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10/12/10

Menem-kirchnerismo: 45 nuevas coincidencias 45

De Carlo Saúl a Nésto Carlo. Segunda entrega del catálogo de coincidencias: 45 botones más de muestra. Un aporte a la deconstrucción nacional.

(Aclaración previa: segundas partes nunca fueron buenas).

1. Menem adoptó para gobernar los principios de lo que en ciencia política se conoce como New Public Managment (Nueva Gestión Pública), con criterios básicamente tecnocráticos y empresariales. El kirchnerismo tomó la posta y lo profundizó, con Abal Medina (h) a la cabeza. ¿Nueva política?

2. Doble discurso: Estado mínimo liberal pero con fuerte intervención estatal-legal para fijar la moneda por una década. “Estado presente” en el relato pero, en la práctica, Estado ausente. Lo vemos por estos días. El Estado sólo se hace presente para reprimir (*).

3. Ambos presidentes vaciaron los organismos de control del Estado.

4. Sícarlismo noventista, o los “chupamenem”. Kirchnerismo bobo hoy. ¿Hace falta hacer nombres?

5. Tanto Menem como Kirchner se creyeron indispensables y fundacionales.

6. Los dos gobernaron por años con una inquebrantable hegemonía. Ambos domeñaron ese toro furibundo que es el poder, igualmente que a las oposiciones de turno, que siempre pecaron de ingenuas y jugaron con el reglamento (institucional) en la mano, cuando estos presidentes no lo hicieron.

7. Habilidad para conservar la iniciativa política e instalar “cuestiones” (Oszlak y O’Donnell) en la agenda pública.

8. Fueron los únicos dos presidentes de la vuelta de la democracia que le hablaron de “amor” al pueblo.

9. Menemismo y kirchnerismo fueron, también, los únicos movimientos políticos de la vuelta democrática que lograron la reelección presidencial. Así y todo, más allá de la cultura política, y de las prácticas -que persisten-, el menemismo como movimiento se extinguió con la salida de Carlo del poder. ¿Pasará lo mismo con su sucesor kirchnerista?

10. En distintos contextos históricos, ambos dominaron con firmeza a los militares. Menem, bifronte, con indultos y dura represión pedagógica al alzamiento carapintada de Seineldín. Kirchner demostró autoridad luego de la debilidad institucional pos 2001, cuando se rumoreaba sobre la vuelta de los cabildeos militares y de reuniones (no tan) secretas entre políticos y la cúpula el Ejército.

11. Pese a la “negación de la política” y a la apatía/frivolidad menemista propia del noventismo neoliberal, las organizaciones de la sociedad civil salieron a la calle a manifestarse, a protestar, a reclamar, etc. Algo que siempre molestó al menemismo. El fenómeno “piquetero” fue el más conocido y relevante, incluso mundialmente. A Kirchner también le molestó la gente en la calle. Por eso lo primero que hizo fue cooptarlos a todos, con el verborrágico Luis D’Elía como brazo ejecutor.

12. 12. En los noventa fue “Yo o el caos”. Hoy, el caos son los “destituyentes”.

13. 13. También fueron reelegidos varias veces en sus respectivas provincias como gobernadores.

14. 14. Ambos fueron procesados en la Justicia por “enriquecimiento ilícito”.

15. También los secretarios privados de Menem y, recientemente, CFK fueron sospechados del mismo delito.

16. Ambos privilegiaron con partidas de fondos a la provincia de Buenos Aires, en función de su caudal electoral. Y también a sus respectivos terruños, claro.

17. Roberto Dromi, abogado, especialista en derecho administrativo y principal ideólogo jurídico del desguace del Estado en los noventa. Hoy, asesor kirchnerista en las sombras.

18. Scioli. Scioli. Hadad. Hadad. Y la lista sigue.

19. Otro de la lista con nombre y apellido: Miguel Ángel Pichetto. Fue una de las espadas del menemismo en los noventa. Igual que hoy lo es del kirchnerismo. Hasta el mismo Carlos Menem aparece y desaparece del Senado según los intereses coyunturales del PEN de turno. En fin, más genéricamente: decenas de cuadros políticos peronistas -en un ejemplo del pragmatismo político que lo caracteriza- pasaron, ayer, a formar parte del menemismo, sin importar el salto que daban de la vereda izquierda a la derecha. Lo mismo que ocurrió -¿en sentido opuesto?- con muchos kirchnerperonistas. ¿De Narváez, el próximo salto, de cara al 2011?

20. Carlo S. Menem. N. Carlo Kirchner.

21. Máximo Menem. Máximo Kirchner.

22. Los dos dejaron el poder más ricos que cuando entraron.

23. Los dos estamparon sus firmas para en la privatización del petróleo (YPF) que dio lugar a los “fondos en el exterior de Santa Cruz”. Sin la firma K, Menem no hubiera podido privatizar. Pero, como el Gran Hermano -que cambia la historia según la necesidad política del momento-, Kirchner llegó a decir en marzo de 2007, en el Salón Sur de la Rosada: “Sabemos el genocidio que pasó nuestra industria petrolera, la increíble privatización (...) Si YPF hubiera quedado en manos nuestras estaríamos recaudando (...) entre 20 y 25 y hasta 30.000 millones de dólares por año”.

24. Tanto Menem como Kirchner reclamaron por una distribución federal de los ingresos de la república… cuando fueron gobernadores de La Rioja y Santa Cruz, respectivamente.

