Mostrando entradas con la etiqueta subsidios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta subsidios. Mostrar todas las entradas

24/11/11

Comparaciones odiosas: los "renunciamientos" K y la "sociología del don"

Ayer nos preguntábamos si los 50 kirchneristas que compraron tierras fiscales a precio vil en El Calafate ya habrían renunciado a los subsidios. Pues parece que sí. Y lo hicieron al mejor estilo grandilocuente K, encabezados por la propia Cristina Fernández de Kirchner. Si hasta el Ministerio de Planificación incluyó en la lista de los héroes renunciantes al difunto padre del quinto peronismo: Nésto (Carlo) Kirchner.
Así, mientras un grupo de reconocidos millonarios norteamericanos encabezados por Warren Buffett apoyan la iniciativa del presidente Barack Obama de aprobar un nuevo impuesto para los ingresos individuales por encima de un millón de dólares anuales, en estas pampas vivimos épocas de épicos renunciamientos. Pasamos así de los "Subsidios para todos" a los (tam)bien publicitados "Renunciamientos para todos".
Aquella "generosidad" oficial hoy muta en la grotesca "generosidad del renunciamiento", en una devaluada sociología del don o del juego (o Potlatch), aquella que describía el comportamiento de un grupo de indios de la costa del Pacífico en el noroeste de Norteamérica, según el cual consideraban a la entrega y el desprendimiento total de los bienes materiales hacia el otro como un signo ineludible de superioridad espiritual entre quienes lo "jugaban", según admirablemente lo estudiara Marcel Mauss en su Ensayo sobre el don. O incluso Georges Bataille en varios de sus artículos.
Comparaciones odiosas.

23/11/11

"Sintonía fina"

Estos 50, ¿ya habrán renunciado a los subsidios?

(clickear en la imagen para agrandarla)

La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció el martes en su discurso ante el encuentro de industriales en Puerto Madero que se viene una etapa de "sintonía fina" del modelo. En sus palabras: "Algunos entienden que competitividad se hace a costa de bajar salarios o de pagar menos impuestos., ahora hay que comenzar con sintonía fina a analizar inflación, subsidios y utilidades".
¿Es creíble tal cosa, con un proyecto de Presupuesto 2012 ya viejo con tantos cambios (además de los falseos consuetudinarios en crecimiento e inflación), y un INDEC intervenido que dibuja estadísticas y oculta, por caso, 6 millones de pobres?

3/11/11

Mamá Cristina

¿Ahora van por todo?
"El 54% de los votos le tapa la boca a Clarín y cía". De boca de varios escuché esto. “La tienen adentro”, tituló por segundos CN 23, el canal del empresario de medios K Sergio Szpolzki. Hasta el mismo Gabriel Mariotto (actual titular de la AFSCA y futuro vice de Scioli) en su discurso del domingo, secundado por el gobernador Scioli, señaló que ninguna campaña mediática podría tapar la victoria “de Néstor y Cristina”. Debo decir: “No”. En democracia nadie le tapa la boca a nadie. Toda idea vale y cuenta. No hay verdades. Como los mismos cultores del “relato” lo saben, hay ficciones. Y no una sola. Nadie tiene "la razón" ni se "equivoca". Hay puntos de vista e intereses. ¿Tendremos que empezar a recordarlo frente a la prepotencia que se barrunta? Hoy más que nunca: levantar el discurso (y el espíritu) democrático-republicano.
Por lo demás,
puede leerse el 54% como una exigencia: en algún momento, el kirchnerismo deberá empezar a preocuparse por el poder que acumuló: ahora no tiene excusas para evitar ser "progresista" en serio. Al fin y al cabo, la ficción que entabla el “relato” también es exigible.

