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6/10/13

Arritmia y hematoma, ¿efecto luto 2? La degradación de la palabra oficial


Cristina Kirchner, la presidenta argentina más poderosa de la vuelta de la democracia al país, padece una "colección subdural crónica", según informó ayer el vocero de prensa del Gobierno nacional. "Cristina Fernández sufrió un traumatismo de cráneo el 12 de agosto", expresa el parte médido oficial que leyó Alfredo Scoccimarro. Por ese hematoma craneal, la Presidenta deberá permanecer un mes -otra vez: un mes- en reposo. ¿Lo cumplirá? ¿Qué hará el peronismo? ¿Y la oposición?

El mandato constitucional para el ejercicio de la Presidencia en Argentina es de 4 años: 48 meses. Sin embargo, el segundo mandato de CFK durará 47 meses, a partir del reposo por 30 días que le recomendaron los médicos por su hematoma craneal del 12 de agosto y dado a conocer recién ayer. La arritmia presidencial consecuencia del traumatismo sufrido por Cristina es grave.
Es grave, ciertamente, para la salud de la primera mandataria y para la salud de la república. En términos médicos, es de esperar que Cristina cumpla el mes de reposo o todo el tiempo que necesite para reponerse y volver a ejercer la primera magistratura en plenitud de sus capacidades físicas y psíquicas. En términos políticos, este corrimiento momentáneo de Cristina del centro de la escena abre un sinfin de especulaciones e inquietudes, no sólo de palacio sino también en el ciudadano de a pie.

Nos habíamos Amado tanto: Boudou Presidente
Por un mes, o hasta que Cristina se reponga, Amado Boudou ejercerá la Presidencia de la Nación. Es un curioso golpe de timón, pues el cuestionado guitarrista estaba alejado de la campaña electoral por "piantavotos" y de repente se encuentra como Presidente en funciones. Boudou es un paria político, carente de buena imagen en función de sus más de 50 causas penales abiertas por presuntos delitos cometidos desde la función pública, de los cuales el affaire Ciccone es el más conocido. Boudou es un funcionario sin autoridad. Esto lo saben bien los peronistas. Las internas pueden ser crueles. Esta hipótesis hace suponer que Cristina no se despegará del todo del ejercicio del mando para mantener controlada a la tropa.
Por lo demás, es algo obvio, pero vale recordarlo: Boudou es el Vicepresidente que eligió CFK. Ella solita.
Con Boudou Presidente, octubre será un lindo mes para leer en la prensa oficialista las crónicas de la Revolución Progresista... encabezada por el ex UCEDE. Tal vez al menos por este mes los k tragarán saliva y no le pegarán a Massa por noventista y neoliberal...
De contradicciones está lleno el gobierno "nacional y popular".

La degradación de la palabra oficial
En las pocas horas que van desde que se conoció el diagnóstico de la salud de Cristina, lo que más llama la atención es la poderosa sospecha que la mitad del pueblo argentino expresa a quien quiera oirlo.
En efecto, a la par del esperable y loable #FuerzaCristina de los militantes k, en las redes sociales se leen todo tipo de conjeturas. Como por ejemplo esta frase: "las ratas son las primeras en abandonar el barco". O la que con su habitual humor sucinto y cáustico vomitó el @GoronelGonorrea: "Los números dan mal, se borra un mes".
Muchísima gente desconfía hoy del traumatismo de CFK como ayer se mantenía incrédula de la muerte del mafioso Alfredo Yabrán. Tal es el nivel de la degradación de la palabra oficial.
No es para menos. El kirchnerismo tiene un historial de plantarle trampas al pueblo. Negación de la realidad (cepo, inflación, inseguridad), falseo de datos y estadísticas públicas, obras inauguradas decenas de veces, pasando por la inolvidable berretada nestorista de los "candidatos testimoniales" hasta la detección de un falso cáncer de CFK (imperdonable, por imprudencia o por inescrupulosidad). Todo parece trampa. Todo contribuye a la degradación de la palabra oficial que termina en la sospecha actual. O habría que decir: "todo resta" a que crezcamos como país basado en el diálogo, el consenso y en la legítima expresión de los diversos intereses que habitan en las complejas sociedades contemporáneas.

