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8/4/14

Un país al margen de la Ley (Linchamientos II)

Intento de linchamiento en Posadas, Misiones, ayer

Ayer hubo otro intento de linchamiento en Posadas, Misiones (foto), en una saga de barbarie que duró varias horas.También hubo otro linchamiento en Merlo, provincia de Buenos Aires. Y otro en Santiago del Estero. Más de una docena de demostración de que efectivamente "la patria es el otro" en apenas 20 días.
Muchos, muchísimos, aparecen exaltados por las redes sociales, demostrando su alegría porque "el pueblo se hace cargo de la delincuencia", y cosas así. No es menor el rol que juegan los medios en casos tan sensibles a la opinión pública como estos. Dejo, al respecto, esta interesante nota de Sebastián Lacunza: "La turba y los medios, seducción mutua".
Volvamos al tema de este breve post: el auge y el festejo de la barbarie. Amigo de clase media: cuando cuestiones a los piquetes porque no te dejan circular con tu tutú nuevo x las calles, te voy a recordar que te alegraste y apoyaste los linchamientos, que se rigen por la mísma lógica berreta de la justificación para evadir la ley.
El debate por los linchamientos se acaba en un minuto, con el código penal en mano: pena por robar un reloj + pena por linchar un cristiano. Cúmplanse ambas en serio y a ver quién sale a robar, y quién sale a linchar.
Insisto en esto: en términos argumentativos, la justificación de los linchamientos es a la clase media lo que los piquetes a los desocupados. Justificar los linchamientos por el hecho cierto de que el "Estado está ausente" es igual a legitimar los piquetes porque la situación social es grave, cosa también cierta. Y así en este ispa, desde abajo, desde el medio o desde arriba, sigue rigiendo la misma lógica berreta que encuentra motivos para no cumplir la Ley. Para vivir, como decía Carlos Nino, al margen de la ley.

Acuarela: "Animales sueltos" (Luis Scafati)

Aunque suene a obviedad, la Ley está para ser, primero, respetada (repito: valorada, respetada como la forma elemental de convivencia en las sociedades complejas) y, luego, cumplida. Hay que empezar por ahí: por dar señales de que la Ley está para que la cumplan todos. Los populismos son, claramente, todo lo contrario a esto. La señal que dan los tres poderes del Estado, empezando por el Ejecutivo, es que la ley está para ser ingeniosamente burlada y evitada. Y bien, mientras la Ley valga un pedo (porque "no hay trabajo", porque "los chorros entran por una puerta y salen por otra", o simplemente porque soy un gobernante poronga) discutimos giladas; y dale que va.

31/3/14

Linchamientos, de la evaporación del Estado a la justicia por mano propia

Joven confundido con un ladrón y golpeado brutalmente hoy en Rosario
No cuenten conmigo.
Linchamos al que roba un celular, o mata una anciana. Ignoramos al que se roba un país y condena a generaciones a la miseria y la ignominia. La Argentina draconiana que supimos conseguir en esta década. Gracias, Mamá Cristina.
En rigor, ni siquiera somos draconianos. Dracón proponía las mismas severísimas penas al que robaba una gallina que al que mataba a otro ser humano.
Este post no tiene el cuidado y tiempo de escritura que merecería, pero quería expresar aquí esa postura: No cuenten conmigo.
Permitanmé una alocada asociación en este lamentable tema de los linchamientos, especie de justicia por mano propia del Neanderthal. Yo no descartaría tener en cuenta el fenómeno "Pablo Escobar, El Patrón del Mal". La observación no viene de mi mente febril, sino de un comentario que le escuché a una persona mayor, de quien recibí muchos de mis valores más nobles como el respeto a las ideas del otro, y aún de la vida de los demás. Una persona no sólo pacífica, sino lúcida, consciente de que en el "todos contra todos" y en el "ojo por ojo", los que pierden son los que menos recursos tienen para defenderse.
Esa persona me dijo, mientras veía "Escobar, el Patrón del Mal": "Acá tiene que venir un Escobar que se cargue a todos los políticos chorros. No puede ser que se afanen el país y que nadie haga nada, que un juez acepte presiones del Ejecutivo como si nada. Pagando con la vida es la única manera que los que nos gobiernan van a aprender que con nosotros no se jode. Mientras tanto, dale que va".
Este razonamiento derrama, por cierto, a toda la sociedad. Y ahí están los linchamientos que se vienen sucediendo -Rosario, Palermo, Rosario otra vez, General Roca (Río Negro)- Córdoba y La Rioja- para atestiguarlo: nueve casos en nueve días. Si el Estado se fue y los gobernantes no cumplen su función de representantes del pueblo, y sólo estan allí para hacer negocios con total impunidad, la conclusión es obvia: estoy solo. Y, en esta Argentina miserabilizada, "solo" es "solo contra los chorros".


No hay linchamientos "de derecha" o "de izquierda". Un linchamiento es un acto cobarde y fascista. Y sin pretender caer en analogías fáciles, creo que hay una línea que va de los saqueos a los linchamientos. Así como una que llega allí desde la delación institucionalizada que en definitiva es el Plan Mirar Para Cuidar. Pues el Mirar para Cuidar no es más que la aceptación del Estado de que no es capaz de controlar la inflación; la economía, en fin. Todo tiene que ver con todo.
El linchamiento es la respuesta bruta(l) del ciudadano de a pie a ese abandono del Estado de cumplir sus funciones básicas (el neoliberalismo es el estadío actual del capitalismo; cada vez está más claro). Si el Estado no da señales de combatir el delito -y hasta incluso muestra lo contrario, en este ridículo debate de reforma del Código Penal que propone rebajar penas, sosteniendo que la cárcel no sirve para nada- y respetar la vida de todos, la "sociedad civil" emite, sin más mediaciones que la de sus propios y concretos puños y patadas, la señal. Pero la señal obra sobre la vida, o la muerte, del otro: la señal que se emite es la guerra. La señal es que ya no hay sociedad, que ya no hay comunidad posible. Que el eslogan oficial "La patria es el otro" es un insultante chiste del poder.
Si la vida no vale nada, imagínense la palabra... ¿O habría que pensarlo al revés, y en una relación causa efecto? En efecto, consecuencia de que la palabra no vale nada (la Constitución es nuestra máxima palabra dada, pactada), la vida no importa nada. Y es claro: en ese cuadro que pintamos todos también perdemos todos.
Pobreza miserable y riqueza que se junta "en pala"; anomia total y desigualdad social. Los extremos conviven en esta Argentina que relata una "década ganada" pero esconde los números estadísticos que confirman la miseria que se ve por todos lados. En esta Argentina que entre la corrupción del poder y el dinero fácil del narcotráfico se encamina a velocidad crucero a la descomposición social total; una panorama nada distinto del que se avisoraba en los noventa, y más aún en 2001.
Las señales, en fin, que la sociedad civil emite a la clase política por su abandono representativo, por su ombliguismo cortoplacista y mezquino, son peligrosas. Y nada "progresistas". Al contrario: estamos involucionando.
Tal vez eso envalentonó a Cristina Fernández, Presidenta de la Nación, a decir por cadena nacional que "la violencia genera violencia" (frase que ya había utilizado para defender la represión de Maduro al pueblo venezolano) y que se necesitan "miradas y voces que traigan tranquilidad". En buen romance: la culpa del odio creciente y de la miseria -que también genera odio- la tienen los medios. Y Sergio Massa, claro. Cristina parecía, en su cadena, presidenta de Suecia, y recién asumida y no hace 12 años (o hace 25, sin tomamos como referencia al partido de gobierno).
El hombre es un animal político, como sabemos desde Aristóteles, y la política es la forma más sublime y civilizada de resolver la multiplicidad de intereses que afloran en las sociedades cada vez más complejas en que vivimos. La Argentina animalizada de los linchamientos parece poner en duda ese saber elemental que el hombre ha aprendido hace más de 2500 años. La Argentina animalizada de los lichamientos evidencia, en primerísimo plano, de defección de la clase política toda, y la decepción y desesperanza del argentino medio respecto de su propia tierra y sus propios... ¿hermanos?
El linchamiento no es la respuesta a nuestros problemas.
No cuenten conmigo para ello.

