Mostrando entradas con la etiqueta los noventa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta los noventa. Mostrar todas las entradas

15/4/15

Los K, el derrame, y el menemismo que los parió


"El único que derrama es el Estado", dijo ayer CFK en un discurso en la presentación de una nueva línea de producción de autos de la japonesa Honda, en Campana. Pretendió con ello criticar a los empresarios y defender el salario. No afecten la demanda y "traigan la que se llevaron", cacareó. Lázaro y compañía carraspeaban, donde quiera que estén. Y ni hablar de los recordados -y evaporados- "fondos de Santa Cruz".
Pero vamos al sustrato ideológico de lo dicho por la Presidenta: nada más noventista que reactualizar la "teoría del derrame". En este sentido, caben algunas breves pero importantes precisiones, que me llevan a actualizar el blog.
La neoliberal "teoría del derrame", muy en boga en los noventa en Latinoamérica y sobre todo en Argentina de la mano de Cavallo y Menem, sostiene groso modo que la copa derrama solo una vez que se llena. Esto es: en la opulencia. En otras palabras: sólo cuando los ricos se llenan bien los bolsillos "derraman" algunas migajas a los pobres. Y esto ocurre en el ámbito privado.
Sin embargo, la función del Estado, y de quien sale del ámbito privado y se dedica a la política, en teoría para servir al interés general, no es "derramar" sino asegurar la redistribución de los ingresos con un criterio de justicia social. Pero aún pasando por un momento por alto el error conceptual de la Presidenta de la Nación, hay que decir que un Estado sin crecimiento y casi en recesión como el nuestro muy difícilmente podría "derramar"; un Estado que se financia con los fondos de los jubilados y del Banco Central, o con emisión monetaria que genera una inflación galopante que corroe el salario del trabajador, y un Estado en cuya economía gravita centralmente el peso de la deuda, lo que hace es, antes que "derramar" de arriba abajo, todo lo contrario: quitarle bienestar a los más pobres para compensar a otros igual de pobres, sin alterar el flujo de transferencias ricos pobres, que "la juntan en pala", como siempre se jacta Cristina Kirchner. Me remito por caso a la regresiva política tributaria de la "década ganada".
En síntesis, el desliz neoliberal de Cristina sólo la muestra como lo que en verdad son los K: una reactualización contemporánea del menemismo que los parió.


4/10/12

Derechos humanos, neoliberalismo, y relato oficial

Curiosamente, hoy es jueves. ¿Estarán las Madres de Plaza de Mayo haciendo su ronda habitual en la Plaza? ¿Levantarán la consigna "Aparición Con Vida de Alfonso Severo"? Ojalá. (*)


Ayer, Hebe de Bonafini cuestionó las protestas de los gendarmes, el fotomontaje sobre Guillermo Moreno y no se privó de disparar contra la Corte Suprema. ¿Cuestionará hoy este grave atentado contra el Estado de derecho?
Hoy a las 17 hs. hay una autoconvocatoria para ir a Plaza de Mayo y a varias partes del país para pedir la aparición del testigo por el asesinato de Mariano Ferreyra, Alfonso Severo, secuestrado ayer a la noche. Y mañana viernes 5 de octubre hay otra. La plaza se tiene que llenar.
Hace horas que espero la urgente expresión de preocupación de todos los organismos de derechos humanos por la desaparición de  Severo. Con su ausencia, este método dictatorial se mete de lleno en el kirchnerismo a través de su ex (?) aliado José Pedraza, amigo del ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Y no es el único. Recuérdese a otro sindicalista dilecto de la Presidenta, Gerardo Martínez, titular de la UOCRA y ex espía del Batallón 601. Ojalá me equivoque, y todo este entramado de connivencias y coincidencias nefastas sea pura duda metódica periodística... Pero Severo no fue el único que había recibido amenazas.
Hace horas que espero, también, la urgente expresión de preocupación de los militantes kirchneristas por la desaparición de Severo.
¿No era que con Néstor y Cristina los derechos humanos habían vuelto a ser revalorizados y respetados? ¿No era esa una de sus principales conquistas? ¿Dónde están ahora? ¿Dónde están los de "Unidos y Organizados", que ayer hablaban de golpe de Estado en ciernes por un reclamo a todas luces salarial?

Golpista, setentista, vergonzoso y grave para la salud de la república es que haya desaparecido un testigo de un juicio clave para elucidar uno de los tantos quistes mafiosos que existen en la Argentina. Eso representa la desaparición de Severo. Y con Julio López -que ya lleva 6 (seis) años sin aparecer- es el segundo desaparecido en democracia. Y si sumamos a Luciano Arruga, y a tant@s otr@s...
La democracia y el Estado de derecho están EN PELIGRO HOY con la desaparición de Alfonso Severo, y no por lo de ayer de Gendarmería y Prefectura.
Por otra parte, sumado al malestar por los salarios de los gendarmes y prefectos, el kirchnerismo se quiere llevar puesto hoy al Consejo de la Magistratura. Y además, hace poco más de dos horas, desplazó al titular de la Auditoría General de la Nación, el radical Leandro Despouy, poniéndose de repente estrictamente legalista, al esgrimir que se le venció el mandato hace dos años (en la misma situación en la que se encuentra, por ejemplo, la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont). Despouy, entre otras cosas, había advertido que la masacre de Once podía ocurrir (como lamentablemente sucedió en febrero pasado, y que se llevó 51 vidas).

Neoliberalismo y "relato"
Ayer, Diputados emitió un documento a raíz del problema salarial de las fuerzas de seguridad, advirtiendo equívocamente sobre el peligro para el orden constitucional. El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri hizo lo propio y pidió, por conferencia de prensa, que los gendarmes vuelvan a sus casas. ¿Harán lo mismo hoy por Severo?

