones de la estatización. Pero éste no es el centro del asunto. El verdadero problema es que el Estado, el sujeto de esta acción, está maltrecho, desarmado y sometido al Gobierno. YPF no está siendo estatizada: está siendo puesta en manos del Gobierno. El problema reside en el Estado actual, que está en situación miserable.
En otros tiempos, la Argentina supo tener un Estado potente, capaz de mantener orientaciones básicas, más allá de las oscilaciones de los sucesivos gobiernos. Mitre y Sarmiento echaron las bases institucionales, que perfeccionó Roca. Con Yrigoyen comenzó el interés social, que desarrolló Perón. En las tormentosas épocas posteriores, Frondizi, Illia y el segundo Perón tuvieron una idea del Estado como promotor de políticas sostenidas, orientadas al interés general.
YPF fue el emblema de ese Estado potente. La creó Yrigoyen, la construyó Mosconi, con Alvear, y la potenció Justo. Perón le abrió nuevas posibilidades y Frondizi se propuso llegar al autoabastecimiento, con la ayuda del capital extranjero. Pocas cosas fueron más emblemáticas de la nación integradora que YPF. Asociada con el Automóvil Club Argentino, aseguró el uso de la red caminera, pobló las rutas de servicios y de emblemas, y contribuyó a que todos construyéramos una imagen del país. Basta recordar los grandes premios de Turismo Carretera, transmitidos por radio. YPF fue una auténtica expresión del interés nacional.
El Estado potente tuvo, sin embargo, otra cara. Para impulsar objetivos generales, promovió y concedió franquicias, como los regímenes de promoción, que gradualmente devinieron en privilegios y prebendas. Para asegurar sus beneficios, los interesados colonizaron las oficinas del Estado, repartidas entre las corporaciones: la Sociedad Rural en Agricultura, los sindicatos en la CGT, los médicos en Salud Pública. En YPF, la corporación sindical expandió enormemente la planta de empleados y alimentó el déficit de la empresa y del Estado.
A mediados de los años 60, en medio de un descomunal conflicto distributivo, el Estado potente era a la vez el campo de batalla y el botín, permanentemente repartido: una resolución o un decreto significaban una ganancia o una pérdida importante.
El Estado y el país cambiaron mucho desde 1976; la Argentina próspera, vital y conflictiva se convirtió en un país decadente y empobrecido. La clave de la gran transformación estuvo en el Estado y su reforma. La dictadura militar recorrió los primeros tramos. Alfonsín hizo poco en este aspecto, pero el "segundo peronismo", que gobierna desde 1989, completó la tarea. Con discursos variados, pero con acciones parecidas o iguales.
La dictadura lanzó la consigna: "Achicar el Estado es agrandar la nación", que refleja el nuevo consenso en torno de las ideas neoliberales. Eliminaron a una parte de los prebendados -un sector industrial y la corporación sindical-, pero fortalecieron a la "patria financiera", a la "patria contratista" y a la "patria militar", que se sumó al festín. Contratistas y militares coincidieron en YPF, expoliada con la llamada "privatización periférica". La dictadura hizo mucho más: desmontó agencias, eliminó funcionarios competentes, limitó a las oficinas de control y corroyó la normatividad y la ética del funcionariado, contaminado por el Estado clandestino. Después de esta experiencia traumática, nada volvió a funcionar como antes.
En 1983, la democracia, con buenas intenciones, poco pudo hacer con un Estado debilitado y corroído. Alfonsín vio naufragar su módica política social de alimentación, salud y enseñanza. Tampoco colocó la reforma del Estado entre sus prioridades, por entendibles razones; no modificó los mecanismos prebendarios heredados, acordó con los "capitanes de industria", y cuando asumió el problema, ya era tarde para enfrentarlos y también para confrontar con el discurso nacional estatista, paradójicamente esgrimido por el peronismo que se aprestaba a retornar al poder.
Comenzó entonces el "segundo peronismo", que gobierna hasta hoy, salvo interrupciones menores. La crisis hiperinflacionaria le permitió a Menem realizar una importante concentración del poder institucional, con leyes de emergencia, renovadas hasta hoy, y decretos de necesidad y urgencia. Por otra parte, controló o desactivó las agencias estatales de control, avanzó sobre los jueces y conformó una Corte Suprema con mayoría asegurada. Así colocó al Estado en manos del gobierno.
Ese poder se usó para privatizar las empresas del Estado. El gobierno pudo echar mano de masas de ahorro social acumulado, cerrar el déficit fiscal y crear las condiciones para la convertibilidad y la renegociación de la deuda. Obtuvo buenos resultados en lo inmediato, aunque con consecuencias catastróficas para el futuro. Son excelentes ejemplos del estilo de gobierno del segundo peronismo.
Reducido y amputado, pero con capacidad para otorgar beneficios, el Estado fue presa fácil de los prebendados depredadores, congregados alrededor de la "carpa chica" de Menem. Con cada privatización se repartió una porción de despojos del Estado, y hubo una cantidad adicional para acallar las protestas. YPF se vendió por etapas; las áreas exploradas de explotación se repartieron entre petroleros amigos y las provincias petroleras recibieron las regalías. Un beneficio demasiado grande para que lo rechazara un gobernador consciente, como era Kirchner, entusiasta defensor de esta privatización.
El ciclo de los años 90 llevó a la formidable crisis de 2001 y a la aparición de nuevas demandas sociales, para las que Kirchner elaboró un discurso acorde: un Estado fuerte, que se planta frente a los monopolios. La sorpresiva transformación de las condiciones internacionales lo benefició con sólidos superávits del comercio exterior y fiscal. ¿Cuánto cambió la situación del Estado en esas nuevas condiciones?
Muy poco. Los Kirchner aprovecharon los recursos fiscales para profundizar la concentración del poder en el Gobierno. Avanzaron también en el ataque a las instituciones estatales de control. El emblemático caso del Indec indica que al Gobierno no le interesaba formular políticas de largo plazo. Los ejemplos son conocidos y llegan hasta el día de hoy. También mantuvo el rumbo en las prebendas. Los subsidios, sustentados en el superávit fiscal, benefician a los empresarios y a los funcionarios que los administran. En general, la tajada de los políticos creció, sin que nadie pueda controlarlos.
Todo esto confluyó en la etapa final de YPF. Mantener bajos los precios de los combustibles provocó un desajuste en la empresa. El Gobierno metió a un socio local, "experto en mercados regulados". Sólo cuando la caída de los superávits gemelos hizo trastabillar todo el armado, surgió la urgencia del día: además de alimentar tantos bolsillos privados, YPF debe producir petróleo. Lo único que se les ocurrió fue estatizarla. Como Aerolíneas.
Parecidos en tantas cosas, los gobiernos de Menem y de los Kirchner tuvieron una diferencia importante: en un caso el discurso público fue neoliberal y privatizador y en otro caso fue estatista y populista. Pero hicieron lo mismo con distintos argumentos. Peor aún, encontraron la forma de avanzar en la concentración del poder y en el prebendarismo privatizando primero y estatizando después. Siempre en beneficio de los gobernantes y a costa del Estado.
El país tiene hoy su Estado astillado y fragmentado, gobernado por un grupo de personas que se dedica sistemáticamente a seguir arruinándolo. Cuando tiene necesidad de legitimidad o conformidad, recurre a la ficción del viejo Estado potente: el de la administración confiable, los procedimientos, los controles y hasta las políticas de largo plazo. Muchos se dejan engañar por las palabras y creen que la estatización de YPF remite a ese Estado y no a los Kirchner y De Vido. No es así. No sé qué cosa mejor se puede hacer hoy con YPF. Pero estoy convencido de que quienes quieren pensar una alternativa para el país, deben encarar, en primer lugar, la cuestión de la reconstrucción del Estado.