4/3/12

El neoliberalismo mata

"El neoliberalismo
ni siquiera es eufemismo
sino que es, directamente,
el más práctico sinónimo
que hay de la muerte.
Y quien lo cuente como método de vida
puede que ande por Florida
pero no por Argentina o Uruguay".

Sí. El neoliberalismo mata.
La última constatación de esta afirmación la vivimos el miércoles 22 de febrero pasado en la estación Once del tren Sarmiento, que se llevó 51 vidas y dejó 703 heridos; esos que nuestra Presidenta de la Nación, CFK, ninguneó a lo largo de todo su extensísimo discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, el jueves 1° de marzo.
Me parece que este tema del gran Leo Maslíah -el Frank Zappa sudamericano- es el mejor editorial que puede hacerse sobre la cuestión. Con ustedes,
El neoliberalismo:



El neoliberalismo se postula a sí mismo
como un método imperfecto de vivir, pero con una salvedad:
que a pesar de sus defectos, y con todos sus problemas,
es el único sistema que puede hacer funcionar la sociedad.

Por favor que conste en actas que hay dos cosas inexactas
en esa nueva teoría; dos mentiras hay en esa afirmación.
Una es, su señoría, que la sociedad funcione.
Y la otra, usted perdone si al decirlo se me pianta un pokemón...
pero el neoliberalismo ni siquiera es eufemismo
sino que es directamente el más práctico sinónimo que hay de la muerte.
Y quien lo cuente como método de vida
puede que ande por Florida pero no por Argentina o Uruguay.

El neoliberalismo, desde su mismo bautismo,
o en el útero prestado del capitalismo que lo reparió,
ya venía vacunado contra el "hombre no rentable"
que si no era tan amable de morirse solo, él siempre lo ayudó.

El neoliberalato tiene cuerda para rato
y con ella anuda el moño del regalo de la globalización:
nuevo y último retoño de la Trinidad profana
que en relevo de la otra y más de mil te afanan, matan y establecen su ritual de adoración
con un nuevo calendario que, en vez de los santos,
tiene las fechas de vencimiento estipuladas en la carta de intención,
que no explican la intención de lo que dicen, porque,
al igual que los del otro, son oscuros
los designios del nuevo Señor.

Este culto que se expande, como un gigantesco glande,
en lugar de fecundar, esteriliza todo lo que alrededor
le sostenga la importancia a algo que no de ganancia.
Y hasta los más afectados por las consecuencias de la enfermedad
se acostumbran a luchar por el triunfo de los que triunfan sobre ellos, convirtiéndolos en terminales de un sistema que es el que se expresa cuando hablan, convencidos de tener ideas propias, si las tienen, porque alguien se las vendió.

El neoliberalismo se libera a sí mismo
de las trabas que les ponen los Estados que una vez se estatuyó
y en las nuevas condiciones se estatuyen estatismos no estatales,
son quietismos como el de la estatua de la Libertad.

El neoliberalismo se contempla a sí mismo
como aquel de la leyenda que se ahogó en el agua que lo reflejó.
Pero hay una componenda, la "división del trabajo"
da que no se hunda el majo sino otro que ni figuró.

De este modo se expresaba un fiscal que presentaba
en un juzgado los cargos contra la patota neoliberal.
Pero el juez que estaba a cargo dio todo por anulado;
dijo que estaba implicado en el caso este mismo señor fiscal
porque acababa el Estado de quedar privatizado
y él solo era otro cesante, y si algo tenía para reclamar,
que llamara en adelante, y en un tono más paciente,
al servicio de atención al cliente
bien dispuesto a aguardar en línea
hasta que la primera ave de rapiña,
disponible con suerte, lo fuera a escuchar.

(Tema que da inicio a la placa Textualmente 3, de 2004)

13/1/12

El kirchnerismo y la "política tramposa". O el cáncer de la mentira

Néstor Kirchner fue un "tramposo". Y precisamente allí residió -y reside- su principal atractivo; el más fuerte componente seductor del kirchnerismo. Pero, bien analizada, esta seducción reside en un equívoco.
Ser "tramposo" implica, en cierto contexto, por raro que parezca, una acción ética positiva. En efecto, el filósofo francés Jean-Paul Sartre hacía una distinción ética entre “cerdos” y “tramposos”. Pensaba la acción (política) en tiempos difíciles. Guerras, dictaduras. Sucintamente, mientras el "cerdo" cumple con la orden del jefe o superior, coincida con ella o no, el "tramposo" también lo hace, pero logrando incorporarle un contenido subliminal -o no tanto- que niegue, contradiga, relativice o ridiculice aquella orden. Una actitud subversiva. Ambos hombres son inexcusablemente libres y actúan con libertad, por cierto. Pero también, sartreanamente, su acto los define. Hoy Sartre está en desuso, es cierto. Pero estas categorías sirven para el presente artículo.
La velada crítica que conlleva el famoso dibujo de Emilio Eduardo Massera mirándose al espejo, publicado por Hermenegildo Sábat cuando el Almirante Cero estaba en el poder, es un claro ejemplo del "tramposo". En la visión kirchnerista actual, todos los periodistas de los "medios hegemónicos" son "cerdos" adulones de Mitre o Mag-netto, según dónde sea que acaten órdenes. No así, claro, los "periodistas militantes" de la causa nacional y popular que son los voceros de este "modelo de transformación social". (1)
Abundemos en la figura propuesta. El "tramposo", como Sábat durante la dictadura, actúa en un contexto adverso, en el que se juega la vida; carente de toda red, lanza al mundo su acción "tramposa" hacia el poderoso.