Ayer, un gendarme que protestaba hizo esta aclaración: "Nosotros no somos golpistas ni destituyentes. Sólo reclamamos por nuestro salario. Primero la baja; ahora, los no remuneratorios. Mi sueldo en blanco es de 800 pesos. ¿A ustedes les parece justo?". Clarísimo. No hay maniobra política ninguna en este reclamo, sino económica. En cambio, quien sí usó políticamente los bajos sueldos de los gendarmes para despotricar contra opositores fue la propia Presidenta de la Nación, hace tres meses nomás, luego de un accidentes en Chubut que dejó 11 muertos (7 de ellos, gendarmes).
Los "no remuneratorios" del sueldo de los gendarmes (como el de todos los laburantes), hoy sobre el tapete, son otra muestra cabal de que el neoliberalismo no se fue.
Los "no remuneratorios" -negreo, en fin- que engrosan gran parte de los sueldos argentos son una manifestación pos noventista de la precariedad laboral que, a casi dos planes quinquenales de gobierno K, sigue vigente en Argentina, por más fiesta del consumo que nos relaten desde el poder de turno.

Instituciones y crisis de autoridad
Hace un mes, CFK dijo que sus funcionarios le tenían que tener "un poquito de miedo". Días después ocurrió el 13S. Ayer se rebelaron los prefectos y los gendarmes de varias partes del país. En el mismo sentido, hace días que existe un llamado para un nuevo cacerolazo para el 8 de noviembre (8/N). Algo está cambiando... En medio de este clima, escuché por ahí: "Más que para 2015, falta una eternidad para el 8N". Parece que la gente ya sólo confía en sí misma. Esto no es para nada deseable. Las instituciones y los representantes son los instrumentos mediadores de las distintas demandas que se procesan en una república democrática. Hoy es imposible, dado el nivel de desarrollo y complejidad societal, una democracia directa. Los únicos mecanismos de justicia e igualdad posibles en las sociedades contemporáneas son el perfeccionamiento -vía control horizontal y vertical- de las instituciones que tenemos, para volverlas más transparentes e inclusivas. No es el camino que estamos recorriendo. Insisto: ojalá me esté equivocando.
Estamos ante una crisis de autoridad importante, frente a la que el gobierno nacional por ahora no encuentra respuestas satisfactorias. En efecto, oscila entre el silencio del avestruz o el proyectar echando culpas para todos lados. ¿Ésta es la "nueva política" que los políticos que se quedaron habían prometido en 2003?


(*) No es un post muy pulido, éste. Lo escribo con urgencia y bajo un estado de indignación creciente.

26/2/12

Constitución versus Once

Constitución y Once. Dos barrios porteños. Dos importantísimos centros de circulación y transbordo diario de laburantes de la Ciudad y el Conurbano. Pero también constituyen un interesante juego de palabras con gran peso específico en el juego político argentino. Veamos.

En primer lugar, (la reforma de la) Constitución -con la burda excusa de cambiar del presidencialismo al parlamentarismo- es, desde hace un tiempo, pero fundamentalmente después del tan mentado 54% obtenido por Cristina en las presidenciales del año pasado, el emblema de la continuación del proyecto K, del peronismo versión "nacional y popular", de la Revolución en marcha, del "piso y el techo" zanatteliano, de las transformaciones que el Relato Oficial pregona a través de todos sus tentáculos mediáticos. Y todo eso que ya conocemos bien. El mundo virtual, en fin.
En tanto que (la masacre ocurrida en) Once esta semana representa cabalmente al modelo en la realidad: no el relato, sino los hechos que cada día lo desmienten. Once es la manifestación más crudamente triste y luctuosa de un Estado que no existe, que no controla, que no mira al futuro del país (más allá de la propia continuación en el poder de sus circunstanciales ocupantes).
Once es la muerte -por implosión- del Relato K.
Once, el Cromagnón de los K, tiene muchos sinónimos que ya conocemos; una cadena de significantes que también nos viene de la década del noventa, pero que el Relato Oficial ha sabido inteligentemente conjurar, alejándose de ella en el discurso, pero sosteniéndola férreamente en la práctica (política). Once es capitalismo de amigos, neoliberalismo, Estado vaciado, Estado bobo, Estado incapaz, Once es corrupción pública, y privada, Once es cortoplacismo populista. Once es subsidios al capitalista para sostenterle la ganancia sin invertir absolutamente un peso en infraestructura (total, el Estado no controla, ni sanciona), mientras repartimos un poco para que parezca que somos "nacional y populares", "redistributivos", pero en realidad sostenemos el mismo porcentaje de pobreza e indigencia que en los noventa.
Once es la continuación de la reforma del Estado de los noventa, pero parcheada. Once es los noventa con otro relato.
Once es, también, en fin, la muestra de lo que pasa cuando se busca acallar periodistas, artistas, opositores, jueces independientes, sindicatos democráticos, organismos de control estatal y de la sociedad civil, y toda la larga lista de voces críticas que pueden surgir en una poliarquía (en una democracia madura, digamos). Cuando por método de discusión se empieza planteando la impugnación de la "pretensión de validez" (la palabra, en fin) del Otro -porque el otro es El Mal, es "gorila", es "destituyente", es "el antipueblo"-, lo que pierde es el debate, es el pensamiento libre, y es la posibilidad de avistar un error o un mal funcionamiento institucional o social y de cambiarlo, mejorarlo.
Así, en síntesis, es la acción política la que se resiente, y es la república la que termina obturada, abroquelada en un pequeño "nosotros" que olvida el interés general en pos del interés del grupo (y esto implica desde los funcionarios con poder a aquellos minúsculos burócratas que se aferran al poder para conservar su sillón).
Once mata. Y lo que es peor: seguirá matando laburantes así como mata simbólicamente, en las palabras, al Otro. El desprecio que vomita la palabra oficial tiene, tarde o temprano, su correlato en vidas.
No hay que olvidarse de Once.
Por lo demás, respecto de la intención de reformar la Constitución, la bandera a levantar debe ser la de empezar a cumplir la que existe. Que exista un presidente legitimado sólo por el voto popular, un presidente fuerte, con controles republicanos, pero fuerte (única forma de realizar cambios políticos). Hoy no tenemos un presidente fuerte. No se confundan. Tenemos un presidente extralimitado, y sin controles. Que no es lo mismo. La lucha sigue siendo la misma: cumplir con la ley, cumplir con la Constitución. Y eso requiere de un cambio cultural, no de un cambio de régimen de Gobierno. Cualquier politólogo sabe que ese tipo de fórmulas no es matemática. Que el mero hecho de que aparezca una nueva ley no genera, per sé, nuevas conductas. Y es más: que está destinada al fracaso si no pondera los elementos culturales, de tradición de ejercicio del poder. Una vez más: que no nos cambien la bocha.
Desde ahora, o desde el momento en que los militantes y funcionarios kirchneristas abandonen el silencio vergonzoso en el que se escondieron -porque crean que la bronca pasó-, y vuelvan a proponer (la reforma de la) Constitución, los ciudadanos, periodistas y políticos que se preocupan por el incesante deterioro republicano que vive el país debemos recordarles (la masacre de) Once.