25. Corrupción, por aquí, allá y acullá: IBM-Banco Nación, la mafia del oro, la venta de armas, los guardapolvos de Bauzá, la leche podrida de Vico, el Swift-gate, el Yoma-gate y la aduana paralela de Ibrahim Al Ibrahim, en los noventa. Skanska, “devolvé-la-bolsa” Miceli, los gastos de Picolotti, los trenes usados comprados a España y Portugal que no funcionan, ayer nomás.

26. Los negocios de las privatizaciones (o “concesiones”, pues no todo de privatizó), en los noventa: Entel, SEGBA, Obras Sanitarias, Gas del Estado, YPF, los trenes, la red vial, canales, Aerolíneas Argentinas. Los negocios de las estatizaciones, en esta década: LAFSA, ENARSA, AYSA y el Correo Argentino, Aerolíneas Argentinas.

27. Los vices que “traicionaron”: Duhalde a Menem; Cobos a Cristina.

28. El bótox y la carótida de Méndez. El bótox de Cristina y la carótida de Nésto.

29. Como Menem, CFK es una ferviente opositora al aborto legal.

30. El canal público hipermenemista, ayer, con Sofovich y, luego, Mauro Viale y Julio Mahárbiz a la cabeza. Hoy, hiperkirchnerista, con Barone y Diego Gvirtz como emblemas.

31. La muerte de “Junior” ayudó a Carlo con algunos puntitos para la reelección. ¿Llegará el efecto “Gracias, Néstor” hasta el año que viene?

32. Como ayer, los veteranos de la guerra de Malvinas siguen reclamando dignidad.

33. 33. Con Carlo volvió el “deme dos” por la estabilidad y el peso apreciado. Con Nésto, también: por el miedo a la inflación. No está de más volver a recordarlo: el “keynesianismo” kirchnerista fomenta el consumo, y no la producción y el desarrollo industrial y nacional.

34. Salarios miserables congelados por años, en los noventa. Salarios miserables para más de la mitad de la PEA, hoy. Y, el resto, erosionados día a día por la inflación más alta del mundo.

35. Ninguno de estos dos presidentes supo cómo resolver el cada vez más acuciante problema de la inseguridad, que siempre afecta a los sectores de más bajos recursos.

36. Estructura impositiva regresiva, en la que el IVA es el instrumento de recaudación más importante: quienes más tributan son las clases medias y bajas. ¿Menem? ¿Kirchner y Cristina? Los tres.

37. En el 94, el radicalismo -de la mano de Alfonsín- le sirvió en bandeja la reelección a Menem con el “Pacto de Olivos”. En 2007, otro radical -Julio César Cleto Cobos- se sumó a la fórmula “transversal” K para aportar algún que otro puntito y así evitar el temido ballotage y ganar en primera vuelta.

38. Los ex presidentes Menem y Kirchner terminaron -con distintas intenciones- recalando en el Congreso. El primero, en el Senado. El segundo, en Diputados. No obstante, en ambos casos la actividad legislativa -medida en presentación de proyectos y presencias en la cámara- fue casi nula.

39. Alsogaray y la UCEDÉ, mentores ideológicos del menemismo. De las mismas filas proviene el actual ministro de Economía, Amado Boudou, por nombrar uno solo.

40. Varias veces Menem y Kirchner fueron juntos en la misma boleta electoral, en los noventa.

41. Sea por desinterés, o por ineficiencia, los hospitales argentinos están tan desbordados como en los noventa.

42. Menem nunca perdía en los picaditos de Olivos. Kirchner se agenciaba también los mejores jugadores para su equipo.

43. Franco Macri, uno de los principales empresarios lobbystas del menemismo en los noventa. Hoy lo es también del kirchnerismo.

Estos ya los señalé en la anterior tanda, pero valen como cierre momentáneo del presente catálogo:

44. Gobierno conservador, de derecha liberal, uno. Gobierno conservador, de derecha populista, los otros.

45. En síntesis, Menem practicó el neoliberalismo salvaje. Los K, el neoliberalismo con piel de oveja. A los números me remito: como en los noventa, casi un 40% de los argentinos de hoy -descontando los subsidios miserables y clientelares- son pobres o indigentes.

“No soy progre. Soy peronista. El problema es que no lo entienden”, dijo CFK en París, en noviembre de 2003. El peronismo. Ese gran “significante vacío”…

Loo mu chachós pe roniiiiiiistasssssssss…

“Hay que hablar del futuro, no del pasado”, me dijo otro amigo al leer el post anterior con las primeras 45 coincidencias 45. No concuerdo. La historia no está escrita, ni avanza hegelianamente hacia la razón y la libertad. Hay que hablar y revisar el pasado siempre, precisamente para que el futuro no sea el pasado. En ese sentido, la intención de este catálogo, presentado en dos post, es la misma que recorre todo este blog: defender la necesidad de un Estado fuerte y presente para hacer frente a los desequilibrios sociales con un criterio de equidad. Un Estado capaz y capacitado para atender los problemas de una sociedad moderna y compleja como la actual. Hoy, como en los noventa, no lo tenemos.

(*) El problema de la vivienda muestra blanco sobre negro que el Estado sigue ausente, que las burocracias públicas son ineficientes e insuficientes, que hay que redimensionar la materia gris del Estado argentino. La única solución integral al ahora descubierto problema de la vivienda en el AMBA es con un Estado verdaderamente presente para sostener (con plata) políticas continuadas de empleo y de redensificación demográfica.