Néstor Kirchner nos legó fundamentalmente eso: la "trampa". Él fue un "tramposo", en este sentido ético positivo del término. Cumplió, cuando carecía de poder, con el dictado de los poderosos, mientras cimentaba el suyo propio. Cada gesto positivo que el "relato" oficial ensalza del extinto ex presidente puede considerarse de ese modo, así que no voy a explayarme en esta cuestión. El EterNéstor. El (falso) Eternauta que lucha y resiste contra el poder opresor. Bla bla.
Por definición, una acción es "tramposa" cuando ataca a un superior. Pero cuando las víctimas de esa acción no ostentan ese estatus superior, la "trampa" se vuelve trampa, sin vueltas. Una mentira sin épica social ninguna.
Creo que el concepto que intento formular es bastante palpable. Refiere a las "trampas" que Néstor tendió en apariencia a los poderosos pero que se volvieron trampas para el pueblo. Pongámoslo más fácil, con ejemplos. Uno, ya clásico: el falseo de los números del Indec, según se justificaba en voz baja desde el poder en 2006, era para quitar puntos de deuda al país. Es decir: trampeaban por nosotros. Pero luego resultó que la inflación era trampeada, también. Y con ello, como sabemos, perdían los laburantes. Los mismos de siempre, en fin.
Otro ejemplo, ya clásico, también: la "Ley de Medios de la democracia" venía a traer más democracia a la democracia, a volver plurales las voces, a deshacer los monopolios de la "corpo mediática" comandada por Mag-netto, ése que hasta dos días atrás cenaba con Néstor en Olivos. Y bien: ni los monopolios dejaron de ser monopolios, ni las voces se volvieron plurales. Vivimos, en cambio, una guerra de poderosos (privados, estatales y pseudo-estatales) en la que, como en toda guerra, la primera víctima es la información. Las ONG, las comunidades locales, vecinales, y la de los pueblos originarios no han podido acceder a la palabra aún, vigente ya la nueva ley hace dos años.
Corresponde la pregunta: ¿terminará pasando lo mismo con la bonita Ley Antiterrorismo?...
Dos ejemplos, nomás, de "trampas" ante los poderosos que se volvieron trampas a secas para el pueblo.
Posible objeción: ¿Carlo no fue un mentiroso, también, acaso? Por cierto. Pero "blanqueó" su nuevo contrato apenas asumió el poder al decir: "Si hubiera dicho lo que iba a hacer, no me votaba nadie". Y lo volvió a suscribir en cada oportunidad, a fuerza de cinismo. Por lo demás, fue mentiroso, pero no fue "tramposo", según la definición que estamos planteando aquí. De modo que no hubo ambigüedades que turben la interpretación de lo que fue el menemismo.

Néstor Kirchner sí fue un buen "tramposo", entonces. Pero el problema es que Néstor Kirchner también fue un tramposo a secas. Y la lista es larga. Empezando por los "fondos de Santa Cruz", siguiendo, por caso, por la invención de un pasado heroico en los 70, o las campañas sucias contra Olivera, contra De Narváez, la intervención del Indec y el consecuente trampeo de los números de la inflación y el ocultamiento de la pobreza en Argentina; o el ocultamiento de los informes negativos de los organismos republicanos de control, el vaciamiento del Consejo de la Magistratura; la "nacionalización" tramposa de las AFJP para usar sus fondos para financiarse, la reestatización de la vaciada Aerolíneas Argentinas bajo el argumento tramposo de "integrar al país" pero no a través de la producción (para ello se necesitan rutas y trenes vigorosos, que no los hay) sino del turismo; la defensa tramposa de los derechos humanos; las cintas de la AMIA que nunca aparecieron, los 20.000 millones de dólares chinos que nunca llegaron, la corrupción en la obra pública y en la entrega indiscriminada de subsidios a empresarios amigos o testaferros; el financiamiento de las campañas, las candidaturas testimoniales, el falso "diálogo político" que devino en la "reforma política"; Oyarbide y la Justicia del Sorteo (o el Sorteo a la Justicia); o el vanagloriarse de haber implantado una "Corte independiente" pero desconocer sistemáticamente sus fallos; las dudas sobre el patrimonio del matrimonio, la falta absoluta de transparencia en la administración del Estado y sus recursos, los medios oficiales propagadores y justificadores de la Mentira Oficial (que alcanzó incluso a la propia salud del ex presidente), la prolongación ad eternum de la ley de "emergencia económica" por más que hace ocho años que la economía viene creciendo a tasas chinas, el uso de los "superpoderes" (los mismos que pidió y tuvo Domingo Cavallo), el manejo discrecional de las partidas de presupuestos nacionales siempre mentirosos, la constante apelación a un "Estado presente" desmentida a cada paso, en cada tragedia que confirma que Argentina sigue estando desamparada, que seguimos siendo República Cromagnón (2); defender desde el discurso la libertad de expresión pero quitar la pauta oficial a los medios no alineados y criminalizar la protesta cada vez más (la Ley Antiterrorista es la última frutilla de este postre); llamar "sintonía fina" al durísimo ajuste que se viene, consecuencia de haber pregonado tramposamente el "modelo productivo de inclusión social con matriz diversificada" pero, en cambio, haber beneficiado a los más ricos y haber primarizado, concentrado y extranjerizado la economía más aún que en los denostados años noventa; y tantos otros ejemplos, muchos de los cuales ya han sido y son motivo permanente de reflexión en este blog.

La anterior enumeración incluye a nuestra actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Cristina también se presenta inconscientemente como "tramposa" (es mujer, el "sexo débil") pero actúa tramposamente, sin comillas. Evidentemente, los políticos argentinos sienten que no alcanza con la legitimidad del voto para gobernar. Y necesitan reconstruir esa legitimidad desde otro lugar que no es el institucional. Tema para desarrollar en otro post.
Así, la trampa a secas, la trampa sin épica, la trampa desde el poder, tiene sus consecuencias. En efecto, en el reino de la trampa y de la mentira, todo está bajo sospecha. Ése es el mundo K. Allí es donde mejor se mueven. Allí ganan ellos. De noche, todos los gatos son pardos. Hasta que un tiro te sale por la culata. Lo demuestra el último episodio de esta zaga, que comienza como una torpeza oficial y termina en sospecha debido, precisamente, a la larga lista de jugadas tramposas del gobierno nacional en estos ocho años. Me refiero, por cierto, a la -por suerte- anécdota del falso cáncer de la Presidenta.
Al respecto, la buena salud de la Presidenta es una buena noticia. La salud de la república, no tanto. Ante el escenario de un cáncer -aunque presuntamente controlado, según se informó al principio-, apareció nuevamente la fragilidad institucional de la Argentina, mostrando cómo concentra alegremente todo su poder en su vértice -mal que les pese a los militantes K- mortal de uno de los tres poderes: la cabeza del Ejecutivo.
El problema aquí, otra vez y para finalizar, no es la supuesta mentira del cáncer, sino que, una vez más -y para usar una metáfora biologicista poco feliz pero que viene a cuento tras este lamentable bochorno-, el problema es el cáncer de la mentira, que todo lo pone bajo sospecha. ¿Cómo interpretar, si no, la supina estupidez de creer que, en realidad, la muerte de Néstor fue una puesta en escena, como se escucha o se lee por ahí cada dos por tres?
Brevemente: en el barro de la "trampa" y de la trampa a secas, la lucha (política) por el reconocimiento mutuo es imposible: es una mentira más.
La mentira, y los distintos actos "tramposos" y tramposos, fueron el ambiguo legado del pastorcito Néstor y de la dirigencia kirchnerista en su conjunto. No lo hacen por nosotros. No trampean por nosotros: es su forma de acumular poder. Es imperioso que tanto la clase política toda como la sociedad se planteen de una vez por todas empezar a salir de esta ambigua ética de la trampa instalada en el país en la última década. Porque, en el reino de la mentira y de la desconfianza, hay algo peor que el hecho inexorable de que aparezca el lobo y comience a comerse a las ovejas. Y es que, antes, éstas terminen comiéndose entre sí.