2/8/11

Tierra de Libertad... y represión


Este post se iba a llamar "El sueño (compartido) de la casa propia", pero bueno. Me gustan más los títulos cortos. Me parecen más contundentes. Porque esta breve reflexión habla de eso: de la (ausencia de) libertad ante a la ausencia de tierras para habitar.
Porque la semana pasada en el Ingenio Ledesma, en Jujuy, se reabrió la herida más grande que tiene hoy, y desde hace años, la Argentina: la crisis estructural de la vivienda propia. Los qom, el Parque Indoamericano, están a la vuelta de la esquina. Y Santiago, y Córdoba, y Rosario. El derecho a la vivienda propia. O, en los centros urbanos, el "derecho a la ciudad", parafraseando a Henri Lefebvre.
"En Jujuy, si no estás con la Tupac Amaru de Milagros Sala, no recibís ni bolsones ni planes ni vivienda". Palabras de un militante de la CCC al diario Perfil.
Ahora cambien "ayer" por "los 90"; "Jujuy", por "Buenos Aires"; "Milagros Sala", por "manzaneras"; y CFK, por Duhalde. Y van a ver que el resultado es el mismo: la misma matriz clientelar peronista de concebir la política y los derechos sociales y económicos.
Con un agravante que no podemos soslayar:
exceptuando el asesinato del militante del PO Mariano Ferreyra, todas las muertes posteriores, desde Lugano a Retiro, desde Formosa a Jujuy, tuvieron como eje principal el reclamo o directamente la toma de tierras para viviendas por parte de colectivos sociales olvidados por "el modelo". Es el detalle que omitió señalar el artículo del domingo de Clarín sobre las 14 muertes por la represión de la protesta social en el último año.


Ninguno de esos reclamos tuvieron eco en el poder federal, que se enorgullece de haber hecho la mayor candidad de viviendas desde la vuelta de la democracia. Lo que hay de "mayor" desde 1983, en realidad, es una crisis habitacional sin parangón, que no ha sido abordada en toda su extensión por el poder central de turno. Ni hablar de la ausencia de transparencia en las obras que se adjudicaron a ONGs que nada tienen que ver con la construcción de hábitat para la vivienda como "Sueños compartidos", regenteada por Hebe de Bonafini y, hasta ayer nomás, su mano derecha Sergio Schoklender.


Véase por caso el "ejemplo Lugano", en el que tienen responsabilidades compartidas Nación y Ciudad: la misma tarde-noche en que hubo 4 muertos por toma de tierras sin uso, la Presidenta de la Nación salió a informar por cadena nacional... ¿la creación de un ministerio federal de la vivienda? No: un ministerio de Seguridad. Más claro, para ver el enfoque sesgado, cortoplacista y electoral, con que se encara el tema de la vivienda en el nivel nacional, agua.
No quiero abrumar con datos. En este post de 2010 he escrito más detenidamente sobre los distintos aspectos de la problemática habitacional en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La pregunta sigue siendo: ¿para cuándo el Ministerio de Urbanismo y Vivienda Federal?
En síntesis, los trágicos hechos de la semana pasada nos muestran claramente, una vez más, que el Estado se hace "presente", como diría el sociólogo francés Loïc Wacquant -uno de los tantos intelectuales que el ex periodista Horacio "Bombita Rodríguez" Verbitsky solía citar en los noventa y que hoy prefiere no mentar-, de manera selectiva: no para atender las necesidades de aquellos que ha olvidado el mercado, sino para reprimirlos.
Y, como siempre en los últimos años, ante cada nueva represión de la protesta social, el relato oficial calla. Las que hablan... son las balas.

10/12/10

Menem-kirchnerismo: 45 nuevas coincidencias 45

De Carlo Saúl a Nésto Carlo. Segunda entrega del catálogo de coincidencias: 45 botones más de muestra. Un aporte a la deconstrucción nacional.

(Aclaración previa: segundas partes nunca fueron buenas).

1. Menem adoptó para gobernar los principios de lo que en ciencia política se conoce como New Public Managment (Nueva Gestión Pública), con criterios básicamente tecnocráticos y empresariales. El kirchnerismo tomó la posta y lo profundizó, con Abal Medina (h) a la cabeza. ¿Nueva política?

2. Doble discurso: Estado mínimo liberal pero con fuerte intervención estatal-legal para fijar la moneda por una década. “Estado presente” en el relato pero, en la práctica, Estado ausente. Lo vemos por estos días. El Estado sólo se hace presente para reprimir (*).

3. Ambos presidentes vaciaron los organismos de control del Estado.

4. Sícarlismo noventista, o los “chupamenem”. Kirchnerismo bobo hoy. ¿Hace falta hacer nombres?

5. Tanto Menem como Kirchner se creyeron indispensables y fundacionales.

6. Los dos gobernaron por años con una inquebrantable hegemonía. Ambos domeñaron ese toro furibundo que es el poder, igualmente que a las oposiciones de turno, que siempre pecaron de ingenuas y jugaron con el reglamento (institucional) en la mano, cuando estos presidentes no lo hicieron.

7. Habilidad para conservar la iniciativa política e instalar “cuestiones” (Oszlak y O’Donnell) en la agenda pública.

8. Fueron los únicos dos presidentes de la vuelta de la democracia que le hablaron de “amor” al pueblo.

9. Menemismo y kirchnerismo fueron, también, los únicos movimientos políticos de la vuelta democrática que lograron la reelección presidencial. Así y todo, más allá de la cultura política, y de las prácticas -que persisten-, el menemismo como movimiento se extinguió con la salida de Carlo del poder. ¿Pasará lo mismo con su sucesor kirchnerista?