(*) Historiador, investigador principal del CONICET.

(1) En este post he descrito lo que considero la "épica de la política tramposa" del kirchnerismo.

Pueden ver la publicación original aquí.

27/10/11

Gracias, Nésto Carlo... por tanta entrega

"Ayer, por medio de un decreto, Cristina Kirchner dejó sin efecto una decisión adoptada a comienzos de 2003 por Eduardo Duhalde, en beneficio de las empresas mineras y petroleras. Pero no solo eso. También anuló un decreto de Néstor Kirchner, de junio de 2004, que amplió esos beneficios en favor de las mineras. Y que en ambos casos restablecían una norma dictada por Carlos Menem, refrendada por Domingo Cavallo", reza una crónica de hoy, a un año de la muerte del ex presidente peronista Nésto Carlo Kirchner.

Qué lindo gesto de nuestra presidenta Cristina: para recordar a Nésto y alimentar su mito de héroe nac and pop, dejó sin efecto un decreto de Él bien entreguista, cipayo, vendepatria, neoliberal, menemista, y siguen los epítetos...
Nunca menos.

12/8/11

La “calidad institucional” prometida x CFK en 2007 que nunca llegó

Hace semanas que tengo este post para compartir con ustedes. Pero por falta de tiempo no lo he podido concluir como hubiera querido. Se los dejo, igual, porque creo que quizá pueda aportar algo en este momento de balances y decisiones soberanas a futuro.
En otros post ya me he referido al costado centralmente conservador en el aspecto económico de este gobierno. Hoy quiero escribir algo sobre la promesa electoral más importante que venía a subsanar Cristina Fernández de Kirchner: la de devolver institucionalidad a la república.

La promesa era inteligente y sutil,
conservadora y de cambio a la vez: preservar “lo mejor” de la gestión de Néstor Kirchner y agregarle un mayor cuidado en la “calidad institucional”. ¿En qué consistiría esta mentada “calidad institucional”? Se decía que la primera etapa era de reparación tanto económica como de la autoridad presidencial; que era una etapa de fuerte presidencialismo y mano política de hierro a fuerza de “superpoderes” y prórrogas ad eternum de una ya inexistente “emergencia económica”. Ahora venía el momento de cabalgar la holgura económica reivindicando todas las instituciones de la república. Ahora sí le íbamos -prometía el relato- a prestar atención a la transparencia, al apego a la ley, al control de las obras públicas, y al incremento de esa otra forma de control como lo es también el derecho ciudadano de acceso a la información sobre "la cosa pública".
Difícil decirlo, pues no hubo propuestas concretas más allá del enunciado, que refería, sí, al rol de Cristina Fernández -la “pingüina” candidata a suceder al “pingüino”- en el Congreso de la Nación. Con especial mención a su paso por la presidencia de la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. A sus “dotes de oradora” y a su caracterización como “cuadro político”.
Pero si bien es difícil descular en qué consistiría la mejora en la “calidad institucional de la república” sí puede verse más evidentemente qué no fue.

Aquí van algunos -incompletos- ejemplos de esa prometida “calidad institucional” que nunca llegó:

  • La Presidenta empezó, de hecho, con mala pata, con el “valijagate” de Antonini Wilson para financiar su campaña; sospecha que con el tiempo superó a la valija, y fue extendiéndose a toda la campaña y que hoy tiene al principal recaudador de Nésto en 2007 -Cappaccioli- procesado. ¿Deberíamos, acaso, creer que se llega al poder con escasa transparencia para luego ejercerlo de forma transparente?
  • La reforma del Consejo de la Magistratura. Con la excusa del volver eficiente la Justicia (el retardo de justicia “no es justicia”) Nésto le allanó el camino a la pingüina para achicar los representantes de las distintas entidades en el Consejo y así dejar al oficialismo con mayoría, si bien no para nominar jueces, sí para frenar destituciones o vetar iniciativas. Este punto se conjuga con los dos siguientes:
  • Se terminó frenando -en el Senado de la Nación- un nuevo juicio político al juez Norberto Oyarbide, el mismo que dictaminó la “falta de mérito” en el caso por enriquecimiento ilítico del matrimonio presidencial. El mismo juez al que, misteriosamente, y como si tuviera un imán, terminan cayendo, “por sorteo”, todas las causas comprometedoras de para los kirchneristas.
  • Justicia vacante. O Justicia subrogante. Hay que reconocerle al kirchnerismo cierta… “creatividad” para construir poder de la debilidad. Una forma sutil de control a la Justicia fue no nombrar magistrados, y dejar a los juzgados actuando por jueces suplentes, sin la debida estabilidad institucional, y, por tanto, totalmente presionables por la atenta mirada del poder ante sus fallos. Esto sucedió en todas las instancias, pero fundamentalmente en la Federal.
  • Todavía está pendiente cumplir con la constitución en lo que compete al arreglo de la deuda externa e interna por parte del Congreso Nacional.
  • Lo mismo sucede con la constitución del Tribunal de Defensa de la Competencia, una herramienta institucional poderosísima –y legal- para combatir con la ley en la mano a los monopolios. Aún hoy, como cuando Nésto vivía y gobernaba, la política antimonopolio se decide a los gritos y bravuconadas de un pintoresco personaje que, como aquellas islas del sur para Borges, ha tenido más fama de la que mereciera.
  • El Indek y los dibujos de la inflación y demás números de la economía nacional (recuérdese el sepultado “Informe UBA”), la sanción a consultoras privadas. El cinismo del poder: En los noventa, si los acusabas de corrupción, los menemistas te decían que recurras a la Justicia (la de la "servilleta", y si no alcanzaba, la de la "mayoría automática" en la Corte). Igual q hoy los K: cuando le echás en la cara los números de la pobreza y la indigencia (y la inflación, y la inseguridad), levantan, orgullosos, los números del Indek de Moreno...
  • La significativa expulsión, en 2009, de Martha Oyanarte de la Subsecretaría para la Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia, lugar desde el cual la incuestionable fundadora de Poder Ciudadano debía velar por la transparencia institucional y facilitar el acceso -vía decreto 1172/03- a la información pública a la prensa o cualquier ciudadano que así lo requiriere. Luego de que asumiera Aníbal Fernández como jefe de Gabinete y Oyanarte renunciara, esta agencia pública vació su página web, y también su función institucional.
  • Vaciamiento de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN). Con la asunción de Reposo, se descolgaron todos los archivos e informes -públicos, huelga enfatizar- de la web de este sensible organismo de control del Ejecutivo nacinal, y pasó a primar, como ha escrito Oszlak, la “cultura del secretismo”, y la omisión de la utilización de redacción de informes como mecanismo de control, que ahora pasaban a informarse, en primera instancia, “verbalmente”. Todo lo cual le fue informado a este periodista por funcionarios del organismo.
  • La Comisión Mixta Revisora de Cuentas, dependiente del Congreso de la Nación, sigue tardando 5 años en revisar los ejercicios contables y de gestión de la administración pública. Esto es: más de un período de gobierno, con lo cual se diluyen las posibilidades de corrección de rumbos y sanción a funcionarios en el momento en que están ejerciendo la función pública. Lo que termina siendo, en realidad, como algún organismo gremial del área del control público lo ha denominado, una simple “autopsia” de la función pública, sin posibilidad de sanción.
  • Festival de entrega de obras públicas y obras sociales por adjudicación directa, sin que mediaren licitaciones públicas, en el contexto de la “emergencia económica”. Recuérdese, también:
  • La entrega de fondos públicos sin control a la pareja Hebe de Bonafini y Sergio “Maldito” Schoklender.
  • La ex ONCCA y la entrega de fondos públicos sin control.
  • Las adjudicaciones directas de Jaime a España y Portugal para la compra de trenes usados…
  • En fin: toda la maraña de subsidios que en mayor medida son recibidos, como varios dirigentes han denunciado, por la clase media urbana y las grandes empresas nacionales y multinacionales.
  • Superpoderes y reasignaciones presipuestarias sin control. Concentración de poder.
  • El ejercicio administrativo en curso no tiene presupuesto nacional aprobado.
  • Manipulación y conversión de la prensa estatal en prensa oficial (recuérdese, tan solo, el episodio Telam-Chiche Duhalde de principio de año, o la comparación que hiciera el director de la agencia al asumir, referida a los periodistas como “prostitutas”).
  • Dedo presidencial para elegir candidato en la CABA (defecto que, por cierto, también le cabe a la oposición).
  • Coparticipación vulnerada, federalismo debilitado, y favoritismo político y económico.
  • Desacato a la Justicia (incluyendo a la SCJN): procurador de Santa Cruz, Aníbal F.
  • Nada de democracia sindical (desconociendo aún un fallo de la SCJN). No reconocimiento de la personería gremial de la CTA. No reconocimiento del ganador de las elecciones internas y sostenimiento de una líder gremial afín al Ejecutivo como Hugo Yasky, que tiene a esta central obrera al borde de la fractura.
  • Pobreza y concentración.
  • Reforma política aprobada por el Congreso de la Nación y luego vetada parcialmente en artículos acordados con los partidos chicos, para conseguir su voto, que terminaron, a la postre, con el veto, perjudicándolos. Artilugio de las candidaturas estimoniales. Eliminación de las listas electorales “colectoras”. Vuelta de las “colectoras”.
  • La muestra más cabal de la falta de institucionalidad combinada con el autismo hacia todo lo que viene de la sociedad es el acampe qom en la Plaza de Mayo, luego de la represión en su Formosa natal. Represión en Soldati, represión en Jujuy. Represión…
  • El manoseo, también, de otro elemento sagrado de la democracia como es la voluntad popular misma, con la apelación a las "candidaturas testimoniales" en 2009.
  • Piqueteros: cooptados con favores políticos y planes sociales.
  • El entronque de “jóvenes” de La Cámpora en todos los rincones de la administración pública -sin ningún tipo de concurso público y, en no pocas ocasiones, sin experiencia en la materia inherente al cargo- no es precisamente un ejemplo de profesionalización técnica de la burocracia pública.
  • Vicio de politólogo: la tan mentada institucionalización weberiana del liderazgo: Y después de Cristina, ¿qué?
  • ¿Dónde están los fondos de Santa Cruz?