¿Efecto luto 2?
Las preguntas que abre este nuevo escenario son muchas. ¿Un respiro para el oficialismo? ¿Se aleja 2015?
Cierto el problema de salud o maniobra, y más allá del tiempo -completo o parcial- de reposo, sin dudas Cristina no dejará pasar la oportunidad y le dará un uso político a su preocupante arritmia. Como lo hizo con el embarazo perdido de su nuera o el cáncer curado de su candidato Martín Insaurralde, o por cierto con la misma muerte de su marido. Sería una especie de nuevo y curioso "efecto luto"... en vida y propio. El kirchnerismo, también lo sabemos, es experto a la hora de victimizarse.
Pero, guste la comparación o no, lo cierto es que este nuevo cuadro clínico-electoral plantea para la oposición un escenario similar al del luto tras la muerte de Néstor Kirchner: ¿cómo se le pega a una Presidenta frágil? Alguien me respondió por Twitter, con un humor bastante ácido: "Con una Massa". Los políticos opositores se apuraron a enviarle a CFK los previsibles deseos de que se recupere. Pero también salieron los perros ladradores. El primero fue el diputado ultra K Edgardo Depetri, que bramó: "Sería lamentable que alguien piense en hacer campaña con la salud de Cristina".
Y hablando de Néstor, es de esperar que Cristina cumpla el mes de reposo y no repita el proceder del ex presidente que, para no mostrarse débil -es un axioma político que "un presidente enfermo es un presidente políticamente débil"- siguió y siguió y sabemos qué pasó...
Insisto. No es un dato menor que la mitad del pueblo argentino no le crea al Gobierno ni sobre el percance de la salud presidencial. Significa una profunda degradación de la palabra (oficial), que es, en definitiva, una degradación de la política misma.
Yo no tengo dudas de la gravedad del problema de salud de Cristina. Por otra parte, antes que un "voto lástima", en tren de elucubrar conspiraciones, imagino a los K muy consternados por la salud de su líder y pidiendo que Cristina deje el poder para preservarse (una línea más, para llevar esta hipótesis hasta el final: de ocurrir algo así, el kirchnerismo terminaría con un curioso y paradójico clamor (auto)destituyente...). Difícil que suceda.
Pero lo lo que no es una conspiración es que el traumatismo de Cristina pone sobre el tapete una vez más -y van- la fragilidad de los cambios no institucionalizados del populismo gobernante: un simple resbalón puede tumbar todo lo "ganado" en esta década a golpe de declamación y telefonazo, en un poder tan concentrado y personalista como el de Cristina Fernández de Kirchner. Y después hablan de "republicanismo abstracto"...
Fractura expuesta del doble discurso K: "Yo no confío en nadie. Sólo confío en mis hijos", le decía CFK a Jorge Rial en la entrevista grabada que se emitió ayer a la tarde-noche, mientras a la Presidenta le hacían los estudios médicos en la Fundación Favaloro. ¿No era que había "vuelto la política", el "amor", y que "La patria es el otro"?
Recalco: el 27 de octubre no habrá "voto lástima". Hace tiempo que Fortuna viró para otro lado y no le es amable al kirchnerismo. A lo sumo, la astucia de los K estará en salirse de escena sin que la bomba de tiempo les estalle a ellos; en que vengan otros que serán visibilizados como los culpables y que finalmente sean ellos los llamados a poner fin a una eventual nueva "crisis terminal". Es decir, que la historia argentina se repita.

Todos los interrogantes se irán respondiendo naturalmente con el correr del tiempo.
Lo último que los argentinos necesitamos es mártires; necesitamos que Cristina se recupere y reasuma el poder para cumplir su mandato y entregarle la banda presidencial en 2015 a otro argentino votado por el pueblo.
Fuerza, Presidenta.

26/2/12

Constitución versus Once

Constitución y Once. Dos barrios porteños. Dos importantísimos centros de circulación y transbordo diario de laburantes de la Ciudad y el Conurbano. Pero también constituyen un interesante juego de palabras con gran peso específico en el juego político argentino. Veamos.

En primer lugar, (la reforma de la) Constitución -con la burda excusa de cambiar del presidencialismo al parlamentarismo- es, desde hace un tiempo, pero fundamentalmente después del tan mentado 54% obtenido por Cristina en las presidenciales del año pasado, el emblema de la continuación del proyecto K, del peronismo versión "nacional y popular", de la Revolución en marcha, del "piso y el techo" zanatteliano, de las transformaciones que el Relato Oficial pregona a través de todos sus tentáculos mediáticos. Y todo eso que ya conocemos bien. El mundo virtual, en fin.
En tanto que (la masacre ocurrida en) Once esta semana representa cabalmente al modelo en la realidad: no el relato, sino los hechos que cada día lo desmienten. Once es la manifestación más crudamente triste y luctuosa de un Estado que no existe, que no controla, que no mira al futuro del país (más allá de la propia continuación en el poder de sus circunstanciales ocupantes).
Once es la muerte -por implosión- del Relato K.
Once, el Cromagnón de los K, tiene muchos sinónimos que ya conocemos; una cadena de significantes que también nos viene de la década del noventa, pero que el Relato Oficial ha sabido inteligentemente conjurar, alejándose de ella en el discurso, pero sosteniéndola férreamente en la práctica (política). Once es capitalismo de amigos, neoliberalismo, Estado vaciado, Estado bobo, Estado incapaz, Once es corrupción pública, y privada, Once es cortoplacismo populista. Once es subsidios al capitalista para sostenterle la ganancia sin invertir absolutamente un peso en infraestructura (total, el Estado no controla, ni sanciona), mientras repartimos un poco para que parezca que somos "nacional y populares", "redistributivos", pero en realidad sostenemos el mismo porcentaje de pobreza e indigencia que en los noventa.
Once es la continuación de la reforma del Estado de los noventa, pero parcheada. Once es los noventa con otro relato.
Once es, también, en fin, la muestra de lo que pasa cuando se busca acallar periodistas, artistas, opositores, jueces independientes, sindicatos democráticos, organismos de control estatal y de la sociedad civil, y toda la larga lista de voces críticas que pueden surgir en una poliarquía (en una democracia madura, digamos). Cuando por método de discusión se empieza planteando la impugnación de la "pretensión de validez" (la palabra, en fin) del Otro -porque el otro es El Mal, es "gorila", es "destituyente", es "el antipueblo"-, lo que pierde es el debate, es el pensamiento libre, y es la posibilidad de avistar un error o un mal funcionamiento institucional o social y de cambiarlo, mejorarlo.
Así, en síntesis, es la acción política la que se resiente, y es la república la que termina obturada, abroquelada en un pequeño "nosotros" que olvida el interés general en pos del interés del grupo (y esto implica desde los funcionarios con poder a aquellos minúsculos burócratas que se aferran al poder para conservar su sillón).
Once mata. Y lo que es peor: seguirá matando laburantes así como mata simbólicamente, en las palabras, al Otro. El desprecio que vomita la palabra oficial tiene, tarde o temprano, su correlato en vidas.
No hay que olvidarse de Once.
Por lo demás, respecto de la intención de reformar la Constitución, la bandera a levantar debe ser la de empezar a cumplir la que existe. Que exista un presidente legitimado sólo por el voto popular, un presidente fuerte, con controles republicanos, pero fuerte (única forma de realizar cambios políticos). Hoy no tenemos un presidente fuerte. No se confundan. Tenemos un presidente extralimitado, y sin controles. Que no es lo mismo. La lucha sigue siendo la misma: cumplir con la ley, cumplir con la Constitución. Y eso requiere de un cambio cultural, no de un cambio de régimen de Gobierno. Cualquier politólogo sabe que ese tipo de fórmulas no es matemática. Que el mero hecho de que aparezca una nueva ley no genera, per sé, nuevas conductas. Y es más: que está destinada al fracaso si no pondera los elementos culturales, de tradición de ejercicio del poder. Una vez más: que no nos cambien la bocha.
Desde ahora, o desde el momento en que los militantes y funcionarios kirchneristas abandonen el silencio vergonzoso en el que se escondieron -porque crean que la bronca pasó-, y vuelvan a proponer (la reforma de la) Constitución, los ciudadanos, periodistas y políticos que se preocupan por el incesante deterioro republicano que vive el país debemos recordarles (la masacre de) Once.