10. En distintos contextos históricos, ambos dominaron con firmeza a los militares. Menem, bifronte, con indultos y dura represión pedagógica al alzamiento carapintada de Seineldín. Kirchner demostró autoridad luego de la debilidad institucional pos 2001, cuando se rumoreaba sobre la vuelta de los cabildeos militares y de reuniones (no tan) secretas entre políticos y la cúpula el Ejército.

11. Pese a la “negación de la política” y a la apatía/frivolidad menemista propia del noventismo neoliberal, las organizaciones de la sociedad civil salieron a la calle a manifestarse, a protestar, a reclamar, etc. Algo que siempre molestó al menemismo. El fenómeno “piquetero” fue el más conocido y relevante, incluso mundialmente. A Kirchner también le molestó la gente en la calle. Por eso lo primero que hizo fue cooptarlos a todos, con el verborrágico Luis D’Elía como brazo ejecutor.

12. 12. En los noventa fue “Yo o el caos”. Hoy, el caos son los “destituyentes”.

13. 13. También fueron reelegidos varias veces en sus respectivas provincias como gobernadores.

14. 14. Ambos fueron procesados en la Justicia por “enriquecimiento ilícito”.

15. También los secretarios privados de Menem y, recientemente, CFK fueron sospechados del mismo delito.

16. Ambos privilegiaron con partidas de fondos a la provincia de Buenos Aires, en función de su caudal electoral. Y también a sus respectivos terruños, claro.

17. Roberto Dromi, abogado, especialista en derecho administrativo y principal ideólogo jurídico del desguace del Estado en los noventa. Hoy, asesor kirchnerista en las sombras.

18. Scioli. Scioli. Hadad. Hadad. Y la lista sigue.

19. Otro de la lista con nombre y apellido: Miguel Ángel Pichetto. Fue una de las espadas del menemismo en los noventa. Igual que hoy lo es del kirchnerismo. Hasta el mismo Carlos Menem aparece y desaparece del Senado según los intereses coyunturales del PEN de turno. En fin, más genéricamente: decenas de cuadros políticos peronistas -en un ejemplo del pragmatismo político que lo caracteriza- pasaron, ayer, a formar parte del menemismo, sin importar el salto que daban de la vereda izquierda a la derecha. Lo mismo que ocurrió -¿en sentido opuesto?- con muchos kirchnerperonistas. ¿De Narváez, el próximo salto, de cara al 2011?

20. Carlo S. Menem. N. Carlo Kirchner.

21. Máximo Menem. Máximo Kirchner.

22. Los dos dejaron el poder más ricos que cuando entraron.

23. Los dos estamparon sus firmas para en la privatización del petróleo (YPF) que dio lugar a los “fondos en el exterior de Santa Cruz”. Sin la firma K, Menem no hubiera podido privatizar. Pero, como el Gran Hermano -que cambia la historia según la necesidad política del momento-, Kirchner llegó a decir en marzo de 2007, en el Salón Sur de la Rosada: “Sabemos el genocidio que pasó nuestra industria petrolera, la increíble privatización (...) Si YPF hubiera quedado en manos nuestras estaríamos recaudando (...) entre 20 y 25 y hasta 30.000 millones de dólares por año”.

24. Tanto Menem como Kirchner reclamaron por una distribución federal de los ingresos de la república… cuando fueron gobernadores de La Rioja y Santa Cruz, respectivamente.

25. Corrupción, por aquí, allá y acullá: IBM-Banco Nación, la mafia del oro, la venta de armas, los guardapolvos de Bauzá, la leche podrida de Vico, el Swift-gate, el Yoma-gate y la aduana paralela de Ibrahim Al Ibrahim, en los noventa. Skanska, “devolvé-la-bolsa” Miceli, los gastos de Picolotti, los trenes usados comprados a España y Portugal que no funcionan, ayer nomás.

26. Los negocios de las privatizaciones (o “concesiones”, pues no todo de privatizó), en los noventa: Entel, SEGBA, Obras Sanitarias, Gas del Estado, YPF, los trenes, la red vial, canales, Aerolíneas Argentinas. Los negocios de las estatizaciones, en esta década: LAFSA, ENARSA, AYSA y el Correo Argentino, Aerolíneas Argentinas.

27. Los vices que “traicionaron”: Duhalde a Menem; Cobos a Cristina.

28. El bótox y la carótida de Méndez. El bótox de Cristina y la carótida de Nésto.

29. Como Menem, CFK es una ferviente opositora al aborto legal.

30. El canal público hipermenemista, ayer, con Sofovich y, luego, Mauro Viale y Julio Mahárbiz a la cabeza. Hoy, hiperkirchnerista, con Barone y Diego Gvirtz como emblemas.

31. La muerte de “Junior” ayudó a Carlo con algunos puntitos para la reelección. ¿Llegará el efecto “Gracias, Néstor” hasta el año que viene?

32. Como ayer, los veteranos de la guerra de Malvinas siguen reclamando dignidad.

33. 33. Con Carlo volvió el “deme dos” por la estabilidad y el peso apreciado. Con Nésto, también: por el miedo a la inflación. No está de más volver a recordarlo: el “keynesianismo” kirchnerista fomenta el consumo, y no la producción y el desarrollo industrial y nacional.

34. Salarios miserables congelados por años, en los noventa. Salarios miserables para más de la mitad de la PEA, hoy. Y, el resto, erosionados día a día por la inflación más alta del mundo.

35. Ninguno de estos dos presidentes supo cómo resolver el cada vez más acuciante problema de la inseguridad, que siempre afecta a los sectores de más bajos recursos.

36. Estructura impositiva regresiva, en la que el IVA es el instrumento de recaudación más importante: quienes más tributan son las clases medias y bajas. ¿Menem? ¿Kirchner y Cristina? Los tres.