Con todo, la ecuación parece clara, y no debe escandalizar ni a unos ni a otros: "A más poder del grupo o partido político que lleva adelante las riendas del gobierno, más entidad debe dárseles a los organismos internos y externos de control (SIGEN - AGN), a la Justicia y, por qué no, a la prensa". El sistema de pesos y contrapesos republicanos puede asimilar el ya famoso 54%. Y mucho más. La cuestión es: ¿existe voluntad política de respetar los valores republicanos y las instituciones? Voluntad política con la que, justamente, bajo la forma de "promesa", CFK accedió a su primer mandato en 2007. Un "Pendiente" aquí. ¿Existe una oposición que tenga vocación de ocupar ese lugar de contrapeso? Hasta hoy, aquí tenemos otro gran “Pendiente”.
Muchos periodistas ya se preguntan: "¿Quién sucederá a Cristina?". Es como ir pensando en la fiesta del cumpleaños de 15... desde los 10. La Presidenta sabe que es momento de
aprovechar el respaldo popular y no de empezar ya a plantar una figura para que le haga incómoda sombra. Desde la lógica del poder (que no necesariamente es la del "interés común") resulta más "sensato" agitar soterradamente las bondades del régimen parlamentario, que es una forma poco disimulada de insistir en la figura de Cristina.
El kirchnerismo tiene la virtud de levantar banderas que finalmente sólo quedan en eso: no pasan del enunciado, pero constituyen un relato que conforma y apuntala
identidad. Identidad fuerte, intensa. ¿La de los derechos humanos es una excepción? Quizá. Pero no creo. Las sentencias por la “causa ESMA”, que empezaron a solidificarse hace muchos años, son un logro de todos los argentinos : de jueces que guardaron documentos, abogados que se cuidaron de no usar figuras penales en un contexto histórico para poder esgrimirlas en otro, ciudadan@s que no olvidaron ni perdonaron, legisladores que impulsaron la nulidad de las vergonzosas leyes de Punto Final y Obediencia Debida. No se deben sólo al kirchnerismo. No empezó con ellos. En ese sentido, al gobierno se le exige. Como señaló la abogada y dirigente del Frente de Izquierda Myriam Bregman: “Demostramos que hoy quedan en actividad más de 4000 miembros de la Armada que actuaron en la dictadura”.
O quizá el uso de los derechos humanos sea la mayor irresponsabilidad de esta dirigencia política que vino del frío en 2003. He escrito en varios post ya sobre esto. Antes, y desde 1983, podría decirse que el clivaje sociopolítico que dividía a la Argentina era la dictadura sanguinaria (en rigor no lo es: por la intensidad y el número no alcanza a constituir una división trascendental en el nivel societal: desde 1983 en adelante, y a partir de las atrocidades que fueron viendo la luz en el Juicio a las Juntas, nadie en su sano juicio defiende la tortura, la muerte y la desaparición de personas como forma de gobierno y de convivencia en nuestra sociedad).
Hoy, el clivaje ha vuelto a ser, como hace décadas atrás, el peronismo, en su cara kirchnerista.