El relato épico que comenzó a gestarse el 11 de marzo de 2008 con la 125 sepultó la promesa de mayor institucionalidad. Promesa que, en parte, implicaba desandar el camino de la concentración de poder que el propio Kirchner llevó a cabo –emergencia económica y superpoderes mediante- como forma, se decía, de “recomponer la autoridad presidencial”. En la “guerra contra la oligarquía del yuyito” (sustento del “modelo” de no desarrollo sostenible), la eliminación de los vicios personalistas y autoritarios del período 2003-2007 quedó a un lado. Había que defender al “pueblo” de la avanzada “destituyente” (Verbitsky dixit) de la corporación antipueblo.
Se privilegió el fin, sin importar los medios. Eso dice el relato.
Sin embargo, el neoliberalismo no se reduce a un conjunto de recetas económicas. Es, también, una cosmovisión, una filosofía política y una manera de ejercer el poder. No hemos “superado” aún, por más que se lo declame, a esa concepción unidimensional, autoritaria y conservadora del poder. El neoliberalismo sigue gobernando la Argentina, en su versión populista. Pobreza Siglo XX!
Dejando de lado la recurrente crítica que le hago a este gobierno respecto de que su “modelo” es la continuación neoliberal (siglo XXI) del iniciado por Menem y Cavallo (y continuado por De la Rúa, claro), el profundo deterioro de la calidad institucional, a la par de la concentración de poder, es el mayor punto débil de las dos gestiones K.

7/8/11

Otra foto que "no significa nada"

Me gusta la frase escueta y contundente de presentación del excelente tumblr de @malmenor_ : "Una foto no significa nada" (Sandrita Russo) *.
No quería dejar de consignar en mi bitácora otra de esas fotos que "no significan nada". En este caso, una del último jueves, en Chilecito, La Rioja:

Cristina, Carlo y vos.

* Frase pronunciada en $678 por la periodista militante luego de que se hicieran públicas varias fotos del sospechoso de ser el asesino del militante del PO Mariano Ferreyra, Cristian Favale, con los panelistas del programa emblemático de esta era y con el ministro de Economía y candidato a vice de CFK, Amado Boudou.

15/7/11

Temporada de sapos

Hace un par de meses, cuando se instaló fuerte el rumor de que el neoliberal ex presidente y actual senador por La Rioja Carlo Saúl Menem y la presidenta nacional y popular CFK irían juntos en octubre en la misma boleta electoral (él, por su provincia y ella como candidata a la reelección presidencial) apareció con fuerza en Twitter un curioso y divertido hashtag: #temporadadesapos

A través de él, durante varios días los amigos de esta red social se divirtieron tuiteando los “sapos” que se tuvieron -tenían o tendrían- que comer los kirchneristas dizque “progresistas” que apoyan al gobierno nacional y popular en sus ocho años de épico gobierno y en los que le queden por venir…

En aquella oportunidad, recopilé los tuits más divertidos o representativos y prometí aglutinarlos en un post en mi blog. Finalmente, serán dos posteos. Me tardé un poco pero aquí está la primera parte. Ahora quizá tengan meramente un valor anecdótico. ¿Anecdótico? Saquen ustedes sus propias conclusiones.


@queka87 @PabloRFerreyra El 12/04/10 Tomada estaba orgulloso d "José"; q ahora le suelten la mano no cambia 'modelo'. Larga #temporadadesapos

@zonarojas: Con la ley de medios los pueblos originarios tendrán sus propios medios. #DosQomAsesinadosPorInsfran #CristinaNoLosRecibe #TemporadaDeSapos

@fander: ¿No es Daniel Filmus uno de los muchachos de la renovación peronista de Carlitos Grosso? #temporadadesapos

@Martinagonzalez: Si el arrastre de Cristina es un tsunami imparable, para qué coño se alían con Rico, Saadi, y ahora con Menem en La Rioja? #temporadadesapos

@scorohernan: Cuando los K dicen "todavía quedan cosas x hacer", refieren al "salariazo" y la "rev productiva". X eso se alían a Menem #temporadadesapos

@pinchudo: siempre acompañaste a las Madres y el 24 te das cuenta que estás marchando junto a la JSP cómplice de los milicos #temporadadesapos

@Lucaballito: Miren este videito. Anibal "puente pueyrredon" Fernandez cuando no era progre como ahora. http://tinyurl.com/ptribuna/8583 #temporadadesapos

@1nuncasabe: Cambiamos los números del Indec, pagamos toda la deuda y concentramos todo el poder x el exclusivo bien del pueblo #temporadadesapos

@pinchudo: estás en tu laburo puteando a Macri defendiendo tu posición kirchnerista cuando alguien te recuerda que Franco Macri es K #temporadadesapos

@asnicarivan: Menem agarró la deuda, los K la garparon, y ahora los K llaman a honrarlo en La Rioja #TemporadaDeSapos

@pinchudo: Néstor era el patriota q estatizó Belgrano Cargas hasta q ves q fue armarle el gran negociado a Pedraza, Roggio y F. Macri #temporadadesapos

@pinchudo: tu gob. es "antimonopólico y nacional" hasta que ves que la concentración y extranjerización económica no paró de crecer #temporadadesapos

@Pascualicchio: El Sapo Pepe pidió cambio de nombre, no quiere quedar pegado a Scioli, Insfrán, Othacehe, Saadi, Menem y sigue la lista #temporadadesapos

@JeanLucasRath: los k leyeron mal a Mostaza Merlo. era paso a paso, no sapo a sapo. #temporadadesapos

@ClaudioGarcia: Con vice de Moyano, Cristina seguira defendiendo intereses del pueblo.Con plata de jubilados dando subsidios a sus amigos #TemporadaDeSapos

@TrendsBA: #dallaswiens y #temporadadesapos es ahora una tendencia en #BuenosAires http://trendsmap.com/ar/buenos+aires

@orwellgeorge: Sos de la Ucede y cantas la marcha peronista. #temporadadesapos

@LittiosiN Nac&Pop-FroggyStile-Core buscas en youporn y sale Cristina sonando la campanita del Nasdaq y otrosvideos grosos #temporadadesapos

@lucasp81: Soy Hugo, el que te hace tragar un sapo y te lo hace bajar con jugo #temporadadesapos

@queka87: @asnicarivan Duro de Tragar, de lunes a viernes a las 22 en Canal 9 #temporadadesapos

@asnicarivan: "El Sapo será Terrible" Lunes a Viernes a las 24Hs. con Alejandro Dolina por Radio Nacional. #temporadadesapos

@Lucaballito: Tener de canciller a un buchon de la dictadura y de jefe de la CGT a un hombre de la tripla A #temporadadesapos

@scorohernan Ahh.. va por fuera de la lista del FPV? Menos mal, me había asustado. Respiro aliviado #temporadadesapos

@critico_de_izq: La interna kirchnerista en Río Negro: "elegí al q mató 3 en protestas o sé progre y votá al q mató sólo 2" #temporadadesapos cc @jacyntwitts

@pinchudo: ya aparecieron los afiches "No se metan con Covelia" ? #Moyano #temporadadesapos

@pinchudo: sos un progre K sin casa y te enteras q Néstor le pidió a los banqueros q mientan sobre créditos inmob para ganar elección #temporadadesapos

@critico_de_izq: http://bit.ly/fEG6Ls (expand) Aporte gráfico para la #temporadadesapos Viene con sabores a Menem, Insfrán, Moyano, Soria, De la Sota, Scioli...