37. En el 94, el radicalismo -de la mano de Alfonsín- le sirvió en bandeja la reelección a Menem con el “Pacto de Olivos”. En 2007, otro radical -Julio César Cleto Cobos- se sumó a la fórmula “transversal” K para aportar algún que otro puntito y así evitar el temido ballotage y ganar en primera vuelta.

38. Los ex presidentes Menem y Kirchner terminaron -con distintas intenciones- recalando en el Congreso. El primero, en el Senado. El segundo, en Diputados. No obstante, en ambos casos la actividad legislativa -medida en presentación de proyectos y presencias en la cámara- fue casi nula.

39. Alsogaray y la UCEDÉ, mentores ideológicos del menemismo. De las mismas filas proviene el actual ministro de Economía, Amado Boudou, por nombrar uno solo.

40. Varias veces Menem y Kirchner fueron juntos en la misma boleta electoral, en los noventa.

41. Sea por desinterés, o por ineficiencia, los hospitales argentinos están tan desbordados como en los noventa.

42. Menem nunca perdía en los picaditos de Olivos. Kirchner se agenciaba también los mejores jugadores para su equipo.

43. Franco Macri, uno de los principales empresarios lobbystas del menemismo en los noventa. Hoy lo es también del kirchnerismo.

Estos ya los señalé en la anterior tanda, pero valen como cierre momentáneo del presente catálogo:

44. Gobierno conservador, de derecha liberal, uno. Gobierno conservador, de derecha populista, los otros.

45. En síntesis, Menem practicó el neoliberalismo salvaje. Los K, el neoliberalismo con piel de oveja. A los números me remito: como en los noventa, casi un 40% de los argentinos de hoy -descontando los subsidios miserables y clientelares- son pobres o indigentes.

“No soy progre. Soy peronista. El problema es que no lo entienden”, dijo CFK en París, en noviembre de 2003. El peronismo. Ese gran “significante vacío”…

Loo mu chachós pe roniiiiiiistasssssssss…

“Hay que hablar del futuro, no del pasado”, me dijo otro amigo al leer el post anterior con las primeras 45 coincidencias 45. No concuerdo. La historia no está escrita, ni avanza hegelianamente hacia la razón y la libertad. Hay que hablar y revisar el pasado siempre, precisamente para que el futuro no sea el pasado. En ese sentido, la intención de este catálogo, presentado en dos post, es la misma que recorre todo este blog: defender la necesidad de un Estado fuerte y presente para hacer frente a los desequilibrios sociales con un criterio de equidad. Un Estado capaz y capacitado para atender los problemas de una sociedad moderna y compleja como la actual. Hoy, como en los noventa, no lo tenemos.

(*) El problema de la vivienda muestra blanco sobre negro que el Estado sigue ausente, que las burocracias públicas son ineficientes e insuficientes, que hay que redimensionar la materia gris del Estado argentino. La única solución integral al ahora descubierto problema de la vivienda en el AMBA es con un Estado verdaderamente presente para sostener (con plata) políticas continuadas de empleo y de redensificación demográfica.

Click aquí para leer la primera parte del catálogo de coincidencias.

1/12/10

Menem – Kirchner: 45 coincidencias 45 (catálogo I)

Se acentúa, como lo habíamos anticipado, la campaña litúrgico-religiosa de mistificación kirchnerperonista. Se vuelve más necesaria, por tanto, la deconstrucción del mito, del “relato”. Es, en fin, un capítulo más de la “semiosis social” (Verón), de la disputa por la construcción de sentido.

De Carlo Saúl a Nésto Carlo.

Que no son iguales, no lo son. Cierto. Nadie lo duda. Y yo no soy draconiano. Pero no deja de resultar interesante plantear este ejercicio. Las diferencias quedarán para otro post. O para los mismos kirchneristas, que siempre están prestos a marcar su “distancia” con el menemismo y demás dinosaurios. Son, las diferencias, de todos modos, más evidentes. No tanto así las coincidencias.

De Carlo Saúl a Nésto Carlo.

Para muestra basta un botón. Aquí van los primeros 45 botones (empieza a sonar la marchita).

Ustedes pueden agregar o impugnar los que quieran.

1. Ambos políticos saltaron casi por sorpresa a la Presidencia de la Nación. Méndez, ganándole la interna a Cafiero. Y NK apareció cuando a Duhalde ya no le quedaban fichas que jugar.

2. Ambos caudillos controlaban los tres poderes en sus provincias de origen.

3. Ni bien subió, Carlo repatrió los restos de Rosas. Cristina declaró al 20 de noviembre como “Día de la Soberanía Nacional”, en homenaje a… Rosas (por la “gesta” de la Vuelta de Obligado).

4. Carlo y Nésto: liderazgo carismático y conducción implacable del poder.

5. 5. Luego de varios planes SupErman (González) Méndez decretó la paridad cambiaria peso – dólar. En aquel entonces, la convertibilidad era fija: 1-1. Hoy -y desde hace tiempo- también hay convertibilidad cuasi fija: 4-1. Con dólar alto. Como antaño.

6. 6. Para el neoliberalismo menemista, el desempleo (que llegó al 18.4%) tenía una función social: domesticar a los que estaban con los pies adentro. Hoy, esa función social la cumplen dos agentes: el trabajo en negro (40%) y los planes sociales clientelares (que -a no olvidarlo- empezaron con el riojano: los planes Trabajar).

7. Menem también creó un conglomerado de prensa para enfrentar -no en las palabras, pero sí en los hechos- al grupo Clarín: el CEI (Monetta y cía.). El más emblemático del kirchnerismo es el grupo Szpolski.

8. No obstante, de ambos presidentes el Grupo Clarín obtuvo importantísimas concesiones y excepciones.

9. En los noventa nació la CTA y Carlo nunca le reconoció la figura jurídica. Como ahora, pese a que hay un fallo de la Corte Suprema.

10. Como Menem, Kirchner se metió al sindicalismo en el bolsillo con prebendas varias y abultados fondos para las obras sociales. Llamó a Ocaña para limpiar el PAMI de la corrupción barrionuevista pero vino la “mafia de los medicamentos”, que tiene a Hugo con el culo en las manos.