“Aluvión de votos”: capital político e incertidumbre económica
Mucha mala fe encuentro en aquellos que hablan del “aluvión de votos” que recibió el Gobierno en las urnas el 23 de octubre. Con todo, el pueblo dio su espaldarazo con el 54% pero lo que reina, antes que la confianza, es la incertidumbre. En todo sentido. ¿Qué implica "profundizar el modelo"? ¿Qué decidirá cristina? ¿Quién será el/la ministro/a de Economía? Nadie sabe nada. Y el que sabe, no lo dice, por miedo a represalias.
Podría decirse que
esa incertidumbre puede medirse en dólares, termómetro histórico de los ánimos del ciudadano medio. El Gobierno tomó, en este tema, medidas apresuradas, que denotan nerviosismo.
Aún así, se vienen épocas de austeridad y
el Gobierno quiere dar la clara señal de que los ajustes vendrán por la cima de la escala social. Claro que en el diccionario K no figura la palabra "ajuste". Repasemos. Primero, obligando a las petroleras y mineras a liquidar aquí las divisas de sus exportaciones, por un decreto de la semana pasada. Ayer, eliminando los subsidios a empresa(rio)s amig@s. “No aumentarán las tarifas”, aclaró, presuroso, el ministro De Vido en la conferencia conjunta con el ministro Amado “Smiles & Guitars” Boudou. Es tapa de todos los diarios de hoy. "Justicia social" y "profundización del modelo" son sólo dos sinónimos que, seguramente, aparecerán como justificativos.
No obstante, por los montos que implican estas dos medidas en función del gasto que asigna el Presupuesto a subsidios de distinta índole,
representan algo más simbólico que real. Una “poda” de “apenas” 600 millones en la maraña de subsidios estatales. Es un primer paso en desarmar un esquema que suma decena de miles de millones y se ha venido incrementando como una bola de nieve desde 2003 para sostener “el modelo”. ¿Alcanzará, considerando además el creciente déficit fiscal que, como señala el periodista experto en Economía Daniel Muchnik, llegaría en 2011 a 30.000 millones de pesos? Veamos los números. En el caso particular de las transferencias a empresas, suman unos 40.000 millones (sobre un total de casi 80.000 millones) al año. El recorte de 600 millones anunciado ayer representa apenas el 1,6% del total de esas transferencias... Podría decirse, con optimismo: “por algo se empieza”. O, también: “ya no saben qué parte de la olla rascar para financiarse si ajustar por abajo”. Pero lo van a tener que hacer, tarde o temprano, si mantienen intacto el susodicho “modelo”.
Más interesante es la sorpresiva propuesta de traspasar el subte y el Premetro a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. El subsidio a la tarifa ascendería, para 2012, a unos 1.000 millones de pesos. El Gobierno quiere pasarle los subtes a Macri, con recursos, claro. Pero sin subsidios. Que sea el líder del PRO el que los otorgue, o que pague los costos políticos de eliminarlos (lo que llevaría el pasaje del actual $1,10 a $5). Jugada política y económica a la vez, entonces.
Dólar y subsidios: en ambos temas, la oposición –refugiada en cuarteles de invierno después del mazazo electoral- brilló, otra vez, por su ausencia. Una clara muestra, al margen, de que los medios periodísticos no alcanzan para imponer una “cuestión” (Oszlak y O’Donnell) en la agenda pública hasta que un actor institucional no lo levanta. No fue la oposición, en este caso. Sino el Gobierno.
Días atrás, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, salió a vetar una ley de participación en las ganancias empresarias pedida por Hugo Moyano; lo que sin duda en la CGT será interpretado como la definitiva luz verde para que entre todos los tiburones se coman a la ballena. Una vez más,
divide y reinarás. Por eso ayer Moyano hijo azuzó en declaraciones radiales el fantasma de "la calle". "Los trabajadores van a salir a la calle" si el Gobierno no actualiza el mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias que se come una parte importante del aumento paritario del salario de los trabajadores. En otros tiempos, era el propio Hugo el que contenía a sus sindicalizados.