@ro_mi_lija: Cuantos sapos se puede comer un progre k antes de vomitar??? #temporadadesapos

10/12/10

Menem-kirchnerismo: 45 nuevas coincidencias 45

De Carlo Saúl a Nésto Carlo. Segunda entrega del catálogo de coincidencias: 45 botones más de muestra. Un aporte a la deconstrucción nacional.

(Aclaración previa: segundas partes nunca fueron buenas).

1. Menem adoptó para gobernar los principios de lo que en ciencia política se conoce como New Public Managment (Nueva Gestión Pública), con criterios básicamente tecnocráticos y empresariales. El kirchnerismo tomó la posta y lo profundizó, con Abal Medina (h) a la cabeza. ¿Nueva política?

2. Doble discurso: Estado mínimo liberal pero con fuerte intervención estatal-legal para fijar la moneda por una década. “Estado presente” en el relato pero, en la práctica, Estado ausente. Lo vemos por estos días. El Estado sólo se hace presente para reprimir (*).

3. Ambos presidentes vaciaron los organismos de control del Estado.

4. Sícarlismo noventista, o los “chupamenem”. Kirchnerismo bobo hoy. ¿Hace falta hacer nombres?

5. Tanto Menem como Kirchner se creyeron indispensables y fundacionales.

6. Los dos gobernaron por años con una inquebrantable hegemonía. Ambos domeñaron ese toro furibundo que es el poder, igualmente que a las oposiciones de turno, que siempre pecaron de ingenuas y jugaron con el reglamento (institucional) en la mano, cuando estos presidentes no lo hicieron.

7. Habilidad para conservar la iniciativa política e instalar “cuestiones” (Oszlak y O’Donnell) en la agenda pública.

8. Fueron los únicos dos presidentes de la vuelta de la democracia que le hablaron de “amor” al pueblo.

9. Menemismo y kirchnerismo fueron, también, los únicos movimientos políticos de la vuelta democrática que lograron la reelección presidencial. Así y todo, más allá de la cultura política, y de las prácticas -que persisten-, el menemismo como movimiento se extinguió con la salida de Carlo del poder. ¿Pasará lo mismo con su sucesor kirchnerista?

10. En distintos contextos históricos, ambos dominaron con firmeza a los militares. Menem, bifronte, con indultos y dura represión pedagógica al alzamiento carapintada de Seineldín. Kirchner demostró autoridad luego de la debilidad institucional pos 2001, cuando se rumoreaba sobre la vuelta de los cabildeos militares y de reuniones (no tan) secretas entre políticos y la cúpula el Ejército.

11. Pese a la “negación de la política” y a la apatía/frivolidad menemista propia del noventismo neoliberal, las organizaciones de la sociedad civil salieron a la calle a manifestarse, a protestar, a reclamar, etc. Algo que siempre molestó al menemismo. El fenómeno “piquetero” fue el más conocido y relevante, incluso mundialmente. A Kirchner también le molestó la gente en la calle. Por eso lo primero que hizo fue cooptarlos a todos, con el verborrágico Luis D’Elía como brazo ejecutor.

12. 12. En los noventa fue “Yo o el caos”. Hoy, el caos son los “destituyentes”.

13. 13. También fueron reelegidos varias veces en sus respectivas provincias como gobernadores.

14. 14. Ambos fueron procesados en la Justicia por “enriquecimiento ilícito”.

15. También los secretarios privados de Menem y, recientemente, CFK fueron sospechados del mismo delito.

16. Ambos privilegiaron con partidas de fondos a la provincia de Buenos Aires, en función de su caudal electoral. Y también a sus respectivos terruños, claro.

17. Roberto Dromi, abogado, especialista en derecho administrativo y principal ideólogo jurídico del desguace del Estado en los noventa. Hoy, asesor kirchnerista en las sombras.

18. Scioli. Scioli. Hadad. Hadad. Y la lista sigue.

19. Otro de la lista con nombre y apellido: Miguel Ángel Pichetto. Fue una de las espadas del menemismo en los noventa. Igual que hoy lo es del kirchnerismo. Hasta el mismo Carlos Menem aparece y desaparece del Senado según los intereses coyunturales del PEN de turno. En fin, más genéricamente: decenas de cuadros políticos peronistas -en un ejemplo del pragmatismo político que lo caracteriza- pasaron, ayer, a formar parte del menemismo, sin importar el salto que daban de la vereda izquierda a la derecha. Lo mismo que ocurrió -¿en sentido opuesto?- con muchos kirchnerperonistas. ¿De Narváez, el próximo salto, de cara al 2011?

20. Carlo S. Menem. N. Carlo Kirchner.

21. Máximo Menem. Máximo Kirchner.

22. Los dos dejaron el poder más ricos que cuando entraron.

23. Los dos estamparon sus firmas para en la privatización del petróleo (YPF) que dio lugar a los “fondos en el exterior de Santa Cruz”. Sin la firma K, Menem no hubiera podido privatizar. Pero, como el Gran Hermano -que cambia la historia según la necesidad política del momento-, Kirchner llegó a decir en marzo de 2007, en el Salón Sur de la Rosada: “Sabemos el genocidio que pasó nuestra industria petrolera, la increíble privatización (...) Si YPF hubiera quedado en manos nuestras estaríamos recaudando (...) entre 20 y 25 y hasta 30.000 millones de dólares por año”.