Click aquí para leer la primera parte del catálogo de coincidencias.

1/12/10

Menem – Kirchner: 45 coincidencias 45 (catálogo I)

Se acentúa, como lo habíamos anticipado, la campaña litúrgico-religiosa de mistificación kirchnerperonista. Se vuelve más necesaria, por tanto, la deconstrucción del mito, del “relato”. Es, en fin, un capítulo más de la “semiosis social” (Verón), de la disputa por la construcción de sentido.

De Carlo Saúl a Nésto Carlo.

Que no son iguales, no lo son. Cierto. Nadie lo duda. Y yo no soy draconiano. Pero no deja de resultar interesante plantear este ejercicio. Las diferencias quedarán para otro post. O para los mismos kirchneristas, que siempre están prestos a marcar su “distancia” con el menemismo y demás dinosaurios. Son, las diferencias, de todos modos, más evidentes. No tanto así las coincidencias.

De Carlo Saúl a Nésto Carlo.

Para muestra basta un botón. Aquí van los primeros 45 botones (empieza a sonar la marchita).

Ustedes pueden agregar o impugnar los que quieran.

1. Ambos políticos saltaron casi por sorpresa a la Presidencia de la Nación. Méndez, ganándole la interna a Cafiero. Y NK apareció cuando a Duhalde ya no le quedaban fichas que jugar.

2. Ambos caudillos controlaban los tres poderes en sus provincias de origen.

3. Ni bien subió, Carlo repatrió los restos de Rosas. Cristina declaró al 20 de noviembre como “Día de la Soberanía Nacional”, en homenaje a… Rosas (por la “gesta” de la Vuelta de Obligado).

4. Carlo y Nésto: liderazgo carismático y conducción implacable del poder.

5. 5. Luego de varios planes SupErman (González) Méndez decretó la paridad cambiaria peso – dólar. En aquel entonces, la convertibilidad era fija: 1-1. Hoy -y desde hace tiempo- también hay convertibilidad cuasi fija: 4-1. Con dólar alto. Como antaño.

6. 6. Para el neoliberalismo menemista, el desempleo (que llegó al 18.4%) tenía una función social: domesticar a los que estaban con los pies adentro. Hoy, esa función social la cumplen dos agentes: el trabajo en negro (40%) y los planes sociales clientelares (que -a no olvidarlo- empezaron con el riojano: los planes Trabajar).

7. Menem también creó un conglomerado de prensa para enfrentar -no en las palabras, pero sí en los hechos- al grupo Clarín: el CEI (Monetta y cía.). El más emblemático del kirchnerismo es el grupo Szpolski.

8. No obstante, de ambos presidentes el Grupo Clarín obtuvo importantísimas concesiones y excepciones.

9. En los noventa nació la CTA y Carlo nunca le reconoció la figura jurídica. Como ahora, pese a que hay un fallo de la Corte Suprema.

10. Como Menem, Kirchner se metió al sindicalismo en el bolsillo con prebendas varias y abultados fondos para las obras sociales. Llamó a Ocaña para limpiar el PAMI de la corrupción barrionuevista pero vino la “mafia de los medicamentos”, que tiene a Hugo con el culo en las manos.

11. La misma matriz política observamos con respecto a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Méndez la amplió de 5 a 9 y puso ahí la “mayoría automática”. NK entendió que no podría gobernar con ese poder adverso y embistió exitosamente contra esos resabios menemistas. Una Corte honesta, capaz y “para la democracia” es mejor que una Corte opositora. Fue su mayor logro institucional. Hoy no hay Corte adicta. No obstante, como contrapartida, reformó el Consejo de la Magistratura, que nombra y remueve jueces, con poder de veto preponderante del Ejecutivo. Y vació a la Justicia Federal dejando cargos vacantes o jueces subrogantes.

12. Nos habíamos amado tanto: Menem – Oyarbide. Oyarbide – Kirchner.

13. Uso de la SIDE (hoy SI) para espiar a periodistas y opositores. Lo denunció el niño angelical del Opus Dei Gustavo Béliz en el programa de Grondona, en 2004, al mostrar una foto del hombre fuerte de la SIDE, Jaime Stiusso. Y debió, a la postre, renunciar al cargo de ministro de Justicia de Kirchner. Béliz: el mismo que le escribía los discursos a Menem y que luego fue su ministro del Interior hasta renunciar en 1993 cuando dijo que estaba “parado en medio de un nido de víboras”.

14. María Julia, emblema de la corrupción menemista. Jaime, de la kirchnerista.

15. Infinidad de denuncias sobre financiamiento espurio de las campañas presidenciales. De Khadafi a Chávez, los empresarios españoles y la “mafia de los medicamentos”.

16. (In)Justicia para los atentados a la embajada de Israel y la AMIA. ¿Se acuerdan de los tapes que Nésto Carlo dijo que iba a entregar?

17. Festival de licitaciones públicas directas y a dedo, en ambos casos.

18. Un gran problema de los noventa en materia de derechos humanos fue el “gatillo fácil” policial. Igual que hoy. En realidad, no. En esta década ha crecido el promedio de gatillos fácil pese a lo que sostiene el discurso oficial.

19 19. Cavallo “dibujaba” los números de la economía. Nésto, también, a partir de la intervención del INDEC.