Todo queda en familia...
Para la gan mayoría de los analistas políticos, Boudou es El Elegido, El Heredero. El todavía ministro de Economía pasará en breve de comandar el ministerio nacional más poderoso (junto con el de Planificación) a ser el segundo hombre en la línea sucesoria pero, también, pasará a ocupar el puesto más controvertido y barroso de la historia argentina: la Vicepresidencia de la nación. Los K supieron contener a los anteriores vices (Scioli y Cobos). Boudou parece estar marcando, en este punto, un cambio de tendencia.
Pero a no engañarse: todo el protagonismo es de Ella. En el opúsculo "'Desde estos mismos balcones'. Nota sobre el discurso de Perón del 17 de octubre de 1945", el sociólogo Emilio De Ipola reflexiona en torno a la tensión que le plantea discursivamente Perón a su público (la masa): al mostrarse como "uno más de nosotros allá arriba, en el poder" pero, a la vez, en tanto "yo: el único de ustedes que está en el balcón".
Analizando comparativamente ese texto con toda la puesta en escena del discurso victorioso de Cristina del domingo 23 a la noche, puede colegirse que Ella -la única en el balcón- era además como
la madre sensible que se alegraba y se enojaba, aconsejaba y retaba a los de abajo, sus "hijos políticos". Una curiosa transmutación-transfiguración o amalgama de su sutil e inteligentemente explotada figura de "viuda": allí era la madre-viuda. Todo indica que así, con ese aura, gobierna y seguirá gobernando a partir del 11 de diciembre próximo.
Como se sabe, el mundo de la familia (donde cuentan las relaciones madre/padre-hijo) es el
mundo privado: el oikos, como diría Hannah Arendt. Allí no hay libertad ni "acción política" sino, simplemente, dominación: cumplimiento de los mandatos del amo (del dueño o dueña de la casa, o de los votos), a quien jamás -por nada del mundo- hay que hacer enojar.
Bien que la “fiebre del dólar” que se está viviendo con más crudeza luego de las elecciones puede volver caprichosos a los otros “hijos” que no la votaron. Lo que está ocurriendo en la economía trae, paradójicamente, enseñanzas políticas que los K conocen muy de cerca pero creían haber sepultado.
2001 está a la vuelta de la esquina. El miedo cerval que los K le tienen a la calle ocupada por la gente disconforme revive. No en vano Cristina aprovechó para criticar, el martes, a los inofensivos piquetes de la duhaldista UATRE, la excusa perfecta. “Nunca vamos a criminalizar la protesta”, dijo Cristina, pero agregó: “Vayan a la Plaza de Mayo. No nos obliguen a tener que desplazar a gente que está cuidando a otra gente”.
El Gobierno está alerta. Y hace muy bien. Pero, a falta de oposición, el pueblo también está alerta. Y al pueblo, como lo indica la foto-emblema de este blog que figura arriba a la derecha, le sobra pintura.
Aplica en este presente el viejo proverbio chino: "Ojalá vivas tiempos interesantes". Al parecer, se vienen.
Aún con el 54% en el bolsillo.

17/11/10

Operación subsidios en la Ciudad de Buenos Aires

María Elena Gauna, en tapa de Clarín del último 16 de setiembre. La nota no lo dice, pero la suya es una de las tantas familias subsidiadas por el tándem Ibarra-Telerman en 2005 en Rodrigo Bueno, la villa que está al lado de la Reserva Ecológica.
La de Gauna es una de las familias que investigué en mi tesis de maestría sobre la política habitacional porteña.

Hace 5 años que vivía alternando entre ese puente debajo de la autopista 25 de Mayo y los alrededores del bingo del municipio de Lanús. Una vez más, como digo siempre, la gestión "PRO" no empezó en 2007 sino muchos años antes en la Ciudad...


Para leer más sobre la problemática habitacional en la Ciudad pueden leer mi post "
Iba a estar bueno Buenos Aires".

29/10/10

Iba a estar bueno Buenos Aires…


¿Alguien se acuerda de la Ciudad de Buenos Aires? Por estos días, la tristeza es nacional, y los ojos están puestos allí. Pero este blog también se ocupa de la ausencia del Estado a nivel local. Y la Ciudad es, qué duda cabe, un gran ejemplo de ello. Sin embargo, por cuestiones de la coyuntura política, los grandes medios masivos de comunicación han decidido no “ensuciar” demasiado al Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, posible competidor del kirchnerismo en las presidenciales del año que viene. Pero la (mala) gestión en la Ciudad deja mucho que desear.

Siempre digo que la “gestión PRO” empezó en la Ciudad mucho antes de que asumiera Macri, en 2007. Y el caso paradigmático que lo demuestra es la (ausencia de una) política habitacional porteña, que se continúa desde que la Ciudad se diera su propia Constitución, que en su artículo 31 propicia la “integración urbanística y social de los pobladores marginados”. Una verdadera política de Estado porteña.

Más aún: la Ciudad de Buenos Aires no tiene un plan de ciudad. La última planificación urbana porteña fue la del barrio ABC1 de Puerto Madero, hace 20 años, en pleno comienzo de la década menemista.

Junto al conurbano bonaerense, la población de Buenos Aires asciende a más de 10 millones de habitantes, esto la convierte en uno de los diez centros urbanos más poblados del mundo. En los 202.04 km2 que tiene la Ciudad viven aproximadamente unos tres millones de personas; con una densidad de 15.201 hab/km2, según datos oficiales.