11. La misma matriz política observamos con respecto a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Méndez la amplió de 5 a 9 y puso ahí la “mayoría automática”. NK entendió que no podría gobernar con ese poder adverso y embistió exitosamente contra esos resabios menemistas. Una Corte honesta, capaz y “para la democracia” es mejor que una Corte opositora. Fue su mayor logro institucional. Hoy no hay Corte adicta. No obstante, como contrapartida, reformó el Consejo de la Magistratura, que nombra y remueve jueces, con poder de veto preponderante del Ejecutivo. Y vació a la Justicia Federal dejando cargos vacantes o jueces subrogantes.

12. Nos habíamos amado tanto: Menem – Oyarbide. Oyarbide – Kirchner.

13. Uso de la SIDE (hoy SI) para espiar a periodistas y opositores. Lo denunció el niño angelical del Opus Dei Gustavo Béliz en el programa de Grondona, en 2004, al mostrar una foto del hombre fuerte de la SIDE, Jaime Stiusso. Y debió, a la postre, renunciar al cargo de ministro de Justicia de Kirchner. Béliz: el mismo que le escribía los discursos a Menem y que luego fue su ministro del Interior hasta renunciar en 1993 cuando dijo que estaba “parado en medio de un nido de víboras”.

14. María Julia, emblema de la corrupción menemista. Jaime, de la kirchnerista.

15. Infinidad de denuncias sobre financiamiento espurio de las campañas presidenciales. De Khadafi a Chávez, los empresarios españoles y la “mafia de los medicamentos”.

16. (In)Justicia para los atentados a la embajada de Israel y la AMIA. ¿Se acuerdan de los tapes que Nésto Carlo dijo que iba a entregar?

17. Festival de licitaciones públicas directas y a dedo, en ambos casos.

18. Un gran problema de los noventa en materia de derechos humanos fue el “gatillo fácil” policial. Igual que hoy. En realidad, no. En esta década ha crecido el promedio de gatillos fácil pese a lo que sostiene el discurso oficial.

19 19. Cavallo “dibujaba” los números de la economía. Nésto, también, a partir de la intervención del INDEC.

20 20. Un principio básico del noventismo neoliberal era “enfriar” la economía, que directamente se congeló con la Convertibilidad. Al principio del gobierno de CFK, se aplicó, indirectamente, el mismo criterio. En efecto, el conflicto con el campo generaba tal incertidumbre que paralizaba la economía y consiguió frenar por un rato la inflación. En ese sentido, 2009 también ayudó, porque fue un año recesivo.

21. “No hay plata” decían Menem y Cavallo cuando se trataba de los jubilados. Igual que hoy. Más allá de estos navideños 500 pesitos por única vez: para el regalo del arbolito a los nietos. En ambos casos eso representa la “negación de la política”, que ya ésta no se practica como “el arte de lo posible” (y de lo legítimo, ejercidos por aquellos que fueron elegidos por la voluntad popular) sino como la administración de la escasez.

22. Nada de impuestos progresivos para el desarrollo y para saldar la deuda social. Menem-Cavallo se financiaban con los organismos de crédito internacionales. Nésto y Kristina, con el ANSES para gastos y subsidios a la clase media urbana, y las reservas del Banco Central para pagar deuda externa sin chistar. Como en los noventa. Que quede claro: financiarse no con ingresos genuinos (al margen de los ya perimidos “superávits gemelos”) sino con deuda es más de lo mismo.

23. Carlos Menem fue el presidente de la vuelta de la democracia que más deuda pública contrajo. Igual que Néstor Kirchner: pues el 50 por ciento de lo que tiene el BCRA son bonos. Es decir: deuda.

24. Carlos Menem fue el presidente de la vuelta de la democracia que más deuda pública pagó. Junto con NK.

25. En los noventa, Menem y Cavallo rebajaron los aportes patronales a su piso más bajo: poco más del 20%. Hoy siguen intocados.

26. En los noventa se practicaba la “teoría del derrame”: que primero llegue la ganancia a los bolsillos de los ricos, y luego caerá al resto de la sociedad. Después de casi una década kirchnerista de crecimiento a tasas chinas, el nivel de equidad social, la brecha entre ricos y pobres, sigue tan desigual como con el menemismo. Sólo se “derraman” miserables gotas.

27. Económicamente, en los noventa se hablaba de la “brasildependencia”. Hoy es Brasil + China.

28. En los noventa se terciarizó la economía (servicios). Hoy se primarizó nuevamente, sin diversificarse. Hoy, como ayer, se carece de un plan de desarrollo agrícolo-ganadero. Bueno. Ya que estamos, amplío: El menemismo creó la ingeniería legal para el monocultivo de soja y la extracción minera y petrolera. Políticas de libre desenfreno y “desiertos verdes” que, como sabemos, profundizó el kirchnerismo. Ni que hablar de un plan de desarrollo industrial. Ninguno de los dos gobiernos, pese a los rimbombantes anuncios, propició políticas crediticas sostenidas a la producción. Es la vigencia -la continuidad- del Estado ausente. El gobierno simplemente “administra” lo que hay, con algunos retoques o reestatizaciones oportunistas.

29. Tanto para Menem como para los Kirchner, el enemigo más odiado es otro “compañero peronista”: Duhalde.

30. Con pragmatismo, el menemismo supo responder discursivamente, y en los hechos (igual que Perón al término de la Segunda Guerra con la aparición del Estado de Bienestar), al cambio de época pos Muro que instauró el neoliberalismo salvaje, la crítica furibunda al Estado, que había que desguazar. Lo mismo hizo el peronismo kirchnerista, pero al revés. En esta década el discurso de época es el de la “vuelta del Estado”. Pero lo que volvió fue el “Estado bobo”, deforme (Ozslak), e ineficiente. Tanto uno como otro se sirvieron del Estado en beneficio propio y de los “amigos” en vez de revitalizarlo en pos del interés general.

31. En los noventa gobernaba el “Pensamiento único”. Hoy, si no estás con el “gobierno progresista” le hacés “el juego a la derecha”. La misma “negación de la política”, de la diversidad, de la diferencia, de la democracia.