20 20. Un principio básico del noventismo neoliberal era “enfriar” la economía, que directamente se congeló con la Convertibilidad. Al principio del gobierno de CFK, se aplicó, indirectamente, el mismo criterio. En efecto, el conflicto con el campo generaba tal incertidumbre que paralizaba la economía y consiguió frenar por un rato la inflación. En ese sentido, 2009 también ayudó, porque fue un año recesivo.

21. “No hay plata” decían Menem y Cavallo cuando se trataba de los jubilados. Igual que hoy. Más allá de estos navideños 500 pesitos por única vez: para el regalo del arbolito a los nietos. En ambos casos eso representa la “negación de la política”, que ya ésta no se practica como “el arte de lo posible” (y de lo legítimo, ejercidos por aquellos que fueron elegidos por la voluntad popular) sino como la administración de la escasez.

22. Nada de impuestos progresivos para el desarrollo y para saldar la deuda social. Menem-Cavallo se financiaban con los organismos de crédito internacionales. Nésto y Kristina, con el ANSES para gastos y subsidios a la clase media urbana, y las reservas del Banco Central para pagar deuda externa sin chistar. Como en los noventa. Que quede claro: financiarse no con ingresos genuinos (al margen de los ya perimidos “superávits gemelos”) sino con deuda es más de lo mismo.

23. Carlos Menem fue el presidente de la vuelta de la democracia que más deuda pública contrajo. Igual que Néstor Kirchner: pues el 50 por ciento de lo que tiene el BCRA son bonos. Es decir: deuda.

24. Carlos Menem fue el presidente de la vuelta de la democracia que más deuda pública pagó. Junto con NK.

25. En los noventa, Menem y Cavallo rebajaron los aportes patronales a su piso más bajo: poco más del 20%. Hoy siguen intocados.

26. En los noventa se practicaba la “teoría del derrame”: que primero llegue la ganancia a los bolsillos de los ricos, y luego caerá al resto de la sociedad. Después de casi una década kirchnerista de crecimiento a tasas chinas, el nivel de equidad social, la brecha entre ricos y pobres, sigue tan desigual como con el menemismo. Sólo se “derraman” miserables gotas.

27. Económicamente, en los noventa se hablaba de la “brasildependencia”. Hoy es Brasil + China.

28. En los noventa se terciarizó la economía (servicios). Hoy se primarizó nuevamente, sin diversificarse. Hoy, como ayer, se carece de un plan de desarrollo agrícolo-ganadero. Bueno. Ya que estamos, amplío: El menemismo creó la ingeniería legal para el monocultivo de soja y la extracción minera y petrolera. Políticas de libre desenfreno y “desiertos verdes” que, como sabemos, profundizó el kirchnerismo. Ni que hablar de un plan de desarrollo industrial. Ninguno de los dos gobiernos, pese a los rimbombantes anuncios, propició políticas crediticas sostenidas a la producción. Es la vigencia -la continuidad- del Estado ausente. El gobierno simplemente “administra” lo que hay, con algunos retoques o reestatizaciones oportunistas.

29. Tanto para Menem como para los Kirchner, el enemigo más odiado es otro “compañero peronista”: Duhalde.

30. Con pragmatismo, el menemismo supo responder discursivamente, y en los hechos (igual que Perón al término de la Segunda Guerra con la aparición del Estado de Bienestar), al cambio de época pos Muro que instauró el neoliberalismo salvaje, la crítica furibunda al Estado, que había que desguazar. Lo mismo hizo el peronismo kirchnerista, pero al revés. En esta década el discurso de época es el de la “vuelta del Estado”. Pero lo que volvió fue el “Estado bobo”, deforme (Ozslak), e ineficiente. Tanto uno como otro se sirvieron del Estado en beneficio propio y de los “amigos” en vez de revitalizarlo en pos del interés general.

31. En los noventa gobernaba el “Pensamiento único”. Hoy, si no estás con el “gobierno progresista” le hacés “el juego a la derecha”. La misma “negación de la política”, de la diversidad, de la diferencia, de la democracia.

32. Como ayer, a los pueblos originarios siguen robándole tierras y reprimiéndolos.

33. En los noventa también el Congreso era una “escribanía”. En la mayoría de los casos los debates son para la tribuna y no –habermasianamente- para mejorar una idea, una herramienta de gobierno, un instrumento de implementación de política.

34. En los noventa, Corach disciplinaba con Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a las provincias díscolas, práctica política que no debe ser leída más que como una consecuencia del federalismo viciado y débil que existía. Igual que hoy: el “juego político” se decide desde el centralismo de kaja.

35. Las valijas Samsonite de Amira y la de Antonini Wilson.

36. Delirios faraónicos nunca concretados: la aeroísla de Carlo y el tren bala de Klishtina. Bueno, y Kirchner también tiene el megagasoducto que iba a ir de Venezuela a Buenos Aires. ¿Se acuerdan?

37. Apoyo a (y en) los viejos e inoxidables caciques del Conurbano. Ayer y hoy.

38. La economía nacional, en fin, está tan extranjerizada y concentrada hoy como en los noventa.

39. Con el “monopolio” del fútbol, soportábamos a Marcelo Araujo. Con el “Fútbol para todos”, también.

40. Menem privatizó. Y entregó millonarios subsidios a varias de las empresas beneficiarias de las concesiones para sostener sus ganancias. Igual que hoy lo hace el Estado kirchnerista. Transferencia directa.