Las dos formas de ocupación del suelo más emblemáticas de la década del noventa en la Ciudad lo dicen todo: las torres para los sectores altos, y los asentamientos precarios, carentes de toda infraestructura, para los sectores de menores recursos.

Entre 2001 y 2006, todas las zonas porteñas excepto el sur experimentaron un incremento en sus valores cercanos o superiores al 50 por ciento. Esta diferencia territorial se manifiesta claramente, además, en la inversión pública. Véase, por caso, la extensión de la red de subterráneos de Buenos Aires, que privilegió a los sectores Norte y Oeste por sobre el siempre postergado Sur de la Ciudad.

El politólogo Oscar Oszlak definió tempranamente -en su clásico libro Merecer la ciudad- lo que es el “derecho al espacio urbano”: “un derecho al goce de las oportunidades sociales y económicas asociadas a la localización de la vivienda o actividad”.

La “Emergencia habitacional” en la Ciudad, en números

Desde hace seis años, sin embargo, cerca de 500.000 habitantes de la Ciudad (un 12 por ciento del total) están en “emergencia habitacional”, según la Ley N° 1.408 de 2004, prorrogada por tres años más en 2007, a través de la Ley N° 2.472. Alrededor de 300.000 personas viven en villas y unos 30.000 en los llamados “nuevos asentamientos urbanos” (NAUS).

La Defensoría del Pueblo porteña define las característica de estos NAUS: casillas precarias, con alto nivel de exposición de su población a riesgos sanitarios y físicos (desmoronamientos, incendios, emanaciones tóxicas, plagas y roedores), y, por supuesto, la incertidumbre constante ante la amenaza de acción judicial de desalojo . En 2009, los NAUS ya llegaban a alrededor de 60 (según números conservadores).

Según el Censo Nacional de 2001, el déficit habitacional porteño (tanto en lo que refiere a carencia de viviendas como a viviendas deterioradas) era de 86.185 hogares (el 8.41 por ciento del total de la Ciudad), al mismo tiempo en que, paradójicamente, se registraban “aproximadamente 100.000 viviendas vacías” en el mismo espacio porteño.

Los mayores déficits habitacionales se localizan en la zona sur de la Ciudad, donde vive el 31 por ciento de la población porteña; allí se concentra el 60.2 por ciento de las personas con Necesidades Básicas Insatisfechas de la Ciudad, según datos del Plan Estratégico de la Ciudad de 2003.

Uno de los últimos informes de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) referidos al tema, en 2006, remarca que el “95 por ciento de las construcciones ubicadas en la zona sur se encuentra en zonas de bañados, terrenos de relleno, compuestos mayormente por materiales de desechos domiciliarios y escombros dando un suelo poco estable y de baja resistencia, lo cual, sumado a la escasa profundidad de la napa freática produce anegamiento de los pozos medios y un medio insalubre”.

Además, la AGCBA hacía una proyección en función del presupuesto asignado a la política habitacional comparado contra el realmente ejecutado: según el cálculo de los expertos, se tardarían 84 años en cubrir el déficit; lo que demostraba, para la Auditoría, no sólo la subejecución del presupuesto, sino la ineficiencia e ineficacia pública.

En 2006, la Defensoría señalaba que la cantidad de familias que quedaron en “situación de calle” se había incrementado en un 274 por ciento con respecto al año anterior y que se había sextuplicado la cantidad de familias en ese estado que pidieron asistencia al gobierno local. Mientras que en sólo la primera mitad del 2007 ya se había casi igualado ese triste record del año anterior (3.657 hogares). Para mediados de 2009, según informó el matutino Página/12, ya había “22.000 personas en situación de desalojo” y casi 2.000 “durmiendo en la calle”.

Para completar este cuadro de habitantes de la Ciudad con problemas habitacionales, un estudio de 2008 de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA (FADU) sumaba a los que viven en inquilinatos sin marco regulatorio (56.000 personas), en hoteles que encubren locaciones (70.000 personas), en casas tomadas (mínimo: 100.000 personas), a inquilinos empobrecidos (25.000 personas) y a propietarios con déficit habitacional.