3/11/11

Mamá Cristina

¿Ahora van por todo?
"El 54% de los votos le tapa la boca a Clarín y cía". De boca de varios escuché esto. “La tienen adentro”, tituló por segundos CN 23, el canal del empresario de medios K Sergio Szpolzki. Hasta el mismo Gabriel Mariotto (actual titular de la AFSCA y futuro vice de Scioli) en su discurso del domingo, secundado por el gobernador Scioli, señaló que ninguna campaña mediática podría tapar la victoria “de Néstor y Cristina”. Debo decir: “No”. En democracia nadie le tapa la boca a nadie. Toda idea vale y cuenta. No hay verdades. Como los mismos cultores del “relato” lo saben, hay ficciones. Y no una sola. Nadie tiene "la razón" ni se "equivoca". Hay puntos de vista e intereses. ¿Tendremos que empezar a recordarlo frente a la prepotencia que se barrunta? Hoy más que nunca: levantar el discurso (y el espíritu) democrático-republicano.
Por lo demás,
puede leerse el 54% como una exigencia: en algún momento, el kirchnerismo deberá empezar a preocuparse por el poder que acumuló: ahora no tiene excusas para evitar ser "progresista" en serio. Al fin y al cabo, la ficción que entabla el “relato” también es exigible.

Con todo, la ecuación parece clara, y no debe escandalizar ni a unos ni a otros: "A más poder del grupo o partido político que lleva adelante las riendas del gobierno, más entidad debe dárseles a los organismos internos y externos de control (SIGEN - AGN), a la Justicia y, por qué no, a la prensa". El sistema de pesos y contrapesos republicanos puede asimilar el ya famoso 54%. Y mucho más. La cuestión es: ¿existe voluntad política de respetar los valores republicanos y las instituciones? Voluntad política con la que, justamente, bajo la forma de "promesa", CFK accedió a su primer mandato en 2007. Un "Pendiente" aquí. ¿Existe una oposición que tenga vocación de ocupar ese lugar de contrapeso? Hasta hoy, aquí tenemos otro gran “Pendiente”.
Muchos periodistas ya se preguntan: "¿Quién sucederá a Cristina?". Es como ir pensando en la fiesta del cumpleaños de 15... desde los 10. La Presidenta sabe que es momento de
aprovechar el respaldo popular y no de empezar ya a plantar una figura para que le haga incómoda sombra. Desde la lógica del poder (que no necesariamente es la del "interés común") resulta más "sensato" agitar soterradamente las bondades del régimen parlamentario, que es una forma poco disimulada de insistir en la figura de Cristina.
El kirchnerismo tiene la virtud de levantar banderas que finalmente sólo quedan en eso: no pasan del enunciado, pero constituyen un relato que conforma y apuntala
identidad. Identidad fuerte, intensa. ¿La de los derechos humanos es una excepción? Quizá. Pero no creo. Las sentencias por la “causa ESMA”, que empezaron a solidificarse hace muchos años, son un logro de todos los argentinos : de jueces que guardaron documentos, abogados que se cuidaron de no usar figuras penales en un contexto histórico para poder esgrimirlas en otro, ciudadan@s que no olvidaron ni perdonaron, legisladores que impulsaron la nulidad de las vergonzosas leyes de Punto Final y Obediencia Debida. No se deben sólo al kirchnerismo. No empezó con ellos. En ese sentido, al gobierno se le exige. Como señaló la abogada y dirigente del Frente de Izquierda Myriam Bregman: “Demostramos que hoy quedan en actividad más de 4000 miembros de la Armada que actuaron en la dictadura”.
O quizá el uso de los derechos humanos sea la mayor irresponsabilidad de esta dirigencia política que vino del frío en 2003. He escrito en varios post ya sobre esto. Antes, y desde 1983, podría decirse que el clivaje sociopolítico que dividía a la Argentina era la dictadura sanguinaria (en rigor no lo es: por la intensidad y el número no alcanza a constituir una división trascendental en el nivel societal: desde 1983 en adelante, y a partir de las atrocidades que fueron viendo la luz en el Juicio a las Juntas, nadie en su sano juicio defiende la tortura, la muerte y la desaparición de personas como forma de gobierno y de convivencia en nuestra sociedad).
Hoy, el clivaje ha vuelto a ser, como hace décadas atrás, el peronismo, en su cara kirchnerista.