41. Incapacidad para generar consensos para impulsar políticas de Estado de desarrollo nacional. Casi la única que existe es el Mercosur como institución, en la que es determinante la presión de los países vecinos.

42. Ayer y hoy, gobiernos con facultades delegadas y “superpoderes” (lo que Guillermo O’Donnell llamó “democracias delegativas”). Cierto es que esto mismo el politólogo argentino Eugenio Kvaternik, en el caso de Menem, lo entiende, desde una perspectiva schmittiana, como positivo al verlo como una clara recuperación del poder de decisión del Ejecutivo. Sin apelar a Carl Schmitt, lo mismo ha sucedido con Kirchner, según el politólogo Isidoro Cheresky.

43. Como Kirchner, Menem también fue “progre”. O “renovador”, en el lenguaje de la época. Y, como Kirchner con Sabbatella, también tuvo sus jóvenes leones para mostrar, como José Luis Manzano, luego ministro del Interior menemista y autor de la frase “robo para la Corona”, según Horacio Verbitsky.

44. Gobierno conservador, de derecha liberal, uno. Gobierno conservador, de derecha populista, los otros.

45. En síntesis, Menem practicó el neoliberalismo salvaje. Los K, el neoliberalismo con piel de oveja. A los números me remito: como en los noventa, casi un 40% de los argentinos de hoy -descontando los subsidios miserables y clientelares- son pobres o indigentes.

“A mi pesar, debo reconocer que son la única alternativa capaz de gobernar la Argentina”, me dice un amigo. Como seguramente lo dicen muchos. Precisamente el mismo discurso derrotista que logró instalar el pensamiento único.

De Carlo Saúl a Nésto Carlo: Alcoyana – Alcoyana.

45 coincidencias 45.

La semana que viene no se pierdan la segunda parte del catálogo con otras nuevas 45 coincidencias. ¿45? Sí, 45. Son unas cuantas, ¿no? Y que los eunucos (del progresismo oficial) bufen”, como diría Arlt.

“Hay que hablar del futuro, no del pasado”, me dice otro amigo (tengo varios, ja!). No concuerdo. La historia no está escrita, ni avanza hegelianamente hacia la razón y la libertad. Hay que hablar y revisar el pasado siempre, precisamente para que el futuro no sea el pasado.

Click aquí para leer la segunda parte del catálogo de coincidencias.

15/11/10

Instituciones, políticos, participación y marketing


Escuchar a la sociedad civil”. Una interesante y amplia nota de La Nación del sábado.

Tengo opiniones encontradas con respecto de esta cuestión de la "participación ciudadana". Creo fervientemente en ella, en que la gente se involucre, en la praxis. Y no dejo de alentarlo, incluso como forma de control. De hecho, escribo sobre ello de manera recurrente (*). Pero, también, sé que el control, o el cambio social o político, se vehiculizan por las instituciones.

En distintas oportunidades, durante los meses posteriores a la crisis de 2001 y mucho tiempo después, he visto en los Centros de Gestión y Participación Comunal (CGPC) de la Ciudad de Buenos Aires gente reunida y con ganas de participar, manijeados por los propios directores políticos del CGPC. Yo participé (de varias formas) de muchas reuniones. He visto boicoteos del poder a la misma "participación" que decían fomentar (un ejemplo puede verse mi post “Política y participación: ¿qué fue el ‘que se vayan todos’?”).

Hay políticos -que mejor no nombrar, para no hacer de esto una cuestión partidaria- que se atribuyen los honores por logros producto de luchas de la gente, vecinos, ONGs u OSC, instituciones, etc. etc. Se ve en la Ciudad, por ejemplo, con la cuestión de las Comunas. ¿Acaso es falso que muchas organizaciones sociales que militan por ellas están disconformes tanto con el actual jefe de Gobierno, Mauricio Macri, como con las gestiones anteriores?

Pero claro, si se lo señalás al político, se ataca, cuando la figura pública-política, antes que mostrarse "sensible", debería estar abierto a la discusión.

De participación, nada. De boicoteo: mucho. Como digo siempe: la gestión PRO empezó mucho antes de Macri. ¡Obvio que si la sociedad reclama "participación" lo mínimo que el político va a hacer es levantar un CGPC! Pero después…

La ley 1777 no es un logro sólo de los políticos ni, menos, de “un” político.

Además, recordemos que el margen de "autonomía" de la descentralización porteña en lo que es Presupuesto Participativo se limita a un magro 5%. Traducción: la autonomía sirve para podar árboles y pintar calles. Y ni eso instrumentaron. Hace años que están en mora. Aunque no es igual en todos lados, en otros municipios pasa lo mismo.

Más generalmente, yo no adscribo a una visión "instrumental" del Estado (la “clase” que lo ocupa, gobierna para sí), como muchos. Pero hablar de "aciertos del poder", con todos los condicionantes siempre presentes... Terminemos con la cultura de la "dádiva" del político. Es al revés: cuando se conquista algo, se reconoce una lucha previa, una presión de las bases.