En el contexto del gran “boom inmobiliario” que vive la Ciudad desde hace más de una década, “al menos 40.000 familias que alquilan en la Ciudad ven cada vez más difícil sostener su localización”, en tanto que la Ley N° 23.091 -de locaciones urbanas- carece de autoridad de aplicación, dicen los expertos, a lo que agregan que en la Ciudad “no existen hoy construcciones destinadas a los sectores medios bajos”, señala el informe de la FADU, dirigido por el arquitecto Norberto Jorge Lembo.

A ello se suma, por si fuera poco, la confusión estadística. En efecto, el Diagnóstico observa que, mientras en junio de 2006 Desarrollo Social estimaba en 100.000 las personas que vivían en casas tomadas, en el mismo momento la Comisión de Vivienda de la Legislatura llevaba esa cifra al doble.

Sin contar a las villas y los llamados "núcleos habitacionales transitorios" (NHT), la FADU evalúa en 260.000 a las personas con problemas habitacionales directos, lo que termina afectando “a toda la sociedad”. El diagnóstico de la FADU concluye identificando las “Áreas Prioritarias” de atención distribuidas territorialmente. Éstas son:

• El “Área Central”: desde avenida Rivadavia hasta el Riachuelo; zona con elevado nivel de hacinamiento, que posee gran concentración de hoteles, inquilinatos y conventillos, además de los asentamientos Costanera Sur-Rodrigo Bueno y de La Boca -dos de los más grandes-.

• “Área Flores”: con fuerte densidad de hoteles; y asentamientos en Caballito.

• “Área San Martín – Ex AU3”: que comprende a los alrededores del cementerio de Chacarita, la traza de la Ex AU3 y las adyacencias del Ferrocarril San Martín; predominan las tipologías asentamiento y inmuebles tomados.

• “Área Sur”: donde se concentran las villas y los NHT porteños de larga data.

Una vez más, el Estado ausente

“En la Ciudad faltan alrededor de 200.000 viviendas”, se atreve a decirme en off un funcionario de carrera del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC). “Acá lo mejor que pudieron hacer fueron 5.000 viviendas por año en la época de oro de la Comisión Municipal de Vivienda (CMV, reemplazada hoy por el IVC), en los setenta”, remata.

El “desarrollo con inclusión” pregonado por el artículo 31 de la Carta Magna porteña, bien gracias. Para cumplir con él, una vez más, lo central será el rol regulador del Estado en materia de planificación urbana e inmobiliaria. En otros países del mundo (como Holanda o Francia, por ejemplo), un 30 por ciento de los emprendimientos edilicios se destinan a viviendas sociales.

Por el contrario, la ausencia total del Estado porteño en las últimas décadas (como dijimos: una verdadera "política de Estado") tiene como colofón que la principal política habitacional sea la expulsión de la Ciudad, vía “festival de subsidios” (lo que caracterizó a la gestión PRO de Aníbal Ibarra y Jorge Telerman) o, lisa y llanamente, los desalojos a la Macri.

“La vivienda continúa siendo concebida como un producto final de consumo y no como un elemento central para la generación del hábitat digno”, dicen los que saben.

El Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC, ex CMV), organismo que depende directamente del Ejecutivo porteño, se desfinancia cada vez más, al tiempo que se vacía de funciones al creárseles organismos paralelos como la Corporación Buenos Aires Sur o la Unidad de Gestión e Intervención Social (UGIS). El último informe de Auditoría porteña sobre el organismo, de marzo de 2008, señala los mismos tópicos:

  • carencia de una planificación estratégica de los programas,
  • desarticulación,
  • un promedio de tan sólo una solución habitacional ofrecida por empleado al año, a lo que se agrega el cierre arbitrario por parte del IVC, en 2004, del Registro de beneficiarios (con 47.060 inscriptos).

Entre los años 2003 y 2005, señala el informe, se encontraron 300 viviendas iniciadas que no pudieron ser entregadas “por la no ejecución de las obras de conexión a la infraestructura, en un proceso que no las previó desde el momento de la planificación”.