24. Tanto Menem como Kirchner reclamaron por una distribución federal de los ingresos de la república… cuando fueron gobernadores de La Rioja y Santa Cruz, respectivamente.

25. Corrupción, por aquí, allá y acullá: IBM-Banco Nación, la mafia del oro, la venta de armas, los guardapolvos de Bauzá, la leche podrida de Vico, el Swift-gate, el Yoma-gate y la aduana paralela de Ibrahim Al Ibrahim, en los noventa. Skanska, “devolvé-la-bolsa” Miceli, los gastos de Picolotti, los trenes usados comprados a España y Portugal que no funcionan, ayer nomás.

26. Los negocios de las privatizaciones (o “concesiones”, pues no todo de privatizó), en los noventa: Entel, SEGBA, Obras Sanitarias, Gas del Estado, YPF, los trenes, la red vial, canales, Aerolíneas Argentinas. Los negocios de las estatizaciones, en esta década: LAFSA, ENARSA, AYSA y el Correo Argentino, Aerolíneas Argentinas.

27. Los vices que “traicionaron”: Duhalde a Menem; Cobos a Cristina.

28. El bótox y la carótida de Méndez. El bótox de Cristina y la carótida de Nésto.

29. Como Menem, CFK es una ferviente opositora al aborto legal.

30. El canal público hipermenemista, ayer, con Sofovich y, luego, Mauro Viale y Julio Mahárbiz a la cabeza. Hoy, hiperkirchnerista, con Barone y Diego Gvirtz como emblemas.

31. La muerte de “Junior” ayudó a Carlo con algunos puntitos para la reelección. ¿Llegará el efecto “Gracias, Néstor” hasta el año que viene?

32. Como ayer, los veteranos de la guerra de Malvinas siguen reclamando dignidad.

33. 33. Con Carlo volvió el “deme dos” por la estabilidad y el peso apreciado. Con Nésto, también: por el miedo a la inflación. No está de más volver a recordarlo: el “keynesianismo” kirchnerista fomenta el consumo, y no la producción y el desarrollo industrial y nacional.

34. Salarios miserables congelados por años, en los noventa. Salarios miserables para más de la mitad de la PEA, hoy. Y, el resto, erosionados día a día por la inflación más alta del mundo.

35. Ninguno de estos dos presidentes supo cómo resolver el cada vez más acuciante problema de la inseguridad, que siempre afecta a los sectores de más bajos recursos.

36. Estructura impositiva regresiva, en la que el IVA es el instrumento de recaudación más importante: quienes más tributan son las clases medias y bajas. ¿Menem? ¿Kirchner y Cristina? Los tres.

37. En el 94, el radicalismo -de la mano de Alfonsín- le sirvió en bandeja la reelección a Menem con el “Pacto de Olivos”. En 2007, otro radical -Julio César Cleto Cobos- se sumó a la fórmula “transversal” K para aportar algún que otro puntito y así evitar el temido ballotage y ganar en primera vuelta.

38. Los ex presidentes Menem y Kirchner terminaron -con distintas intenciones- recalando en el Congreso. El primero, en el Senado. El segundo, en Diputados. No obstante, en ambos casos la actividad legislativa -medida en presentación de proyectos y presencias en la cámara- fue casi nula.

39. Alsogaray y la UCEDÉ, mentores ideológicos del menemismo. De las mismas filas proviene el actual ministro de Economía, Amado Boudou, por nombrar uno solo.

40. Varias veces Menem y Kirchner fueron juntos en la misma boleta electoral, en los noventa.

41. Sea por desinterés, o por ineficiencia, los hospitales argentinos están tan desbordados como en los noventa.

42. Menem nunca perdía en los picaditos de Olivos. Kirchner se agenciaba también los mejores jugadores para su equipo.

43. Franco Macri, uno de los principales empresarios lobbystas del menemismo en los noventa. Hoy lo es también del kirchnerismo.

Estos ya los señalé en la anterior tanda, pero valen como cierre momentáneo del presente catálogo:

44. Gobierno conservador, de derecha liberal, uno. Gobierno conservador, de derecha populista, los otros.

45. En síntesis, Menem practicó el neoliberalismo salvaje. Los K, el neoliberalismo con piel de oveja. A los números me remito: como en los noventa, casi un 40% de los argentinos de hoy -descontando los subsidios miserables y clientelares- son pobres o indigentes.

“No soy progre. Soy peronista. El problema es que no lo entienden”, dijo CFK en París, en noviembre de 2003. El peronismo. Ese gran “significante vacío”…

Loo mu chachós pe roniiiiiiistasssssssss…

“Hay que hablar del futuro, no del pasado”, me dijo otro amigo al leer el post anterior con las primeras 45 coincidencias 45. No concuerdo. La historia no está escrita, ni avanza hegelianamente hacia la razón y la libertad. Hay que hablar y revisar el pasado siempre, precisamente para que el futuro no sea el pasado. En ese sentido, la intención de este catálogo, presentado en dos post, es la misma que recorre todo este blog: defender la necesidad de un Estado fuerte y presente para hacer frente a los desequilibrios sociales con un criterio de equidad. Un Estado capaz y capacitado para atender los problemas de una sociedad moderna y compleja como la actual. Hoy, como en los noventa, no lo tenemos.

(*) El problema de la vivienda muestra blanco sobre negro que el Estado sigue ausente, que las burocracias públicas son ineficientes e insuficientes, que hay que redimensionar la materia gris del Estado argentino. La única solución integral al ahora descubierto problema de la vivienda en el AMBA es con un Estado verdaderamente presente para sostener (con plata) políticas continuadas de empleo y de redensificación demográfica.

Click aquí para leer la primera parte del catálogo de coincidencias.

1/12/10

Menem – Kirchner: 45 coincidencias 45 (catálogo I)

Se acentúa, como lo habíamos anticipado, la campaña litúrgico-religiosa de mistificación kirchnerperonista. Se vuelve más necesaria, por tanto, la deconstrucción del mito, del “relato”. Es, en fin, un capítulo más de la “semiosis social” (Verón), de la disputa por la construcción de sentido.

De Carlo Saúl a Nésto Carlo.