“Aluvión de votos”: capital político e incertidumbre económica
Mucha mala fe encuentro en aquellos que hablan del “aluvión de votos” que recibió el Gobierno en las urnas el 23 de octubre. Con todo, el pueblo dio su espaldarazo con el 54% pero lo que reina, antes que la confianza, es la incertidumbre. En todo sentido. ¿Qué implica "profundizar el modelo"? ¿Qué decidirá cristina? ¿Quién será el/la ministro/a de Economía? Nadie sabe nada. Y el que sabe, no lo dice, por miedo a represalias.
Podría decirse que
esa incertidumbre puede medirse en dólares, termómetro histórico de los ánimos del ciudadano medio. El Gobierno tomó, en este tema, medidas apresuradas, que denotan nerviosismo.
Aún así, se vienen épocas de austeridad y
el Gobierno quiere dar la clara señal de que los ajustes vendrán por la cima de la escala social. Claro que en el diccionario K no figura la palabra "ajuste". Repasemos. Primero, obligando a las petroleras y mineras a liquidar aquí las divisas de sus exportaciones, por un decreto de la semana pasada. Ayer, eliminando los subsidios a empresa(rio)s amig@s. “No aumentarán las tarifas”, aclaró, presuroso, el ministro De Vido en la conferencia conjunta con el ministro Amado “Smiles & Guitars” Boudou. Es tapa de todos los diarios de hoy. "Justicia social" y "profundización del modelo" son sólo dos sinónimos que, seguramente, aparecerán como justificativos.
No obstante, por los montos que implican estas dos medidas en función del gasto que asigna el Presupuesto a subsidios de distinta índole,
representan algo más simbólico que real. Una “poda” de “apenas” 600 millones en la maraña de subsidios estatales. Es un primer paso en desarmar un esquema que suma decena de miles de millones y se ha venido incrementando como una bola de nieve desde 2003 para sostener “el modelo”. ¿Alcanzará, considerando además el creciente déficit fiscal que, como señala el periodista experto en Economía Daniel Muchnik, llegaría en 2011 a 30.000 millones de pesos? Veamos los números. En el caso particular de las transferencias a empresas, suman unos 40.000 millones (sobre un total de casi 80.000 millones) al año. El recorte de 600 millones anunciado ayer representa apenas el 1,6% del total de esas transferencias... Podría decirse, con optimismo: “por algo se empieza”. O, también: “ya no saben qué parte de la olla rascar para financiarse si ajustar por abajo”. Pero lo van a tener que hacer, tarde o temprano, si mantienen intacto el susodicho “modelo”.
Más interesante es la sorpresiva propuesta de traspasar el subte y el Premetro a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. El subsidio a la tarifa ascendería, para 2012, a unos 1.000 millones de pesos. El Gobierno quiere pasarle los subtes a Macri, con recursos, claro. Pero sin subsidios. Que sea el líder del PRO el que los otorgue, o que pague los costos políticos de eliminarlos (lo que llevaría el pasaje del actual $1,10 a $5). Jugada política y económica a la vez, entonces.
Dólar y subsidios: en ambos temas, la oposición –refugiada en cuarteles de invierno después del mazazo electoral- brilló, otra vez, por su ausencia. Una clara muestra, al margen, de que los medios periodísticos no alcanzan para imponer una “cuestión” (Oszlak y O’Donnell) en la agenda pública hasta que un actor institucional no lo levanta. No fue la oposición, en este caso. Sino el Gobierno.
Días atrás, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, salió a vetar una ley de participación en las ganancias empresarias pedida por Hugo Moyano; lo que sin duda en la CGT será interpretado como la definitiva luz verde para que entre todos los tiburones se coman a la ballena. Una vez más,
divide y reinarás. Por eso ayer Moyano hijo azuzó en declaraciones radiales el fantasma de "la calle". "Los trabajadores van a salir a la calle" si el Gobierno no actualiza el mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias que se come una parte importante del aumento paritario del salario de los trabajadores. En otros tiempos, era el propio Hugo el que contenía a sus sindicalizados.

Todo queda en familia...
Para la gan mayoría de los analistas políticos, Boudou es El Elegido, El Heredero. El todavía ministro de Economía pasará en breve de comandar el ministerio nacional más poderoso (junto con el de Planificación) a ser el segundo hombre en la línea sucesoria pero, también, pasará a ocupar el puesto más controvertido y barroso de la historia argentina: la Vicepresidencia de la nación. Los K supieron contener a los anteriores vices (Scioli y Cobos). Boudou parece estar marcando, en este punto, un cambio de tendencia.
Pero a no engañarse: todo el protagonismo es de Ella. En el opúsculo "'Desde estos mismos balcones'. Nota sobre el discurso de Perón del 17 de octubre de 1945", el sociólogo Emilio De Ipola reflexiona en torno a la tensión que le plantea discursivamente Perón a su público (la masa): al mostrarse como "uno más de nosotros allá arriba, en el poder" pero, a la vez, en tanto "yo: el único de ustedes que está en el balcón".
Analizando comparativamente ese texto con toda la puesta en escena del discurso victorioso de Cristina del domingo 23 a la noche, puede colegirse que Ella -la única en el balcón- era además como
la madre sensible que se alegraba y se enojaba, aconsejaba y retaba a los de abajo, sus "hijos políticos". Una curiosa transmutación-transfiguración o amalgama de su sutil e inteligentemente explotada figura de "viuda": allí era la madre-viuda. Todo indica que así, con ese aura, gobierna y seguirá gobernando a partir del 11 de diciembre próximo.
Como se sabe, el mundo de la familia (donde cuentan las relaciones madre/padre-hijo) es el
mundo privado: el oikos, como diría Hannah Arendt. Allí no hay libertad ni "acción política" sino, simplemente, dominación: cumplimiento de los mandatos del amo (del dueño o dueña de la casa, o de los votos), a quien jamás -por nada del mundo- hay que hacer enojar.
Bien que la “fiebre del dólar” que se está viviendo con más crudeza luego de las elecciones puede volver caprichosos a los otros “hijos” que no la votaron. Lo que está ocurriendo en la economía trae, paradójicamente, enseñanzas políticas que los K conocen muy de cerca pero creían haber sepultado.
2001 está a la vuelta de la esquina. El miedo cerval que los K le tienen a la calle ocupada por la gente disconforme revive. No en vano Cristina aprovechó para criticar, el martes, a los inofensivos piquetes de la duhaldista UATRE, la excusa perfecta. “Nunca vamos a criminalizar la protesta”, dijo Cristina, pero agregó: “Vayan a la Plaza de Mayo. No nos obliguen a tener que desplazar a gente que está cuidando a otra gente”.
El Gobierno está alerta. Y hace muy bien. Pero, a falta de oposición, el pueblo también está alerta. Y al pueblo, como lo indica la foto-emblema de este blog que figura arriba a la derecha, le sobra pintura.
Aplica en este presente el viejo proverbio chino: "Ojalá vivas tiempos interesantes". Al parecer, se vienen.
Aún con el 54% en el bolsillo.