(1) Otro modelo alternativo al "tramposo" Sábat durante la dictadura, para seguir tipificando, fue el sincericida Rodolfo Walsh, quien, como buen "parresiasta", se comprometió a "dar testimonio en tiempos difíciles" gritando por escrito los "errores", "crímenes" y "calamidades" de la primera Junta Militar en su famosa Carta Abierta de 1977. Es el modelo publicitado por los K, el periodista idealizado, bien que poco conocido. Walsh fue un orgánico de Montoneros, pero también un intelectual honesto y crítico, que no tuvo pelos en la lengua para criticar a la cúpula de esa organización cuando lo creyó necesario (y quizás no oportuno).
(2) La última noticia de República Cromagnón es, precisamente, de hoy: un conductor borracho de una camioneta hizo un desastre en la ruta 11, pese a que otro automovilista había avisado dos veces al 911 y la policía, bien gracias.

3/1/12

Himno trunco

El final de la tira El Puntero (político).
Ni una gota de nacionalismo en este Himno trunco, y mucho de "angustia" y bronca en ese "¡Salud!" negado por los "libres del mundo" al... "gran pueblo argentino"...
Gran final, ese primer plano provocador; esa inversión de la responsabilidad: es el político el que nos mira, enojado. Para pensar y repensar...


Pueden leer el post en el que describo algunos tópicos de la tira aquí.

24/8/11

¿Para cuándo la Ley de "patrimonio igualitario"? Los ayllus andinos y los funcionarios K

Ayer, finalmente, la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, cumplió con la ley y entregó a la Oficina Anticorrupción su declaración jurada de bienes 2010, que señala que su patrimonio se incrementó en más de un 27% en el último año, y en un total de un 929% desde que llegó al poder con su marido en 2003. Más próspero, con todo, fue su compañero de fórmula, el ministro de Economía, Amado Boudou, quien tuvo un incremento del 64% en su patrimonio en un año. Algunas semanas atrás, se conoció también la información que señalaba que otros ministros del gobierno nacional y popular habían aumentado considerablemente su patrimonio personal en el último ejercicio. Por ejemplo, el jefe de la ex SIDE lo hizo en un 164%; mientras que las ministras Alicia Kirchner y Nilda Garré lo hicieron en un módico 59% y 35%, respectivamente. Datos que salían, por supuesto, de comparar sus últimas declaraciones juradas como funcionarios públicos.
Cristina es, por ejemplo, cuatro veces más rica que su par norteamericano, Barack Hussein Obama.
Tanto hoy como aquella vez, cuando leí la información, no pude evitar pensar en las comunidades o
"ayllus" andinos del imperio incaico, que practicaban un sencillo y útil mecanismo de solidaridad y a la vez control compartido sobre los bienes de sus comunes. ¿Cómo es esto?
Las relaciones sociales en las comunidades andinas del imperio incaico, pre y pos conquista, se estructuraban en torno a "ayllus". Un ayllu tradicional se puede definir como “un grupo cuyos miembros se consideran ‘hermanos’, que se deben mutua ayuda y sostén, en contraste con otros que se encuentran fuera de los límites del grupo”. La relación de parentesco, sean estos reales o míticos, servía de base para todas las relaciones sociales dentro de cada ayllu, cuyo ideal económico era la autosuficiencia.
A su vez, cada grupo de ayllu tenía un representante, supervisor y guardián: el kuraka. Este cacique, en tanto que no dejaba de ser un miembro integrante del grupo ligado por lazos de parentesco, se regía por las mismas pautas de lealtades y obligaciones recíprocas hacia el ayllu. Arbitraba en las disputas y respaldaba las demandas de bienes y recursos hechas por los miembros más débiles. En retribución a su tarea, los kurakas tenían acceso especial a los bienes y recursos de sus comunidades. Podían servirse, por ejemplo, de indios que cultivaran sus tierras. Pero, en realidad, esto no era más que otra forma de ampliar la red de derechos y obligaciones recíprocas. Justamente, ese mecanismo se repetía a la hora de hacer frente a las obligaciones del Estado incaico en cuanto a trabajo en las minas, en la tierras del Estado, los sacrificios, etc. (obligaciones, todas, que el kuraka se encargaba de hacer cumplir).
Luego de tanta historia, llegamos aquí al punto que me interesa resaltar para este post: cuando un miembro de la comunidad -el ayllu- era llamado por el Estado incaico a cumplir con las obligaciones "públicas" (permitasemé) que hacían, en definitiva a la grandeza del Estado incaico, dejaba su economía personal a cargo de un pariente del ayllu para que sembrara, realizara todos los quehaceres necesarios y demás. Y ese pariente lo hacía, sabiendo que, en su momento, esa ayuda que prestaba le sería retribuida por aquél del mismo modo.
Hermandad. Confianza. Reciprosidad. Solidaridad. Honestidad. Valores, todos, arraigados en el ideario de la comunidad.
Volviendo a nuestros días: ¿puede, un funcionario público, responder en toda su amplitud a todas las problemáticas que se le presentan en la compleja arena pública moderna y, a la vez, preocuparse por progresar en sus negocios personales? El debate, por cierto, no es nuevo.
En
Estados Unidos, por ejemplo, el presidente que asume el cargo debe dejar el manejo de su economía a un tercero, en una fórmula conocida como "fideicomiso ciego", utilizada ya por John F. Kennedy al llegar a la Presidencia en los '60. El fideicomiso ciego consiste en que el candidato a cualquier cargo público deje sus acciones e intereses en un fondo manejado por un tercero. De esta forma, la autoridad no sabe dónde está invertida su plata.
El politólogo Norberto Quaglia (UCES) señala: "En EE.UU., en el caso de los funcionarios federales electos (parlamentarios, presidente, vicepresidente) la divulgación pública de su patrimonio e intereses es el método principal de regulación del conflicto de intereses. La legislación estadounidense considera que sigue existiendo un conflicto de interés respecto a los activos del fideicomiso ciego aprobado hasta el momento en que el fideicomisario notifica al superior del funcionario público que vendió los activos originales, y que el capital fue reinvertido en nuevos activos, o bien, hasta que estos activos redujeron su valor a un máximo de US$1000. De no ocurrir lo señalado, el funcionario seguiría teniendo conocimiento de los activos originales y en consecuencia el fideicomiso no tendría el carácter de ciego".
De hecho, si comparamos las repercusiones del
affaire Clinton-Lewinsky con las de las distintas informaciones económicas referidas a los negocios de George W. Bush cuando era presidente, se ve que un primer mandatario norteamericano corre más riesgos por una relación moralmente "indebida" que por intereses económicos en áreas cuestionables. El fideicomiso ciego no es, por cierto, la mejor solución a estos temas éticos, pero es un abordaje del tema. También se planteó esa solución en nuestro vecino Chile, cuando el actual presidente, el multimillonario Sebastián Piñera se candidateó a la primera magistratura de ese país.