32. Como ayer, a los pueblos originarios siguen robándole tierras y reprimiéndolos.

33. En los noventa también el Congreso era una “escribanía”. En la mayoría de los casos los debates son para la tribuna y no –habermasianamente- para mejorar una idea, una herramienta de gobierno, un instrumento de implementación de política.

34. En los noventa, Corach disciplinaba con Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a las provincias díscolas, práctica política que no debe ser leída más que como una consecuencia del federalismo viciado y débil que existía. Igual que hoy: el “juego político” se decide desde el centralismo de kaja.

35. Las valijas Samsonite de Amira y la de Antonini Wilson.

36. Delirios faraónicos nunca concretados: la aeroísla de Carlo y el tren bala de Klishtina. Bueno, y Kirchner también tiene el megagasoducto que iba a ir de Venezuela a Buenos Aires. ¿Se acuerdan?

37. Apoyo a (y en) los viejos e inoxidables caciques del Conurbano. Ayer y hoy.

38. La economía nacional, en fin, está tan extranjerizada y concentrada hoy como en los noventa.

39. Con el “monopolio” del fútbol, soportábamos a Marcelo Araujo. Con el “Fútbol para todos”, también.

40. Menem privatizó. Y entregó millonarios subsidios a varias de las empresas beneficiarias de las concesiones para sostener sus ganancias. Igual que hoy lo hace el Estado kirchnerista. Transferencia directa.

41. Incapacidad para generar consensos para impulsar políticas de Estado de desarrollo nacional. Casi la única que existe es el Mercosur como institución, en la que es determinante la presión de los países vecinos.

42. Ayer y hoy, gobiernos con facultades delegadas y “superpoderes” (lo que Guillermo O’Donnell llamó “democracias delegativas”). Cierto es que esto mismo el politólogo argentino Eugenio Kvaternik, en el caso de Menem, lo entiende, desde una perspectiva schmittiana, como positivo al verlo como una clara recuperación del poder de decisión del Ejecutivo. Sin apelar a Carl Schmitt, lo mismo ha sucedido con Kirchner, según el politólogo Isidoro Cheresky.

43. Como Kirchner, Menem también fue “progre”. O “renovador”, en el lenguaje de la época. Y, como Kirchner con Sabbatella, también tuvo sus jóvenes leones para mostrar, como José Luis Manzano, luego ministro del Interior menemista y autor de la frase “robo para la Corona”, según Horacio Verbitsky.

44. Gobierno conservador, de derecha liberal, uno. Gobierno conservador, de derecha populista, los otros.

45. En síntesis, Menem practicó el neoliberalismo salvaje. Los K, el neoliberalismo con piel de oveja. A los números me remito: como en los noventa, casi un 40% de los argentinos de hoy -descontando los subsidios miserables y clientelares- son pobres o indigentes.

“A mi pesar, debo reconocer que son la única alternativa capaz de gobernar la Argentina”, me dice un amigo. Como seguramente lo dicen muchos. Precisamente el mismo discurso derrotista que logró instalar el pensamiento único.

De Carlo Saúl a Nésto Carlo: Alcoyana – Alcoyana.

45 coincidencias 45.

La semana que viene no se pierdan la segunda parte del catálogo con otras nuevas 45 coincidencias. ¿45? Sí, 45. Son unas cuantas, ¿no? Y que los eunucos (del progresismo oficial) bufen”, como diría Arlt.

“Hay que hablar del futuro, no del pasado”, me dice otro amigo (tengo varios, ja!). No concuerdo. La historia no está escrita, ni avanza hegelianamente hacia la razón y la libertad. Hay que hablar y revisar el pasado siempre, precisamente para que el futuro no sea el pasado.

Click aquí para leer la segunda parte del catálogo de coincidencias.

10/11/10

Los jóvenes, el peronismo, los progresismos y el cambalache ideológico

A principios del siglo XX eran los liberales positivistas los que se autodenominaban “progresistas” para diferenciarse de los católicos conservadores.

La historia se repite… Probablemente, los que hoy son el "progresismo peronista" terminen mañana en la derecha defendiendo sus negocios como los antaño “peronistas renovadores” lo hacen hoy. ¿Se acuerdan de la barba trotskista de José Luis Manzano en los ochenta? Para no hablar de los urticantes setentas.

Los jóvenes peronistas que en los ochenta eran la "renovación" defendían la justicia social y la soberanía nacional. Pero en los noventa, esos mismos jóvenes se olvidaron de la justicia social y entregaron el país. Y hoy son, detrás de Clarín, el segundo grupo de medios nacional (Vila-Manzano).

Como ayer, los peronistas se ilusionan hoy con la participación de “los jóvenes”: con la “militancia”, que ya no se apellida “de base”. Mientras los que ejercen el poder se llenan de plata. Hay mucha militancia, pero jamás sale en los medios (ahí, los "monopolios" no jugaron en contra).

Entiendo a los que hoy no entienden lo que estamos viviendo. No está fácil la cosa. Estas ambigüedades son propias de los populismos. Con Menem era más fácil, la cosa. Era más fácil estar en contra, porque -era hegemónico, sí, pero también- era algo así como la "encarnación del mal”. Por eso creo que hay que hablar humildemente, explicando, preguntando, mayéuticamente casi, sobre lo que nos toca vivir hoy en este país, en el que la historia parece que se repite y no aprendemos (el 45, los ochenta, los noventa…).

En su década, Menem era popular (y neoliberal), mas no populista. Los K son populistas (y neoliberales). Es un juego de palabras, pero es así.

Yo diría que el peronismo es nuestro gran "significante vacío", siguiendo a Lacan.

Pensar que los más “gorilas” de los últimos tiempos fueron los mismos peronistas, ¿no? En su versión menemista. Y sin embargo ahí están -dicen- hoy, los jóvenes, con el peronismo. Otra vez.

¿Qué quiere decir que el peronismo sea un gran "significante vacío"? Que ahí entra TODO. Lo opuesto a la "clase" es el capital, el rico (grosso modo; los "propietarios de los medios de producción", en realidad). Pero lo opuesto al "pueblo-uno" (Ranciere), el antipueblo, puede ser hoy una cosa; mañana, otra.