1/11/11

"Oposición responsable": ¿qué oposición?, ¿qué responsabilidad?

Figurita repetida, la del 23 de octubre: casi calcada de la del 14 de agosto.
Terminó el partido. Ése que a los 5 minutos del primer tiempo ya ganaba Cristina -legítimamente- por 7 a 0. Y los analistas ya se plantean, como principal hipótesis de trabajo, "el problema de la sucesión". Pero empecemos por la oposición y dejemos el plato fuerte para mañana, en un post que se titulará
“Mamá Cristina”.
Ha pasado una semana -o casi tres meses desde la primaria, que es lo mismo- y la oposición todavía no acusó recibo de la estocada. Sigue autista y enfrascada en sus devaneos. Algunos "líderes" de todo el mosaico opositor decantarán, sin duda. O al menos esa lectura deberían hacer de los votos que obtuvieron, y dar un paso al costado para la llegada de nuevas visiones de la política (no necesariamente "nuevas generaciones"). Claramente, es el caso de Eduardo Duhalde y de Elisa Carrió. La sociedad los castigó por su oposición cerril, a ultranza, por su falta de búsqueda de consensos como forma de acumulación política.

¿Caerá, con Eduardo Duhalde, todo el peronismo federal? ¿O los Rodríguez Saá se harán cargo? Cristina ya aclaró en su discurso del domingo a la noche: "está bien que uno cambie de ideas, pero no taaanto, muchachos". El kirchnerismo -peronismo, al fin y al cabo- recibe a los que se fueron, pero los tolera en la esquina de los penitentes. Felipe Solá lo sabe bien. Alberto Fernández, también
Los radicales se deshacen en internas para ver quién encabezará la próxima gesta opositora del partido y... al fin y al cabo, la próxima derrota electoral. Se avizoran tiempo complicados con la próxima elección de autoridades partidarias y los pases de facturas diversos -que ya se suceden- de una estructura que todavía conserva cargos políticos pero ha perdido todo norte y cualquier apetito de poder nacional. Algunos intendentes radicales (de los muchos) amagan con tener peso en lo que viene. Todavía está por verse, también, la estrategia del partido de Alem en el Congreso, su imperecedero refugio.
No hay noticias de Pino Solanas y su Proyecto Sur, recluido tal vez por un tiempo en la Ciudad de Buenos Aires. Aunque es probable que la sangría de partidos que ya sufrió se agrave.
¿Y Macri...? Aconsejado por su gurú de cabecera, Durán Barba, no participó de la elección directamente y, en consecuencia, no puso mucho en juego. Pinedo hizo una elección aceptable por ir en una “lista corta”. Jorge Macri ganó la intendencia de Vicente López. Es poco, pero es una carta más para disputar una alianza de centro derecha (¿con Scioli?) a futuro. Macri está ahí, en la gatera. Agazapado. La prensa “hegemónica” no suele poner la lupa sobre su gestión, y esto lo beneficia en imagen. O, al menos, no lo perjudica.
¿Qué pasará con la fuerza de Carrió? Varios de sus más lúcidos cuadros ya pegaron el portazo, incluso antes de la pésima performance electoral de la Coalición Cívica. En estos últimos años, a la vez que la chaqueña incrementaba su discurso apocalíptico, pasó también de tener, por ejemplo, a Rubén Lo Vuolo como principal referente en economía a fomentar la figura del ex JP Morgan Alfonso Prat Gay. He ahí otro de los motivos de su fracaso. En 2007, la CC era casi la única alternativa al muerto vivo que era y sigue siendo la UCR. Por eso su caudal de votos. En 2011, la CC ya no lideraba una coalición opositora. De todos modos, aún no es posible afirmar que ese rol haya pasado al joven FAP, que recibió, por caso, muchos votos de duhaldistas que odian al socialismo pero votaron a Binner “para terminar con la izquierda” (como ven a los K).
El disímil conglomerado de fuerzas que integran el Frente Amplio Progresista, encabezado por el socialista santafesino Hermes Binner, fue el único espacio opositor que festejó el 23-10. El FAP salió segundo, casi 40 puntos por detrás de la reelecta Presidenta. “¿Festejaban haberle ganado al radicalismo y salir segundo en su propia provincia?”, me comentó un dirigente del espacio, que prefirió reserva de su nombre. Con todo, el FAP fue el único espacio que creció en votos luego de las primarias, además de Rodríguez Saá y, en bastante menor medida, del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (PTS-PO-IS).