El sistema legal argentino establece simplemente que para ser funcionario público no debe haber colición de intereses o intereses concurrentes entre el funcionario en cuestión y el cargo que ocupa(rá). Algunas de estas normas elementales también han sido incumplidas por el presente gobierno. Recuérdese las denuncias sobre compra de dólares de Nésto Carlo Kirchner, favoreciéndose de información privilegiada. Pero, si no se quiere hilar fino, véase también la gestión -durante la presidencia de Nésto- de Alessandra Minicelli en la SIGEN, quien debía controlar la gestión del ministerio más importante de toda la era Kirchner: el de Planificación Federal, cuyo jefe era (y es) Julio De Vido. Es decir: su marido...
Son comunes en nuestro país, también, los contínuos "saltos" de personas de la función privada a la pública y al revés: de la pública a la privada, utilizando precisamente la red de contactos y saberes que la persona adquirió al pasar por la arena pública, para favorecer a agentes privados con los que, hasta ayer nomás, lo diferenciaban intereses diametralmente opuestos.
Los controles a los funcionarios, en Argentina, si bien delimitados meticulosamente en la letra, son laxos en la práctica. Y más aún en lo que tiene que ver con crecimiento patrimonial. Aún la democracia argentina le debe a su pueblo condenas judiciales cualitativas y cuantitativas por los delitos de corrupción y de enriquecimiento ilítico.
Otro de los aspectos centrales de la mejora en la "calidad institucional" prometida y que nunca llegó (ver también "La 'calidad institucional' prometida"...).

Luego de la aprobación de la ley de matrimonio igualitario, escribí aquí:
"En la Argentina de los Kirchner, ¿después del 'matrimonio igualitario' vendrá el 'patrimonio igualitario'? Ésta es una lucha, también. No existe sólo la lucha gay, o la lucha contra el campo, o contra los medios. De hecho, creo que ésta es 'la' lucha para la mayoría de la población".
Sigo sosteniendo lo mismo.


¡Ah! ¿Quieren saber cómo termina la historia de los kurakas de los ayllus incaicos? Simple: con la llegada del dominador europeo y la lenta pero inexorable introducción del dinero como forma de intercambio, se irán erosionando los lazos sociales de los kurakas con su comunidad más próxima, y así pasarán a abusarse de su situación de poder privilegiada y a fomentar ya no el progreso de su comunidad sino el de su propio patrimonio individual.

9/8/11

Del “Nunca más” al “Nunca menos”: El relato oficial sobre los DD.HH. y el modelo productivo

Siempre estoy atento a las cuestiones de comunicación política, pero a veces no puedo dejar de pensar que los políticos contratan a publicistas y marketineros para que les confirmen sus eslogans veleidosos y ególatras.

Y hablando de eso, de publicistas, marketineros, bragasmenéndez y mercachifles por el estilo, una breve reflexión sobre el "Nunca menos". Y sobre el "Nunca más". ¿Cuál es la relación entre ambos conceptos? Porque el "Nunca menos" describe palmariamente al kirchnerismo. Sobre todo, en oposición al "Nunca más".

Es difícil desmentir que, para nosotros, argentinos, el "Nunca más" ya es, y desde hace décadas, una institución. Su distancia valorativa con el "Nunca menos" no puede ser mayor. Se trata, este último, de un simple eslogan oportunista, parcial y manipulador.

En ese sentido -perdón por el vicio de politólogo de pensar en el "buen gobernante"-, si bien no existe el buen gobernante, sí podemos decir que existe algo parecido al "buen gobierno". En todo caso, buen gobernante es el que institucionaliza su liderazgo; es el que piensa para adelante, en su pueblo, y plasma su experiencia de gestión en el diseño institucional. El buen gobernante sabe que lo importante es el buen gobierno para el pueblo, y no él mismo, su persona(l poder terrenal, siempre incompleto y temporal): sabe y no se cree un salvador imprescindible, como nos presenta la estética (y la épica) del "Nunca menos".

Leí por ahí que el "No nos conformemos con menos", el eslógan del candidato a presidente del Frente Amplio Progresista, el socialista Hermes Binner, se parece al "Nunca menos". La distancia no puede ser más abismal. El "Nunca menos" remite y juega directamente con el "Nunca más". Pretende ser su continuación. Más allá de los gustos personales, hay que señalar que el eslogan del FAP remite a la gestión realizada en cuatro años en la pronvicia de Santa Fe por una alianza de partidos políticos encabezada por el socialismo y al gobierno del socialismo en el Municipio de Rosario en los últimos 20 años, donde la apuesta fue un programa institucional de gobierno a 10 años, hace poco relanzado, en el que se pusieron en práctica verdaderos conceptos de lo que se llama la "nueva política", pregonados desde el discurso, como la participación ciudadana, el control público, el presupuesto participativo, el paradigma de la cogestión, gestión pública transparente y con criterios de equidad. Seguro que no todo es color de rosa, y que habrá muchas cosas criticables. Por mi parte, ya he señalado que la crítica más fuerte a este espacio es no incluir en su programa un plan integral de desarrollo económico productivo y sustentable, que se despegue del actual "pilóto automático" neoliberal y sojero. O "viento de cola", como le dicen ahora. Un bache no menor.

No vaya a ser cosa "el pueblo" se dé cuenta de que todavía es poder. El neoliberalismo no se reduce a una serie de recetas económicas. Es una filosofía política, una forma de concebir el poder. En efecto, contra el especial énfasis en decretar el "final del neoliberalismo" que sostiene el relato del actual gobierno nacional y popular, esa manera de concebir la economía, la política y el manejo del poder es la que sigue gobernando.