Que no son iguales, no lo son. Cierto. Nadie lo duda. Y yo no soy draconiano. Pero no deja de resultar interesante plantear este ejercicio. Las diferencias quedarán para otro post. O para los mismos kirchneristas, que siempre están prestos a marcar su “distancia” con el menemismo y demás dinosaurios. Son, las diferencias, de todos modos, más evidentes. No tanto así las coincidencias.

De Carlo Saúl a Nésto Carlo.

Para muestra basta un botón. Aquí van los primeros 45 botones (empieza a sonar la marchita).

Ustedes pueden agregar o impugnar los que quieran.

1. Ambos políticos saltaron casi por sorpresa a la Presidencia de la Nación. Méndez, ganándole la interna a Cafiero. Y NK apareció cuando a Duhalde ya no le quedaban fichas que jugar.

2. Ambos caudillos controlaban los tres poderes en sus provincias de origen.

3. Ni bien subió, Carlo repatrió los restos de Rosas. Cristina declaró al 20 de noviembre como “Día de la Soberanía Nacional”, en homenaje a… Rosas (por la “gesta” de la Vuelta de Obligado).

4. Carlo y Nésto: liderazgo carismático y conducción implacable del poder.

5. 5. Luego de varios planes SupErman (González) Méndez decretó la paridad cambiaria peso – dólar. En aquel entonces, la convertibilidad era fija: 1-1. Hoy -y desde hace tiempo- también hay convertibilidad cuasi fija: 4-1. Con dólar alto. Como antaño.

6. 6. Para el neoliberalismo menemista, el desempleo (que llegó al 18.4%) tenía una función social: domesticar a los que estaban con los pies adentro. Hoy, esa función social la cumplen dos agentes: el trabajo en negro (40%) y los planes sociales clientelares (que -a no olvidarlo- empezaron con el riojano: los planes Trabajar).

7. Menem también creó un conglomerado de prensa para enfrentar -no en las palabras, pero sí en los hechos- al grupo Clarín: el CEI (Monetta y cía.). El más emblemático del kirchnerismo es el grupo Szpolski.

8. No obstante, de ambos presidentes el Grupo Clarín obtuvo importantísimas concesiones y excepciones.

9. En los noventa nació la CTA y Carlo nunca le reconoció la figura jurídica. Como ahora, pese a que hay un fallo de la Corte Suprema.

10. Como Menem, Kirchner se metió al sindicalismo en el bolsillo con prebendas varias y abultados fondos para las obras sociales. Llamó a Ocaña para limpiar el PAMI de la corrupción barrionuevista pero vino la “mafia de los medicamentos”, que tiene a Hugo con el culo en las manos.

11. La misma matriz política observamos con respecto a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Méndez la amplió de 5 a 9 y puso ahí la “mayoría automática”. NK entendió que no podría gobernar con ese poder adverso y embistió exitosamente contra esos resabios menemistas. Una Corte honesta, capaz y “para la democracia” es mejor que una Corte opositora. Fue su mayor logro institucional. Hoy no hay Corte adicta. No obstante, como contrapartida, reformó el Consejo de la Magistratura, que nombra y remueve jueces, con poder de veto preponderante del Ejecutivo. Y vació a la Justicia Federal dejando cargos vacantes o jueces subrogantes.

12. Nos habíamos amado tanto: Menem – Oyarbide. Oyarbide – Kirchner.

13. Uso de la SIDE (hoy SI) para espiar a periodistas y opositores. Lo denunció el niño angelical del Opus Dei Gustavo Béliz en el programa de Grondona, en 2004, al mostrar una foto del hombre fuerte de la SIDE, Jaime Stiusso. Y debió, a la postre, renunciar al cargo de ministro de Justicia de Kirchner. Béliz: el mismo que le escribía los discursos a Menem y que luego fue su ministro del Interior hasta renunciar en 1993 cuando dijo que estaba “parado en medio de un nido de víboras”.

14. María Julia, emblema de la corrupción menemista. Jaime, de la kirchnerista.

15. Infinidad de denuncias sobre financiamiento espurio de las campañas presidenciales. De Khadafi a Chávez, los empresarios españoles y la “mafia de los medicamentos”.

16. (In)Justicia para los atentados a la embajada de Israel y la AMIA. ¿Se acuerdan de los tapes que Nésto Carlo dijo que iba a entregar?

17. Festival de licitaciones públicas directas y a dedo, en ambos casos.

18. Un gran problema de los noventa en materia de derechos humanos fue el “gatillo fácil” policial. Igual que hoy. En realidad, no. En esta década ha crecido el promedio de gatillos fácil pese a lo que sostiene el discurso oficial.

19 19. Cavallo “dibujaba” los números de la economía. Nésto, también, a partir de la intervención del INDEC.

20 20. Un principio básico del noventismo neoliberal era “enfriar” la economía, que directamente se congeló con la Convertibilidad. Al principio del gobierno de CFK, se aplicó, indirectamente, el mismo criterio. En efecto, el conflicto con el campo generaba tal incertidumbre que paralizaba la economía y consiguió frenar por un rato la inflación. En ese sentido, 2009 también ayudó, porque fue un año recesivo.

21. “No hay plata” decían Menem y Cavallo cuando se trataba de los jubilados. Igual que hoy. Más allá de estos navideños 500 pesitos por única vez: para el regalo del arbolito a los nietos. En ambos casos eso representa la “negación de la política”, que ya ésta no se practica como “el arte de lo posible” (y de lo legítimo, ejercidos por aquellos que fueron elegidos por la voluntad popular) sino como la administración de la escasez.

22. Nada de impuestos progresivos para el desarrollo y para saldar la deuda social. Menem-Cavallo se financiaban con los organismos de crédito internacionales. Nésto y Kristina, con el ANSES para gastos y subsidios a la clase media urbana, y las reservas del Banco Central para pagar deuda externa sin chistar. Como en los noventa. Que quede claro: financiarse no con ingresos genuinos (al margen de los ya perimidos “superávits gemelos”) sino con deuda es más de lo mismo.

23. Carlos Menem fue el presidente de la vuelta de la democracia que más deuda pública contrajo. Igual que Néstor Kirchner: pues el 50 por ciento de lo que tiene el BCRA son bonos. Es decir: deuda.