La pregunta es, entonces: ¿habrá llegado, esa fuerza o coalición de fuerzas que pretende ser el FAP, para quedarse y ocupar ese tercer lugar en la política argentina? Se verá. Por el momento, sólo se han visto dimes y diretes, declaraciones y contradeclaraciones, e ingenuidades varias por parte de este nuevo (?) espacio político, más preocupado en ser una "oposición responsable" que en levantar una verdadera agenda opositora que corra "por izquierda" al gobierno nacional. ¿Logrará, el FAP, constituirse como una opción de poder -y con agenda alternativa y "progresista"- o terminará, si es que continúa unido- siendo funcional a la Casa Rosada? La oposición todavía no ha encontrado su norte, luego de la muerte de Néstor Kirchner. Vivo, su figura demonizada era casi el único ethos opositor. Hoy ya no está.
Tras la paliza electoral, muchos en la oposición se apuraron a salir a declarar que harán una “oposición responsable”. Y, en efecto, es mucha la responsabilidad del arco opositor. Hacia atrás y hacia adelante. Pero, ¿qué significa ser una “oposición responsable”? En 2009, luego de la derrota electora que sufrió, los K llamaron al "diálogo político". Y la “oposición responsable” acudió, con la excepción de Elisa Carrió. Quizá el recuerdo valga para no repetir el error.
¿“Oposición responsable” implica instalar debate y agenda ("progre"), acaso? ¿O sólo ir detrás de la que crea/toma (de otros) el gobierno nacional y luego elogiar a la Presidenta por su “capacidad de liderazgo”?
Vocación de poder y propuestas concretas
Ahora, después de las elecciones, más que seguir con los eslógans marketineros hay que insistir en las propuestas que hicieron durante la campaña. Binner no perdía oportunidad de decir, con excesivo optimismo: “No tiren nuestra plataforma, guárdenla para exigirnos que cumplamos lo que allí prometemos”. Debería conservarse, de esa expresión, el optimismo. Y también la plataforma. Ahora el socialista debería decirle a sus militantes que la lean bien y militen con ella en la mano. Y los dirigentes también.
Son muchas las insignias que puede levantar la oposición. Si quiere ser “responsable”, podría exigir devolver institucionalidad al país y derogar la "emergencia económica": no sólo ésta ya no existe sino que, además, la delegación de facultades que conlleva carece de sentido: todo el Congreso será K a partir del 11 de diciembre. Institucionalidad, crecimiento con desarrollo e igualdad deberían ser los valores de una “oposición responsable” y, a partir de ellos, llevar adelante una agenda progresista. La presentación de un proyecto de ley de reforma tributaria seria y progresiva debería estar entre sus primeros esfuerzos. Pero un proyecto. Con todos los artículos e incisos. Este es el momento: el de debate de la “ley de leyes”: el Presupuesto del próximo ejercicio. ¿Cuándo, si no? Que los K lo hagan suyo, como hacen con todo. No importa. Pero que lo aprueben. Lo demás es silencio, como diría Monterroso. O chamuyo. Hoy Cristina tiene poder para imponerlo.
Lo que se vislumbra, sin embargo, es la intención de jugar con la idea del cambio de régimen: "parlamentarismo" vs. “presidencialismo”. Entrar en esa discusión es fulbito. Recuérdese que el FAP llevó en su programa de gobierno el cambio de régimen. Y el mismo lunes posterior a la aplastante victoria K, el electo senador por la minoría por la provincia de Buenos Aires, Jaime Linares (GEN), realizó declaraciones radiales a favor del parlamentarismo.
Por lo demás, ¿qué presidente parlamentario haría mañana una reforma tan necesaria (como la tributaria), que calaría tan hondo en los inputs y outputs de demandas sociales? Ningún presidente pondría "a prueba" un sistema parlamentario recién implantado así.

Como lo he señalado varias veces, el kirchnerismo es bien spinoziano para hacer política. Hasta su principal eslogan de campaña fue “La fuerza…”. Los que piensan en hacer una “oposición responsable” deben saber que no alcanzan el 54% ni la mayoría en las dos cámaras. Cuando tenés poder querés más. Y esto es correcto. Es lógico que el poder quiera incrementar su potencia. Ahora, la oposición, ¿qué quiere?... Días atrás se conoció que el gobierno volverá a cargar contra Papel Prensa e intentará proclamar la producción de papel como “servicio público”. Con un segundo objetivo: generar grietas en el FAP. Saben a lo que juegan. Los fuegos de artificios continuarán. Y Binner no estará allí (en el Congreso) para arriar la tropa. Difícil tarea...
Los ejes que la oposición deberá intentar discutir con el kirchnerismo se juegan en el mismo terreno del discurso K: salir de verdad del modelo neoliberal. Esto es: abandonar el "piloto automático" en economía en pos de una industrialización del país, que genere menos planes asistenciales y más trabajo genuino (verdadero articulador social y derecho de ciudadanía); acompañado de una política tributaria progresiva y unas políticas cambiarias, monetarias y crediticias verdaderamente activas.
Hasta aquí, lo que se ha visto, en cambio, es que el gobierno no sabe cómo resolver la inflación, el gran problema, que afecta más por cierto a los sectores de menores ingresos. Hasta que no se ataque esa cuestión, parece lógico (lógica K) que los créditos a la producción sigan planchados. Por otra parte, con las cuentas del fisco en un rojo cada vez más preocupante (aún con kajas supletorias para cubrirlo) resulta más difícil, en el actual esquema económico de gobierno, vislumbrar de dónde saldría esa liquidez para aceitar los mecanismos de la producción. Hoy, toda la liquidez se va en un estricto fiscalismo (monetarismo) y en el mantenimiento, como se pueda, del precio del dólar.
Ir hacia un Estado verdaderamente presente. Sostener la ganancia de las empresas y el poder adquisitivo de la clase media (y baja) con subsidios no constituye una política activa de Estado fuerte, presente, o lo que Oszlak y otros autores de la ciencia política han llamado "Estado ágil", "Estado inteligente": un Estado moderno adaptado a las necesidades de los tiempos. Los subsidios son un parche: la otra cara de la misma moneda neoliberal. Un parche artificial, que podría ir a créditos a la producción que generen trabajo. Aquí tendríamos un Estado activo y presenta para activar el más importante y duradero motor social de progreso.
En consecuencia, el 54% plantea una gran responsabilidad la de la Presidenta. Pero también lo es la del FAP y del FIT. El FIT no “metió” legisladores pero no deja de ser un logro el haber depuesto viejas rencillas testimoniales y haber armado un frente competitivo electoralmente, con las modestias del caso. Involuntario mérito de la reforma electoral K.
Habrá que ver si estos espacios representan “algo nuevo que dejó la última elección”, y logran hacer crecer ahora una oposición realmente de centroizquierda y de izquierda a secas, respectivamente.
Más que preocuparse por ser una “oposición responsable”, los partidos opositores deberán ser capaces de convencer al ciudadano de que tienen vocación de poder, de alternancia; que miran hacia la Casa Rosada con deseo. Y con propuestas concretas. Deberán, en fin, tener cuidado -no me cansaré de repetirlo- de no terminar siendo funcionales al poder y mancar -por impericia o ingenuidad- ideas y expectativas de much@s. Seguramente de todo aquel 46% que no apoyó a Cristina y aún de algun@s que la apoyaron por terror a lo que había enfrente.