Todo este cuadro que desnuda la total ausencia del Estado define un verdadero círculo de la pobreza, que es:

ocupación – subsidio – desalojo – nueva ocupación

Al final de cuentas, son much@s l@s que se quedaron afuera del “Va a estar bueno Buenos Aires”.

27/10/10

El Estado presente, del "relato" a la práctica

La ausencia del Estado, o su deficiente presencia, será una constante de este blog. Esta insistencia se vuelve urgente a raíz del discurso instalado o dominante, que señala lo contrario, luego de la llegada del kirchnerismo al poder central. Será, entonces, un intento por deconstruir el “relato” oficial.

¿Por qué esto es importante? Porque es necesario no habilitar nuevamente la crítica neoliberal al Estado, el canto al sálvese quien pueda, agazapado detrás del manejo ineficiente del Estado actual. No estamos aún en camino hacia un Estado ágil o “atlético” e inteligente, como lo entiende el politólogo Oscar Oszlak. Esto es, no un Estado que incrementó su “deformidad” luego del ajuste de los 90 -que sólo atendió su hipertrofia-, sino un Estado que atienda, más que al tamaño, a la calidad de la gestión pública. Esto se comenzará a lograr cuando se fortalezca al Estado con capacidades institucionales, profesionalizando al servicio público; con autonomía y con más accountability (responsabilización) ante la sociedad. Claramente, no es el camino por el que transita la Argentina. Es lo que en este blog intentaremos mostrar de a pinceladas.

Véase, por ejemplo, lo señalado por la ex titular de la Agencia de Inversiones, Beatriz Nofal, hace pocas semanas en Clarín.

"Desde la Agencia de Inversiones habíamos diseñado un proyecto para promover la inversión en las empresas medianas", que desde enero de 2009 duerme en los cajones del Ministerio de Industria, dice Nofal. Una muestra de que el actual Gobierno nacional aplica, en lo básico, el mismo manualcito monetarista de los 90.

Otro claro indicador de "Estado ausente".

Véase en la misma línea la tarea sucia realizada por el secretario de comercio Guillermo Moreno con los controles de precios. Pero, ¿cómo? Concentrando la economía en pocas manos para luego arreglar todo con un telefonazo. Mientras tanto, la Ley de Defensa de la Competencia (N° 25.156), calcada de EEUU y muy dura, duerme el sueño de los justos. Sólo dos veces se usó: en 1999 y 2004 (con Lavagna). Nunca se constituyó el Tribunal de Defensa d la Competencia. Existe un instrumento contra las posiciones dominantes. No se usa.

El mercado se autogobierna. No hay Estado. Paradójicamente, el caso Fibertel lo demuestra. La actuación desprolija del Estado (permítaseme una lectura ingenua) sólo refuerza ls argumentos neoliberales no intervencionistas del vulgo.

Insisto: "Estado presente" es una categoría de análisis. Que no debería confundirse con "Estado prepotente" o "prepotencia de Estado", por un lado, ni, por otro, con el viejo "Estado interventor" que naciera allá por el primer peronismo.

Al Estado se lo depura -otra vez- con un cuerpo burocrático formado. Caso contrario: se lo poda, como en los 90. La Historia ya ha mostrado que eso no sirve. El Estado actual, que no gasta donde (y como) tiene que gastar, pero tira subsidios por todos lados para la clase media y alta (Transporte, ONCCA), y migajas al estilo de la Caja Pan para los pobres, es una vuelta al Estado ineficiente que teníamos hasta los 80.

Ésta será, tanto o más que la "polarización social", la peor herencia de los K: la vuelta de la crítica neoliberal al "Estado bobo". La mala gestión nos está haciendo perder una oportunidad histórica para concientizar a la sociedad sobre la necesidad y conveniencia de un Estado fuerte.

"El Estado es la representación metafísica que se hace la sociedad de sí misma", afirma el filósofo político Carl Schmitt. El Estado, como la democracia, y cada uno de nuestros valores e instituciones, es una construcción histórica. La de este momento que nos toca vivir es la que el Gobierno nacional sostiene desde su discurso. Pero no desde su práctica.