Igualmente, con la simple "participación" no se arreglan las cosas. Hace falta compromiso institucional. La clave está no sólo en el compromiso institucional sino también en instituciones que funcionen. Porque, si no, son solo cáscara para vanagloria de políticos marketineros. El progresismo sabe de eso. Porque el progresismo político argentino tiene mucho marketing. Acá, en algunos municipios del Conurbano bonaerense, en grandes ciudades del interior como Rosario, etc.. Se ha hecho mucho, es cierto. Pero en muchos aspectos, cuando se escarba un poquín.... queda eso: el marketing. A no tragarseló.


(*) Véanse, por caso:

"Inocencia perdida" (pág. 35 a 43) en el boletín N° 23 de la Academia Nacional de Periodismo.

"Gobierno electrónico"... (pág. 281 a 359) en el sitio web de la Secretaría de Gestión Pública de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación.

"Lo que dejó el 1er 'hackathon' de datos públicos y gobierno abierto", en la revista virtual RedUSERS.

10/11/10

Los jóvenes, el peronismo, los progresismos y el cambalache ideológico

A principios del siglo XX eran los liberales positivistas los que se autodenominaban “progresistas” para diferenciarse de los católicos conservadores.

La historia se repite… Probablemente, los que hoy son el "progresismo peronista" terminen mañana en la derecha defendiendo sus negocios como los antaño “peronistas renovadores” lo hacen hoy. ¿Se acuerdan de la barba trotskista de José Luis Manzano en los ochenta? Para no hablar de los urticantes setentas.

Los jóvenes peronistas que en los ochenta eran la "renovación" defendían la justicia social y la soberanía nacional. Pero en los noventa, esos mismos jóvenes se olvidaron de la justicia social y entregaron el país. Y hoy son, detrás de Clarín, el segundo grupo de medios nacional (Vila-Manzano).

Como ayer, los peronistas se ilusionan hoy con la participación de “los jóvenes”: con la “militancia”, que ya no se apellida “de base”. Mientras los que ejercen el poder se llenan de plata. Hay mucha militancia, pero jamás sale en los medios (ahí, los "monopolios" no jugaron en contra).

Entiendo a los que hoy no entienden lo que estamos viviendo. No está fácil la cosa. Estas ambigüedades son propias de los populismos. Con Menem era más fácil, la cosa. Era más fácil estar en contra, porque -era hegemónico, sí, pero también- era algo así como la "encarnación del mal”. Por eso creo que hay que hablar humildemente, explicando, preguntando, mayéuticamente casi, sobre lo que nos toca vivir hoy en este país, en el que la historia parece que se repite y no aprendemos (el 45, los ochenta, los noventa…).

En su década, Menem era popular (y neoliberal), mas no populista. Los K son populistas (y neoliberales). Es un juego de palabras, pero es así.

Yo diría que el peronismo es nuestro gran "significante vacío", siguiendo a Lacan.

Pensar que los más “gorilas” de los últimos tiempos fueron los mismos peronistas, ¿no? En su versión menemista. Y sin embargo ahí están -dicen- hoy, los jóvenes, con el peronismo. Otra vez.

¿Qué quiere decir que el peronismo sea un gran "significante vacío"? Que ahí entra TODO. Lo opuesto a la "clase" es el capital, el rico (grosso modo; los "propietarios de los medios de producción", en realidad). Pero lo opuesto al "pueblo-uno" (Ranciere), el antipueblo, puede ser hoy una cosa; mañana, otra.

La forma en que el populismo concibe al "pueblo-uno" siempre es bivalente: Es tan fuertemente incluyente como excluyente...

Y ya que hablo de "pueblo", quiero aclarar: NO estoy en contra de lo popular sino de sus usos. De la demagogia.

La idea de "pueblo" que maneja el peronismo kirchnerista -no muy distinta a la que supo manejar el primer Perón- puede ser tan peligrosa y autoritaria como el "consenso" liberal: que en general solo es el "consenso de los iguales", anulando la sana diferencia. Un amigo (@dieguez_) expresó en Twitter con estas palabras simples la mezcolanza de significados y los usos a que dan lugar las ambivalencias populistas: “Vivimos en tiempos extraños, en los que si uno dice algo de izquierda es kirchnerista. No, soy de izquierda”.

En este cambalache ideológico, el peronismo kirchnerista tiene muy en claro que la "construcción de sentido" -el "relato", en palabras de CFK- se hace y se disputa todos los días, en todos los ámbitos posibles e imaginables. Su deconstrucción, también.

5/11/10

Moratoria previsional y participación en las ganancias: dos ejemplos de políticas públicas mal diseñadas

Hoy estuve en un seminario sobre “la Cuestion Social en Argentina”, en la que participaron tres estudiosos de la problemática: el sociólogo especialista en políticas públicas Aldo Isuani (también presidente del partido GEN de la Ciudad de Buenos Aires), el experto en temas laborales Ernesto Kritz, director de SEL Consultores, y el economista Javier Lindenboim, especialista en temas de empleo, distribución del ingreso y director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (CEPED) con sede en el Instituto de Investigaciones Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

En próximos post reseñaré las ponencias de Isuani y de Lindenboim. Hoy me detendré en la contundente exposición de Kritz.

El sociólogo abordó dos problemáticas. En primera instancia, la “moratoria previsional” encarada por el fallecido ex presidente Néstor Kirchner durante su gobierno. Y, luego, el reciente proyecto del diputado moyanista Héctor Recalde sobre participación de los asalariados en las ganancias de las empresas.

Sobre la moratoria, Kritz empezó recordando que hasta 2006 los beneficiarios del sistema previsional eran unas tres millones de personas. A partir de ese año, se han incorporado unas dos millones más.