9/9/11

Un milagro para la oposición II

Hace dos semanas, el gobernador santafesino y candidato a presidente por el Frente Amplio Progresista (FAP), Hermes Binner, señaló que “el siglo XXI es del socialismo; los otros partidos son del siglo pasado”. El viernes último, el radicalismo de aquella provincia emitió un comunicado en el que rechazó "la visión hegemónica" de Binner, y su "postura paternalista y desmerecedora del resto de las fuerzas" frentistas.
Un atendible reclamo, por cierto. Desde mi punto de vista, sostengo que el "socialismo" no es el FAP, ni el FAP es solo el "socialismo". Cosa que los "socialistas" (o socialdemócratas sin comillas) no parecen ver. Digo esto porque me parece que, comparta ideológicamente o no, el FAP puede ser un gran instrumento político para el crecimiento de una nueva fuerza política que supere al bipartidismo argentino. Pues el medio pelo argentino no es ni "socialista" ni -menos- socialista a secas. Insisto: los socialistas del FAP se siguen pensando como socialistas en su fuero interno; así como cada fuerza del FAP mira su costado, contando las cartas que tiene para octubre, al encolumnarse detrás de Binner.

Binner seguirá subiendo algunos puntos más en las encuestas, casi por inercia. De hecho, una encuesta difundida recientemente ya lo ubica segundo con 16 puntos, detrás del imbatible 51 por ciento que posee Cristina, y lejos de los casi 10 puntos que acumula Ricardo Alfonsín y los deprimidos ocho puntos de Eduardo Duhalde.
Pero algunos ya empiezan a trasladar la pregunta que se planteó la noche misma del 14 de agosto sobre su futuro personal al propio FAP: ¿qué hará Binner el 11 de diciembre, cuando ya no ejerza ningún cargo? ¿Volverá al ejercicio de la medicina, como confió el gobernador electo Antonio Bonfatti a Clarín esa noche? Más allá del interbloque en el Congreso presentado en público hace dos semanas, ¿qué pasará con el FAP después del 23 de octubre?

Por su parte, el candidato a presidente por la UCR, Alfonsín, minimizó la respuesta del radicalismo santafesino a Binner, en desmedro de su partido. Pero a los pocos días -esta semana- dio marcha atrás y sostuvo que las declaraciones de Binner constituyen "destrato, una desconsideración difícil de comprender".
Hoy, Alfonsín cree que "disputa el mismo electorado que Binner". Sin embargo, hasta ayer nomás creía lo contrario. Y por eso se alió con el peronista Francisco De Narváez para disputar electorado por derecha. Le fue mal.
Ahora pega un volantazo y cambia de barco a mitad del océano: ahora quiere disputar por izquierda cometiendo un doble error: realzar la figura de Binner, al pegarle, y rebajarse él mismo al poner más énfasis en Binner que en la Presidenta, mostrando implícitamente que él mismo asume el derrotista "Ya ganó" (Cristina). La pregunta es: ¿quién lo asesora en la estrategia de campaña?
Por cierto que el razonamiento aplicado a Binner vale para el hijo del primer presidente de la vuelta de la democracia: ¿qué pasará con Alfonsín luego de octubre? ¿Quién liderará, si es que la hay, la "renovación" del centenario partido luego del previsible mandoble electoral?
Escuché a un colega dar una visión interesante sobre las PASO: "Los políticos argentinos nunca entendieron el sentido de las primarias. Si lo hubieran hecho, habrian llegado a ella de otro modo, en alianza o no, pero disputando una verdadera interna, y seguramente el ganador habría salido fortalecido de ella". Pero si a esta visión estratégica la sazonamos con la mezquindad y la miopía habituales en la política criolla, comprenderemos mejor por qué las cosas se dieron como se dieron.
Como fuere, con estos pasos en falso, la ironía del "milagro para la oposición" (ganar las elecciones) con la que jugué en este post del mes pasado se aleja cada vez más del "milagro" terrenal que describe la filósofa política Hannah Arendt, un milagro bien humano, fruto de la "acción" del hombre (inesperada, libre, imposible de preveer, pero absolutamente humana y plausible), para constituir, casi fatalmente, un verdadero milagro extranatural.