24. Carlos Menem fue el presidente de la vuelta de la democracia que más deuda pública pagó. Junto con NK.

25. En los noventa, Menem y Cavallo rebajaron los aportes patronales a su piso más bajo: poco más del 20%. Hoy siguen intocados.

26. En los noventa se practicaba la “teoría del derrame”: que primero llegue la ganancia a los bolsillos de los ricos, y luego caerá al resto de la sociedad. Después de casi una década kirchnerista de crecimiento a tasas chinas, el nivel de equidad social, la brecha entre ricos y pobres, sigue tan desigual como con el menemismo. Sólo se “derraman” miserables gotas.

27. Económicamente, en los noventa se hablaba de la “brasildependencia”. Hoy es Brasil + China.

28. En los noventa se terciarizó la economía (servicios). Hoy se primarizó nuevamente, sin diversificarse. Hoy, como ayer, se carece de un plan de desarrollo agrícolo-ganadero. Bueno. Ya que estamos, amplío: El menemismo creó la ingeniería legal para el monocultivo de soja y la extracción minera y petrolera. Políticas de libre desenfreno y “desiertos verdes” que, como sabemos, profundizó el kirchnerismo. Ni que hablar de un plan de desarrollo industrial. Ninguno de los dos gobiernos, pese a los rimbombantes anuncios, propició políticas crediticas sostenidas a la producción. Es la vigencia -la continuidad- del Estado ausente. El gobierno simplemente “administra” lo que hay, con algunos retoques o reestatizaciones oportunistas.

29. Tanto para Menem como para los Kirchner, el enemigo más odiado es otro “compañero peronista”: Duhalde.

30. Con pragmatismo, el menemismo supo responder discursivamente, y en los hechos (igual que Perón al término de la Segunda Guerra con la aparición del Estado de Bienestar), al cambio de época pos Muro que instauró el neoliberalismo salvaje, la crítica furibunda al Estado, que había que desguazar. Lo mismo hizo el peronismo kirchnerista, pero al revés. En esta década el discurso de época es el de la “vuelta del Estado”. Pero lo que volvió fue el “Estado bobo”, deforme (Ozslak), e ineficiente. Tanto uno como otro se sirvieron del Estado en beneficio propio y de los “amigos” en vez de revitalizarlo en pos del interés general.

31. En los noventa gobernaba el “Pensamiento único”. Hoy, si no estás con el “gobierno progresista” le hacés “el juego a la derecha”. La misma “negación de la política”, de la diversidad, de la diferencia, de la democracia.

32. Como ayer, a los pueblos originarios siguen robándole tierras y reprimiéndolos.

33. En los noventa también el Congreso era una “escribanía”. En la mayoría de los casos los debates son para la tribuna y no –habermasianamente- para mejorar una idea, una herramienta de gobierno, un instrumento de implementación de política.

34. En los noventa, Corach disciplinaba con Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a las provincias díscolas, práctica política que no debe ser leída más que como una consecuencia del federalismo viciado y débil que existía. Igual que hoy: el “juego político” se decide desde el centralismo de kaja.

35. Las valijas Samsonite de Amira y la de Antonini Wilson.

36. Delirios faraónicos nunca concretados: la aeroísla de Carlo y el tren bala de Klishtina. Bueno, y Kirchner también tiene el megagasoducto que iba a ir de Venezuela a Buenos Aires. ¿Se acuerdan?

37. Apoyo a (y en) los viejos e inoxidables caciques del Conurbano. Ayer y hoy.

38. La economía nacional, en fin, está tan extranjerizada y concentrada hoy como en los noventa.

39. Con el “monopolio” del fútbol, soportábamos a Marcelo Araujo. Con el “Fútbol para todos”, también.

40. Menem privatizó. Y entregó millonarios subsidios a varias de las empresas beneficiarias de las concesiones para sostener sus ganancias. Igual que hoy lo hace el Estado kirchnerista. Transferencia directa.

41. Incapacidad para generar consensos para impulsar políticas de Estado de desarrollo nacional. Casi la única que existe es el Mercosur como institución, en la que es determinante la presión de los países vecinos.

42. Ayer y hoy, gobiernos con facultades delegadas y “superpoderes” (lo que Guillermo O’Donnell llamó “democracias delegativas”). Cierto es que esto mismo el politólogo argentino Eugenio Kvaternik, en el caso de Menem, lo entiende, desde una perspectiva schmittiana, como positivo al verlo como una clara recuperación del poder de decisión del Ejecutivo. Sin apelar a Carl Schmitt, lo mismo ha sucedido con Kirchner, según el politólogo Isidoro Cheresky.

43. Como Kirchner, Menem también fue “progre”. O “renovador”, en el lenguaje de la época. Y, como Kirchner con Sabbatella, también tuvo sus jóvenes leones para mostrar, como José Luis Manzano, luego ministro del Interior menemista y autor de la frase “robo para la Corona”, según Horacio Verbitsky.

44. Gobierno conservador, de derecha liberal, uno. Gobierno conservador, de derecha populista, los otros.

45. En síntesis, Menem practicó el neoliberalismo salvaje. Los K, el neoliberalismo con piel de oveja. A los números me remito: como en los noventa, casi un 40% de los argentinos de hoy -descontando los subsidios miserables y clientelares- son pobres o indigentes.

“A mi pesar, debo reconocer que son la única alternativa capaz de gobernar la Argentina”, me dice un amigo. Como seguramente lo dicen muchos. Precisamente el mismo discurso derrotista que logró instalar el pensamiento único.

De Carlo Saúl a Nésto Carlo: Alcoyana – Alcoyana.

45 coincidencias 45.

La semana que viene no se pierdan la segunda parte del catálogo con otras nuevas 45 coincidencias. ¿45? Sí, 45. Son unas cuantas, ¿no? Y que los eunucos (del progresismo oficial) bufen”, como diría Arlt.

“Hay que hablar del futuro, no del pasado”, me dice otro amigo (tengo varios, ja!). No concuerdo. La historia no está escrita, ni avanza hegelianamente hacia la razón y la libertad. Hay que hablar y revisar el pasado siempre, precisamente para que el futuro no sea el pasado.

Click aquí para leer la segunda parte del catálogo de coincidencias.