Ahora, ¿cómo se distribuyen socialmente los beneficios, según nivel de ingreso de la familia? Kritz enfatizó en el hecho de que mientras el 50 por ciento de los que lo reciben pertenecen a sectores de clase media, solo menos del 30 por ciento va a los sectores de menores ingresos. “Una política progresista, pero relativizada”.

Ahora, solo uno de cada cinco jubilados argentinos vive en un hogar pobre. La pregunta es: ¿dónde están las personas en edad de jubilarse? La mayoría de los ancianos está en hogares de sectores medios. Y los que diseñaron esta política no vieron eso. Algo que sí fue observado, hay que decirlo, con la Asignación Universal por Hijo (AUH), que efectivamente llega a los hijos de familias más pobres.

La masa de haberes jubilatorios está en el orden de los 100.000 millones de pesos. Antes de la moratoria, a los jubilados pobres les correspondía un 10 por ciento del total. Hoy, un 12 por ciento. Es decir, solo ganaron un dos por ciento más. Mientras que los sectores medios ganaron un cuatro por ciento.

El proyecto de presupuesto nacional para 2011 asciende a unos 370.000 millones de pesos, aproximadamente. De esa masa, al sistema previsional va el 10 por ciento: unos 37.000 millones de pesos. De esos 37.000, a los sectores pobres les toca un tercio (unos 11.000 millones), y a los más altos, otro tercio (12.000 millones).

Lo que revela todo este cuadro es una clara inconsistencia entre el objetivo de la política (equidad distributiva) y el resultado.

La otra política analizada por Kritz el el proyecto de ley de participación de los asalariados en las ganancias de las empresas, garantizada por el artículo 14 Bis de nuestra Constitución Nacional; proyecto provisoriamente suspendido por un acuerdo – “tregua” entre la CGT y la UIA tras la muerte de Kirchner.

El experto partió del porcentaje del empleo en negro: cerca del 40 por ciento de la población económicamente activa (PEA). Por tanto, hoy esa medida no afectaría a todos los asalariados. Pero, ¿a cuántos llegaría? Para Kritz, alcanzaría a cerca de cinco millones de personas: uno de cada tres ocupados: los asalariados privados en blanco (pues ni siquiera está diseñado -hasta hoy- para los empleados públicos). Es decir: menos de la mitad de los asalariados. Con lo cual, la ecuación es: “más pobre, y mayor trabajo en negro, menos recibe”.

Ahora, si profundizamos: ¿cómo llega a los trabajadores en blanco? Según los cálculos que el sociólogo mostró en la pantalla grande en un power point, siete de cada diez asalariados privados están en la mitad superior de la escala distributiva. Estos asalariados son los que mayormente se beneficiarían, según cómo está planteada hoy la medida. Traducción: cero equidad distributiva. Un asalariado petrolero va a recibir 37 veces más que un trabajador de la salud o del área educativa.

Así planteadas las cosas, la diferencia entre los que más ganan y los que menos ganan, sencillamente, aumentaría.

La conclusión de Kritz es rotunda: si no hay consistencia entre los objetivos y el diseño y metodología de alcance, una política progresista puede terminar arrojando resultados conservadores.

4/11/10

El Estado K y el modelo sojero, o el lobo cuidando a las ovejas


Hace un tiempo me reenviaron esta nota publicada por el matutino oficial Página/12, diciendomé: "Leéla, está buena".

La nota de marras forma parte de un interesante intercambio de cartas abiertas que tuvieron el escritor Mempo Giardinelli y el empresario sojero Gustavo Grobocopatel (“el rey de la soja”) en cuanto al modelo sojero y a la “responsabilidad empresarial”.
Grosso modo, el escritor dice: "che, loco, Grobo -somos los dos del interior-, no quieras ganar tanta plata destruyendo la naturaleza y llenando de cáncer a la gente o dejándola sin trabajo. Pará un poquito con tu avaricia".

En esta oportunidad no quiero adentrarme en las respuestas del sojero. Muy interesantes e inteligentes, por cierto.

Leí la nota porque quiero y respeto a la persona que me la recomendó. Porque, si no, no hubiera leído otra nota del Mempo Giardinelli. Porque hace tiempo que ya no leo al Mempo.

Y quiero hablar en primera persona. Quiero hablarle al Mempo. Es así: Ya no te leo, Mempo. Aunque seas un "intelectual". ¿Te acordás, Mempo, cuando en los noventa pedías la vuelta del Estado?¿Te acordás, Mempo, cuando en los noventa pedías intervención y control del Estado? Se te olvidó el Estado, Mempo, en tu carta. ¿No era que el Estado había vuelto, Mempo? ¿Y los controles? ¿No era que se había terminado el neoliberalismo? Mempo, Mempo...

¿Cómo era la frase de Lenin? "El capitalista te vende hasta la soga con la que lo vas a ahorcar". El amigo Mempo ahora le pide al capitalista que no quiera maximizar taaaanto la ganancia, que no sea taaaan capitalista...

¡Eso mismo! ¿Corresponde al capitalista individual -por más que sea el más poderoso en el rubro (soja)- diseñar e implantar una agroindustria sustentable? Inconcebible. ¡Se lo comen crudo los demás!
La "carta abierta" del Mempo es voluntarista, efectista y, en fin, ridícula.