El spot de Binner, en fin, hace referencia a Santa Fe ("En Santa Fe, bajamos la mortalidad..."). "Hice esto acá, lo quiero hacer en el país", podría traducirse. No hay ninguna intención de manipular una figura que trasciende los valores partidarios, como lo es el "Nunca más". Lo mismo puede decirse del spot del "Alberto": "Lo hice en San Luis. Vení a verlo". La comparación no pretende hacer una apología de campaña sino que sirve para marcar diferencias en los usos de los símbolos.

Porque no debería jugarse "Nunca más". Con los derechos humanos, tampoco. Esto es lo que ha hecho este gobierno nacional "progresista" en estos años para acumular poder. Pues, en efecto, mientras el "Nunca más" es verdaderamente de tod@s l@s argentin@s, un grito del pueblo, liberador; el "Nunca menos" es parte del dispositivo del poder de turno puesto a rodar mientras "Él" vivía, e incrementado al valor icónico con su muerte.

Hay que hablar y debatir sobre la vigencia del "Nunca más". En un artículo publicado justamente hoy en Clarín -titulado "Cruje el modelo "progresista"-, la socióloga Maristella Svampa termina refiriéndose a la figura del "Nunca más". Allí, Svampa también advierte la centralidad y actualidad de ese grito por el respeto a la vida y a los derechos humanos del pueblo argentino, en momentos en que la represión estatal frente a demandas de vivienda en pugna con el "modelo productivo" k se "federaliza" y recrudece al punto de haberse llevado, en el último año, la vida de 14 argentinos.

"Ledesma, por ejemplo", escribe Svampa, abocada en los últimos tiempos al estudio de estas cuestiones, "ilustra el pasaje de la industria azucarera tradicional a la agroindustria de la caña de azúcar y, recientemente, a la producción de biocombustibles, favorecida por subsidios del Gobierno. No es casual entonces que la disputa por la tierra, que los necesitados exigen para vivienda, choque con la política de expansión territorial que exige el agronegocio, promovido desde los Estados nacional y provincial". Podría decirse exactamente lo mismo, si cambiáramos “biocombustible” por “soja”, del conflicto con los qom en Formosa, o en Salta -donde un alud se llevó hace dos años casi un pueblo entero, consecuencia del desmonte para sembrar el "yuyito"- o en Tucumán o Córdoba o Santiago o Chaco.

A la luz de esta óptica, la intención del relato oficial de tomar al futbolístico "Nunca menos" como una etapa posterior, superadora -vicio autoritario eminentemente kirchnerista-, del "Nunca más" queda reducida al grotesco (por no decir tomada de pelo).

Por último, last but not least, aún desacoplando -como pretende el oficialismo de turno- el análisis de los DD.HH. de su inescindible costado económico, social y cultural, y tratándolos "en sí", hay que -volver a- decir, una y otra vez, lo no siempre evidente: sin Julio López, el "Nunca más" sigue siendo un grito actual y presente, que no debemos perder ni olvidar.

El "Nunca más" sigue siendo esa gran institución colectiva, verdaderamente de tod@s, que nos continúa guiando a tod@s l@s argentin@s. Representa, aún en nuestros días, una vuelta al pasado que también funge como norte: aquello a lo que, paradójicamente, no debemos volver: Nunca más.

10/12/10

Menem-kirchnerismo: 45 nuevas coincidencias 45

De Carlo Saúl a Nésto Carlo. Segunda entrega del catálogo de coincidencias: 45 botones más de muestra. Un aporte a la deconstrucción nacional.

(Aclaración previa: segundas partes nunca fueron buenas).

1. Menem adoptó para gobernar los principios de lo que en ciencia política se conoce como New Public Managment (Nueva Gestión Pública), con criterios básicamente tecnocráticos y empresariales. El kirchnerismo tomó la posta y lo profundizó, con Abal Medina (h) a la cabeza. ¿Nueva política?

2. Doble discurso: Estado mínimo liberal pero con fuerte intervención estatal-legal para fijar la moneda por una década. “Estado presente” en el relato pero, en la práctica, Estado ausente. Lo vemos por estos días. El Estado sólo se hace presente para reprimir (*).

3. Ambos presidentes vaciaron los organismos de control del Estado.

4. Sícarlismo noventista, o los “chupamenem”. Kirchnerismo bobo hoy. ¿Hace falta hacer nombres?

5. Tanto Menem como Kirchner se creyeron indispensables y fundacionales.

6. Los dos gobernaron por años con una inquebrantable hegemonía. Ambos domeñaron ese toro furibundo que es el poder, igualmente que a las oposiciones de turno, que siempre pecaron de ingenuas y jugaron con el reglamento (institucional) en la mano, cuando estos presidentes no lo hicieron.

7. Habilidad para conservar la iniciativa política e instalar “cuestiones” (Oszlak y O’Donnell) en la agenda pública.

8. Fueron los únicos dos presidentes de la vuelta de la democracia que le hablaron de “amor” al pueblo.

9. Menemismo y kirchnerismo fueron, también, los únicos movimientos políticos de la vuelta democrática que lograron la reelección presidencial. Así y todo, más allá de la cultura política, y de las prácticas -que persisten-, el menemismo como movimiento se extinguió con la salida de Carlo del poder. ¿Pasará lo mismo con su sucesor kirchnerista?

10. En distintos contextos históricos, ambos dominaron con firmeza a los militares. Menem, bifronte, con indultos y dura represión pedagógica al alzamiento carapintada de Seineldín. Kirchner demostró autoridad luego de la debilidad institucional pos 2001, cuando se rumoreaba sobre la vuelta de los cabildeos militares y de reuniones (no tan) secretas entre políticos y la cúpula el Ejército.

11. Pese a la “negación de la política” y a la apatía/frivolidad menemista propia del noventismo neoliberal, las organizaciones de la sociedad civil salieron a la calle a manifestarse, a protestar, a reclamar, etc. Algo que siempre molestó al menemismo. El fenómeno “piquetero” fue el más conocido y relevante, incluso mundialmente. A Kirchner también le molestó la gente en la calle. Por eso lo primero que hizo fue cooptarlos a todos, con el verborrágico Luis D’Elía como brazo ejecutor.

12. 12. En los noventa fue “Yo o el caos”. Hoy, el caos son los “destituyentes”.

13. 13. También fueron reelegidos varias veces en sus respectivas provincias como gobernadores.

14. 14. Ambos fueron procesados en la Justicia por “enriquecimiento ilícito”.

15. También los secretarios privados de Menem y, recientemente, CFK fueron sospechados del mismo delito.

16. Ambos privilegiaron con partidas de fondos a la provincia de Buenos Aires, en función de su caudal electoral. Y también a sus respectivos terruños, claro.

17. Roberto Dromi, abogado, especialista en derecho administrativo y principal ideólogo jurídico del desguace del Estado en los noventa. Hoy, asesor kirchnerista en las sombras.