15/8/11

Un milagro para la oposición

Goya, Corrientes.

Cristina arrasó. Con un impensable e impecable 50% de los votos positivos. Casi 40 puntos por encima del segundo. Ni las encuestas -una vez más- lo anticiparon.
En las redes sociales se ve la alegría de los militantes k, por un lado. Y, por otro, mucho estupor e indignación. Incomprensión. Poca capacidad para comprender lo que pasó. Bueno, no debería sorprender. Es una carencia histórica de la izquierda. Much@s que dicen identificarse con tal espacio, terminan sosteniendo valores de derecha y corriendo desde allí al gobierno.
Véase, por caso, la increíble foto que ilustra este post y que es su origen. Foto que debería interpretarse así: "Si no votamos a CFK y gana otro, se terminan los planes sociales y los subsidios", queriendo desnudar la "extorsión" del oficialismo. Supongamos por un momento que lo que dice la foto es cierto. Supongamos, nomás. Porque los jubilados todavía están esperando que los fondos de la ANSES vayan a pagarle a ellos, como falló hace tiempo nuestra Corte Suprema, y no a cumplir con la deuda externa; o que se usen esos fondos para equilibrar las cuentas nacionales para simular un falso equilibrio fiscal, aplicando el más rancio noventismo. Supongamos eso.
Ahora bien, ¿qué es lo objetable de la foto? Porque me parece que yerran quienes intentan correr al gobierno por derecha. La prueba está en el fracaso de Ricardo Alfonsín de ayer. Por lo demás, si fueran ciertas esas prerrogativas, está bien que el pueblo las defienda. Pero no lo son. Hay que mirar mejor, me parece. Para crecer, primero hay que reconocer el error. El electorado no es puramente racional, o aristotélico. No va a votar "lo mejor" simplemente porque se lo pongan ante sus ojos, como podría ser el caso de Hermes Binner con su ejemplo de gestión en Santa Fe. Allí también ganó Cristina.
Alfonsín, con su alianza aliancista con De Narváez, lleva al radicalismo cerca de su peor piso histórico (el 3% de Horacio Massaccesi en 1995 y el 2,34% de Leopoldo Moreau en 2003). Es entendible que ni los radicales lo hayan votado. El radicalismo vuelve a estar con respirador artifical.
Duhalde... es Duhalde.
Binner empezó tarde y no lo conoce nadie. Puede crecer, pero ¿cuánto más? ¿Su techo es el doble? ¿El 20%? Quizá Binner haya obtenido ese número y pueda crecer un poco más por este singular panorama de coaliciones políticas que hace que los dos opositores más importantes a Cristina sean... quienes son. Hoy Binner ha quedado parado como la alternativa más seria e institucional al bipartidismo que -dejando de lado los golpes de Estado- gobierna el país desde hace casi un siglo. Habrá que ver si alcanza solo con la "buena" elección de Binner de ayer para lograr mantenerlo como referente opositor de cara al 2015 luego del 10 de diciembre de este año, cuando ya no tenga un cargo en la función pública. Y, por supuesto, habrá que ver también si el santafesino logra mantener unido su espacio (y la "herramienta política" que, dice, es el Frente Amplio Progresista), algo que históricamente le ha costado a todos los socialismos de nuestro país.
Habrá que ver también si "El Alberto" Rodríguez Saá sabe aprovechar el pequeño capital simbólico político que significa ser "el único que le ganó a Cristina en su propia tierra": San Luis.
Se vio también el exceso de personalismo y mucha mezquindad política en la disputa por los cargos. Véase, por caso, el lamento público -otra vez y van- de estas horas de Fernando Solanas, insistiendo en el manejo político que terminó hundiéndolo. Otro respirador artificial ahí.
En la misma situación quedaron dos desprendimientos del radicalismo: la CC de Elisa Carrió, quien finalmente hoy se hizo cargo públicamente de la "derrota" y tuvo el coraje de decir que se "baja" de la candidatura presidencial y llamó a sus electores a votar a sus candidatos legislativos y que corten boleta para el rubro presidencial; y el GEN de Margarita Stolbizer, muy perjudicado por el corte de boleta a favor de Binner en la provincia de Buenos Aires, distrito al que le dedica su mayor atención (y donde obtuvo un magro 6% como cabeza del FAP).
En síntesis, las elecciones de ayer -erróneamente denominadas "primarias", consideradas desde un punto de vista técnico, pues no definieron candidatos presidenciales, los cuales ya estaban predefinidos desde hace tiempo- dejaron un claro mensaje político a los partidos que intentaron ser una alternativa al kirchnerismo: hay que saber mirar -e interpretar- la realidad para saber interpelar al pueblo -o, para no ser tan rimbombante: al ciudadano-, para lograr su voto. Los eslógans y los "creativos" spots publicitarios no alcanzan. El pragmatismo, tampoco.
Hay que mirar mejor, e intentar comprender el voto popular. El 70% del electorado votó al peronismo. Con respecto al voto peronista-oficialista, tiendo a pensar como dice @: que este fue un voto conocido -en la bonanza econónimca "para todos"-. Un voto, en fin, conservador. Pero no lo sé.
Lo cierto es que, como expresé en sorna por Twitter, habría que ir pidiéndole a Jorge Rial que vaya pensando en instalar el hashtag #unmilagroparalaoposición. Porque, justamente, con el nivel de autismo y adormecimiento de nuestra vernácula oposición política, solo un milagro podrá desbarrancar en dos meses al kirchnerismo del poder. Y quizá esté bien que así sea.