Luego escuché por radio a la socióloga experta en temas rurales Norma Giarraca, debatiendo en el programa de Victor Hugo Morales con el presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID), Gaston Fernández Palma. Precisamente lo expuesto arriba fue el mayor argumento del "médico sojero": "Yo hablo técnicamente, no me endilgue a mí la política (o falta de política) agropecuaria que es materia del Estado".

Tanto y tan obscenamente se escudó el Sr. Soja en la neutralidad científico-técnica, que hasta ViKtor Hugo se dio cuenta y le preguntó: "Pero entonces lo que acá hay es una gran ausencia del Estaaaaado...". Así es -¡querido!-, incluyendo los últimos siete años de "vuelta del Estado", de "Estado presente". O sea...

Siete años de gobierno y una política agropecuaria cuasi nula, que concibe al "campo" como una entelequia monocorde, sin diferenciar entre grandes terratenientes, "chacareros", pequeños productores en distintas áreas: todos son, simplemente, "oligarcas". Otra vez, el clivaje político peronismo - antiperonismo (ver mi post "El clivaje político, ¿la peor herencia K?") o, lo que es lo mismo: pueblo (peronismo) - antipueblo (oligarquía), como si esa oligarquía de mediados de siglo XX siguiera existiendo. Falso. Muchos pequeños y medianos productores ("oligarcas", para el kirchnerismo) se enfrentan desde hace tiempo al peligro de extinción, justamente por la ausencia de políticas e incentivos que diversifiquen la producción. Manda la reina soja. Y los pooles sojeros, claro, que son los que fijan la (falta de) política agropecuaria. Y las retenciones (impuesto no coparticipable). Pero los pequeños productores desaparecen. Y, claro, los precios suben. De todos modos, obsérvese el detalle: mientras el Estado cacarea al unísono contra la "oligarquía", otra ventanilla del mismo Estado hace negocios con la extracción minera, que no tiene retenciones, y casi no deja regalías. Es, con todo, la otra forma de destruir el medioambiente. Lindo combo: destrucción de la montaña e intoxicación con cianuro, y destrucción del suelo fértil e intoxicación con glifosato. Todo sea por el "yuyito", y los "verdes" que trae el "viento de cola".

En los noventa, la minería todavía no era tan intensa, el petróleo estaba todavía en manos del Estado, y por eso el rubro privado que generaba más ganancia era servicios, recién privatizados. Pero, en uno u otro caso, siempre encontramos al Estado nacional (quiéraselo presente o ausente) erigiendo cuidadosamente una arquitectura legal para correrse del centro de la escena y dejar al lobo solito, de noche, en el gallinero.

Porque, en definitiva, lo que expresaba con tosca soberbia ante Víktor Hugo el "médico sojero" de AAPRESID era eso: ¿cómo le van a pedir al lobo que cuide a las ovejas?

¿Cómo le vas a pedir al lobo que cuide a las ovejas, Mempo?

12/10/10

El Estado: la ausencia que más duele

Como toda primera vez, este primer posteo en el blog deberá entenderse como una suerte de declaración de principios, una carta de presentación que muestra mis preocupaciones, los temas a los que me aboco, y la forma en que los abordo.
Sin más preludios, hoy me preocupa el tema de la (in)seguridad. Cuestión mediática, si las hay. Caballito de batalla de la derecha vernácula. Tema tabú para la centro-izquierda dirigente. Y, por cierto, para el Gobierno nacional.
¿Saben por qué el kirchnerismo no tiene discurso sobre la inseguridad? Porque, en tanto "progresistas" q pretenden ser, la inseguridad es un síntoma de la falta de políticas redistributivas, de generación de empleo genuino, etc., etc.(toda la cadena de significantes articulados a los que responden discursivamente los Kirchner).
La inseguridad muestra, precisamente, la distancia entre lo que ellos dicen que son como grupo político y lo que (no) hacen en materia de políticas públicas. Hay que hablar de la inseguridad. Como, también, de la seguridad. De las fuerzas públicas, de su capacidad y su honestidad. Del negocio de la droga. Y, claro, de las distintas políticas públicas que hay que implementar para brindar a la ciudadanía no sólo un país más seguro (en cada rincón) sino, tan o más importante, más justo e igualitario.
No me parece una buena solución crear fuerzas de seguridad municipales. Ya hemos vivido esto. Este tipo de soluciones nos remiten a la política noventista (menemista, neoliberal), descentralizadora hacia niveles inferiores de gobierno: tirar la pelota afuera de la cancha. Se trata, más bien, de todo lo contrario: fortificar al Estado con nuevas capacidades e incrementar el diálogo político entre los distintos jefes (comunales, provincial y nacional), sean del color político que fueren, para coordinar políticas públicas. Es un clásico de la ciencia política como disciplina que cada área de estudios termine siempre con la misma observación: "lo necesario para implementar esta (X) cuestión es voluntad política y liderazgo". Pues bien, eso es lo que reclama el ciudadano. Eso es lo que desnuda la inseguridad como cuestión acuciante. La falta de un Estado realmente presente. En el fondo, por más discurso o "relato" que se sostenga desde el poder y sus medios afines, el Estado argentino sigue ausente, desmembrado, desjerarquizado, incapacitado.
No hay relato que pueda devolver un hijo o un marido muerto.
La inseguridad es, quizá, el emergente más descarnado de esa ausencia estatal.