18. Scioli. Scioli. Hadad. Hadad. Y la lista sigue.

19. Otro de la lista con nombre y apellido: Miguel Ángel Pichetto. Fue una de las espadas del menemismo en los noventa. Igual que hoy lo es del kirchnerismo. Hasta el mismo Carlos Menem aparece y desaparece del Senado según los intereses coyunturales del PEN de turno. En fin, más genéricamente: decenas de cuadros políticos peronistas -en un ejemplo del pragmatismo político que lo caracteriza- pasaron, ayer, a formar parte del menemismo, sin importar el salto que daban de la vereda izquierda a la derecha. Lo mismo que ocurrió -¿en sentido opuesto?- con muchos kirchnerperonistas. ¿De Narváez, el próximo salto, de cara al 2011?

20. Carlo S. Menem. N. Carlo Kirchner.

21. Máximo Menem. Máximo Kirchner.

22. Los dos dejaron el poder más ricos que cuando entraron.

23. Los dos estamparon sus firmas para en la privatización del petróleo (YPF) que dio lugar a los “fondos en el exterior de Santa Cruz”. Sin la firma K, Menem no hubiera podido privatizar. Pero, como el Gran Hermano -que cambia la historia según la necesidad política del momento-, Kirchner llegó a decir en marzo de 2007, en el Salón Sur de la Rosada: “Sabemos el genocidio que pasó nuestra industria petrolera, la increíble privatización (...) Si YPF hubiera quedado en manos nuestras estaríamos recaudando (...) entre 20 y 25 y hasta 30.000 millones de dólares por año”.

24. Tanto Menem como Kirchner reclamaron por una distribución federal de los ingresos de la república… cuando fueron gobernadores de La Rioja y Santa Cruz, respectivamente.

25. Corrupción, por aquí, allá y acullá: IBM-Banco Nación, la mafia del oro, la venta de armas, los guardapolvos de Bauzá, la leche podrida de Vico, el Swift-gate, el Yoma-gate y la aduana paralela de Ibrahim Al Ibrahim, en los noventa. Skanska, “devolvé-la-bolsa” Miceli, los gastos de Picolotti, los trenes usados comprados a España y Portugal que no funcionan, ayer nomás.

26. Los negocios de las privatizaciones (o “concesiones”, pues no todo de privatizó), en los noventa: Entel, SEGBA, Obras Sanitarias, Gas del Estado, YPF, los trenes, la red vial, canales, Aerolíneas Argentinas. Los negocios de las estatizaciones, en esta década: LAFSA, ENARSA, AYSA y el Correo Argentino, Aerolíneas Argentinas.

27. Los vices que “traicionaron”: Duhalde a Menem; Cobos a Cristina.

28. El bótox y la carótida de Méndez. El bótox de Cristina y la carótida de Nésto.

29. Como Menem, CFK es una ferviente opositora al aborto legal.

30. El canal público hipermenemista, ayer, con Sofovich y, luego, Mauro Viale y Julio Mahárbiz a la cabeza. Hoy, hiperkirchnerista, con Barone y Diego Gvirtz como emblemas.

31. La muerte de “Junior” ayudó a Carlo con algunos puntitos para la reelección. ¿Llegará el efecto “Gracias, Néstor” hasta el año que viene?

32. Como ayer, los veteranos de la guerra de Malvinas siguen reclamando dignidad.

33. 33. Con Carlo volvió el “deme dos” por la estabilidad y el peso apreciado. Con Nésto, también: por el miedo a la inflación. No está de más volver a recordarlo: el “keynesianismo” kirchnerista fomenta el consumo, y no la producción y el desarrollo industrial y nacional.

34. Salarios miserables congelados por años, en los noventa. Salarios miserables para más de la mitad de la PEA, hoy. Y, el resto, erosionados día a día por la inflación más alta del mundo.

35. Ninguno de estos dos presidentes supo cómo resolver el cada vez más acuciante problema de la inseguridad, que siempre afecta a los sectores de más bajos recursos.

36. Estructura impositiva regresiva, en la que el IVA es el instrumento de recaudación más importante: quienes más tributan son las clases medias y bajas. ¿Menem? ¿Kirchner y Cristina? Los tres.

37. En el 94, el radicalismo -de la mano de Alfonsín- le sirvió en bandeja la reelección a Menem con el “Pacto de Olivos”. En 2007, otro radical -Julio César Cleto Cobos- se sumó a la fórmula “transversal” K para aportar algún que otro puntito y así evitar el temido ballotage y ganar en primera vuelta.

38. Los ex presidentes Menem y Kirchner terminaron -con distintas intenciones- recalando en el Congreso. El primero, en el Senado. El segundo, en Diputados. No obstante, en ambos casos la actividad legislativa -medida en presentación de proyectos y presencias en la cámara- fue casi nula.

39. Alsogaray y la UCEDÉ, mentores ideológicos del menemismo. De las mismas filas proviene el actual ministro de Economía, Amado Boudou, por nombrar uno solo.

40. Varias veces Menem y Kirchner fueron juntos en la misma boleta electoral, en los noventa.

41. Sea por desinterés, o por ineficiencia, los hospitales argentinos están tan desbordados como en los noventa.

42. Menem nunca perdía en los picaditos de Olivos. Kirchner se agenciaba también los mejores jugadores para su equipo.

43. Franco Macri, uno de los principales empresarios lobbystas del menemismo en los noventa. Hoy lo es también del kirchnerismo.

Estos ya los señalé en la anterior tanda, pero valen como cierre momentáneo del presente catálogo:

44. Gobierno conservador, de derecha liberal, uno. Gobierno conservador, de derecha populista, los otros.

45. En síntesis, Menem practicó el neoliberalismo salvaje. Los K, el neoliberalismo con piel de oveja. A los números me remito: como en los noventa, casi un 40% de los argentinos de hoy -descontando los subsidios miserables y clientelares- son pobres o indigentes.

“No soy progre. Soy peronista. El problema es que no lo entienden”, dijo CFK en París, en noviembre de 2003. El peronismo. Ese gran “significante vacío”…

Loo mu chachós pe roniiiiiiistasssssssss…

“Hay que hablar del futuro, no del pasado”, me dijo otro amigo al leer el post anterior con las primeras 45 coincidencias 45. No concuerdo. La historia no está escrita, ni avanza hegelianamente hacia la razón y la libertad. Hay que hablar y revisar el pasado siempre, precisamente para que el futuro no sea el pasado. En ese sentido, la intención de este catálogo, presentado en dos post, es la misma que recorre todo este blog: defender la necesidad de un Estado fuerte y presente para hacer frente a los desequilibrios sociales con un criterio de equidad. Un Estado capaz y capacitado para atender los problemas de una sociedad moderna y compleja como la actual. Hoy, como en los noventa, no lo tenemos.

(*) El problema de la vivienda muestra blanco sobre negro que el Estado sigue ausente, que las burocracias públicas son ineficientes e insuficientes, que hay que redimensionar la materia gris del Estado argentino. La única solución integral al ahora descubierto problema de la vivienda en el AMBA es con un Estado verdaderamente presente para sostener (con plata) políticas continuadas de empleo y de redensificación demográfica.