La forma en que el populismo concibe al "pueblo-uno" siempre es bivalente: Es tan fuertemente incluyente como excluyente...

Y ya que hablo de "pueblo", quiero aclarar: NO estoy en contra de lo popular sino de sus usos. De la demagogia.

La idea de "pueblo" que maneja el peronismo kirchnerista -no muy distinta a la que supo manejar el primer Perón- puede ser tan peligrosa y autoritaria como el "consenso" liberal: que en general solo es el "consenso de los iguales", anulando la sana diferencia. Un amigo (@dieguez_) expresó en Twitter con estas palabras simples la mezcolanza de significados y los usos a que dan lugar las ambivalencias populistas: “Vivimos en tiempos extraños, en los que si uno dice algo de izquierda es kirchnerista. No, soy de izquierda”.

En este cambalache ideológico, el peronismo kirchnerista tiene muy en claro que la "construcción de sentido" -el "relato", en palabras de CFK- se hace y se disputa todos los días, en todos los ámbitos posibles e imaginables. Su deconstrucción, también.

4/11/10

El Estado K y el modelo sojero, o el lobo cuidando a las ovejas


Hace un tiempo me reenviaron esta nota publicada por el matutino oficial Página/12, diciendomé: "Leéla, está buena".

La nota de marras forma parte de un interesante intercambio de cartas abiertas que tuvieron el escritor Mempo Giardinelli y el empresario sojero Gustavo Grobocopatel (“el rey de la soja”) en cuanto al modelo sojero y a la “responsabilidad empresarial”.
Grosso modo, el escritor dice: "che, loco, Grobo -somos los dos del interior-, no quieras ganar tanta plata destruyendo la naturaleza y llenando de cáncer a la gente o dejándola sin trabajo. Pará un poquito con tu avaricia".

En esta oportunidad no quiero adentrarme en las respuestas del sojero. Muy interesantes e inteligentes, por cierto.

Leí la nota porque quiero y respeto a la persona que me la recomendó. Porque, si no, no hubiera leído otra nota del Mempo Giardinelli. Porque hace tiempo que ya no leo al Mempo.

Y quiero hablar en primera persona. Quiero hablarle al Mempo. Es así: Ya no te leo, Mempo. Aunque seas un "intelectual". ¿Te acordás, Mempo, cuando en los noventa pedías la vuelta del Estado?¿Te acordás, Mempo, cuando en los noventa pedías intervención y control del Estado? Se te olvidó el Estado, Mempo, en tu carta. ¿No era que el Estado había vuelto, Mempo? ¿Y los controles? ¿No era que se había terminado el neoliberalismo? Mempo, Mempo...

¿Cómo era la frase de Lenin? "El capitalista te vende hasta la soga con la que lo vas a ahorcar". El amigo Mempo ahora le pide al capitalista que no quiera maximizar taaaanto la ganancia, que no sea taaaan capitalista...

¡Eso mismo! ¿Corresponde al capitalista individual -por más que sea el más poderoso en el rubro (soja)- diseñar e implantar una agroindustria sustentable? Inconcebible. ¡Se lo comen crudo los demás!
La "carta abierta" del Mempo es voluntarista, efectista y, en fin, ridícula.

Luego escuché por radio a la socióloga experta en temas rurales Norma Giarraca, debatiendo en el programa de Victor Hugo Morales con el presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID), Gaston Fernández Palma. Precisamente lo expuesto arriba fue el mayor argumento del "médico sojero": "Yo hablo técnicamente, no me endilgue a mí la política (o falta de política) agropecuaria que es materia del Estado".

Tanto y tan obscenamente se escudó el Sr. Soja en la neutralidad científico-técnica, que hasta ViKtor Hugo se dio cuenta y le preguntó: "Pero entonces lo que acá hay es una gran ausencia del Estaaaaado...". Así es -¡querido!-, incluyendo los últimos siete años de "vuelta del Estado", de "Estado presente". O sea...

Siete años de gobierno y una política agropecuaria cuasi nula, que concibe al "campo" como una entelequia monocorde, sin diferenciar entre grandes terratenientes, "chacareros", pequeños productores en distintas áreas: todos son, simplemente, "oligarcas". Otra vez, el clivaje político peronismo - antiperonismo (ver mi post "El clivaje político, ¿la peor herencia K?") o, lo que es lo mismo: pueblo (peronismo) - antipueblo (oligarquía), como si esa oligarquía de mediados de siglo XX siguiera existiendo. Falso. Muchos pequeños y medianos productores ("oligarcas", para el kirchnerismo) se enfrentan desde hace tiempo al peligro de extinción, justamente por la ausencia de políticas e incentivos que diversifiquen la producción. Manda la reina soja. Y los pooles sojeros, claro, que son los que fijan la (falta de) política agropecuaria. Y las retenciones (impuesto no coparticipable). Pero los pequeños productores desaparecen. Y, claro, los precios suben. De todos modos, obsérvese el detalle: mientras el Estado cacarea al unísono contra la "oligarquía", otra ventanilla del mismo Estado hace negocios con la extracción minera, que no tiene retenciones, y casi no deja regalías. Es, con todo, la otra forma de destruir el medioambiente. Lindo combo: destrucción de la montaña e intoxicación con cianuro, y destrucción del suelo fértil e intoxicación con glifosato. Todo sea por el "yuyito", y los "verdes" que trae el "viento de cola".

En los noventa, la minería todavía no era tan intensa, el petróleo estaba todavía en manos del Estado, y por eso el rubro privado que generaba más ganancia era servicios, recién privatizados. Pero, en uno u otro caso, siempre encontramos al Estado nacional (quiéraselo presente o ausente) erigiendo cuidadosamente una arquitectura legal para correrse del centro de la escena y dejar al lobo solito, de noche, en el gallinero.

Porque, en definitiva, lo que expresaba con tosca soberbia ante Víktor Hugo el "médico sojero" de AAPRESID era eso: ¿cómo le van a pedir al lobo que cuide a las ovejas?

¿Cómo le vas a pedir al lobo que cuide a las ovejas, Mempo?