Click aquí para leer la primera parte del catálogo de coincidencias.

1/12/10

Menem – Kirchner: 45 coincidencias 45 (catálogo I)

Se acentúa, como lo habíamos anticipado, la campaña litúrgico-religiosa de mistificación kirchnerperonista. Se vuelve más necesaria, por tanto, la deconstrucción del mito, del “relato”. Es, en fin, un capítulo más de la “semiosis social” (Verón), de la disputa por la construcción de sentido.

De Carlo Saúl a Nésto Carlo.

Que no son iguales, no lo son. Cierto. Nadie lo duda. Y yo no soy draconiano. Pero no deja de resultar interesante plantear este ejercicio. Las diferencias quedarán para otro post. O para los mismos kirchneristas, que siempre están prestos a marcar su “distancia” con el menemismo y demás dinosaurios. Son, las diferencias, de todos modos, más evidentes. No tanto así las coincidencias.

De Carlo Saúl a Nésto Carlo.

Para muestra basta un botón. Aquí van los primeros 45 botones (empieza a sonar la marchita).

Ustedes pueden agregar o impugnar los que quieran.

1. Ambos políticos saltaron casi por sorpresa a la Presidencia de la Nación. Méndez, ganándole la interna a Cafiero. Y NK apareció cuando a Duhalde ya no le quedaban fichas que jugar.

2. Ambos caudillos controlaban los tres poderes en sus provincias de origen.

3. Ni bien subió, Carlo repatrió los restos de Rosas. Cristina declaró al 20 de noviembre como “Día de la Soberanía Nacional”, en homenaje a… Rosas (por la “gesta” de la Vuelta de Obligado).

4. Carlo y Nésto: liderazgo carismático y conducción implacable del poder.

5. 5. Luego de varios planes SupErman (González) Méndez decretó la paridad cambiaria peso – dólar. En aquel entonces, la convertibilidad era fija: 1-1. Hoy -y desde hace tiempo- también hay convertibilidad cuasi fija: 4-1. Con dólar alto. Como antaño.

6. 6. Para el neoliberalismo menemista, el desempleo (que llegó al 18.4%) tenía una función social: domesticar a los que estaban con los pies adentro. Hoy, esa función social la cumplen dos agentes: el trabajo en negro (40%) y los planes sociales clientelares (que -a no olvidarlo- empezaron con el riojano: los planes Trabajar).

7. Menem también creó un conglomerado de prensa para enfrentar -no en las palabras, pero sí en los hechos- al grupo Clarín: el CEI (Monetta y cía.). El más emblemático del kirchnerismo es el grupo Szpolski.

8. No obstante, de ambos presidentes el Grupo Clarín obtuvo importantísimas concesiones y excepciones.

9. En los noventa nació la CTA y Carlo nunca le reconoció la figura jurídica. Como ahora, pese a que hay un fallo de la Corte Suprema.

10. Como Menem, Kirchner se metió al sindicalismo en el bolsillo con prebendas varias y abultados fondos para las obras sociales. Llamó a Ocaña para limpiar el PAMI de la corrupción barrionuevista pero vino la “mafia de los medicamentos”, que tiene a Hugo con el culo en las manos.

11. La misma matriz política observamos con respecto a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Méndez la amplió de 5 a 9 y puso ahí la “mayoría automática”. NK entendió que no podría gobernar con ese poder adverso y embistió exitosamente contra esos resabios menemistas. Una Corte honesta, capaz y “para la democracia” es mejor que una Corte opositora. Fue su mayor logro institucional. Hoy no hay Corte adicta. No obstante, como contrapartida, reformó el Consejo de la Magistratura, que nombra y remueve jueces, con poder de veto preponderante del Ejecutivo. Y vació a la Justicia Federal dejando cargos vacantes o jueces subrogantes.

12. Nos habíamos amado tanto: Menem – Oyarbide. Oyarbide – Kirchner.

13. Uso de la SIDE (hoy SI) para espiar a periodistas y opositores. Lo denunció el niño angelical del Opus Dei Gustavo Béliz en el programa de Grondona, en 2004, al mostrar una foto del hombre fuerte de la SIDE, Jaime Stiusso. Y debió, a la postre, renunciar al cargo de ministro de Justicia de Kirchner. Béliz: el mismo que le escribía los discursos a Menem y que luego fue su ministro del Interior hasta renunciar en 1993 cuando dijo que estaba “parado en medio de un nido de víboras”.

14. María Julia, emblema de la corrupción menemista. Jaime, de la kirchnerista.

15. Infinidad de denuncias sobre financiamiento espurio de las campañas presidenciales. De Khadafi a Chávez, los empresarios españoles y la “mafia de los medicamentos”.

16. (In)Justicia para los atentados a la embajada de Israel y la AMIA. ¿Se acuerdan de los tapes que Nésto Carlo dijo que iba a entregar?

17. Festival de licitaciones públicas directas y a dedo, en ambos casos.

18. Un gran problema de los noventa en materia de derechos humanos fue el “gatillo fácil” policial. Igual que hoy. En realidad, no. En esta década ha crecido el promedio de gatillos fácil pese a lo que sostiene el discurso oficial.

19 19. Cavallo “dibujaba” los números de la economía. Nésto, también, a partir de la intervención del INDEC.

20 20. Un principio básico del noventismo neoliberal era “enfriar” la economía, que directamente se congeló con la Convertibilidad. Al principio del gobierno de CFK, se aplicó, indirectamente, el mismo criterio. En efecto, el conflicto con el campo generaba tal incertidumbre que paralizaba la economía y consiguió frenar por un rato la inflación. En ese sentido, 2009 también ayudó, porque fue un año recesivo.

21. “No hay plata” decían Menem y Cavallo cuando se trataba de los jubilados. Igual que hoy. Más allá de estos navideños 500 pesitos por única vez: para el regalo del arbolito a los nietos. En ambos casos eso representa la “negación de la política”, que ya ésta no se practica como “el arte de lo posible” (y de lo legítimo, ejercidos por aquellos que fueron elegidos por la voluntad popular) sino como la administración de la escasez.

22. Nada de impuestos progresivos para el desarrollo y para saldar la deuda social. Menem-Cavallo se financiaban con los organismos de crédito internacionales. Nésto y Kristina, con el ANSES para gastos y subsidios a la clase media urbana, y las reservas del Banco Central para pagar deuda externa sin chistar. Como en los noventa. Que quede claro: financiarse no con ingresos genuinos (al margen de los ya perimidos “superávits gemelos”) sino con deuda es más de lo mismo.

23. Carlos Menem fue el presidente de la vuelta de la democracia que más deuda pública contrajo. Igual que Néstor Kirchner: pues el 50 por ciento de lo que tiene el BCRA son bonos. Es decir: deuda.

24. Carlos Menem fue el presidente de la vuelta de la democracia que más deuda pública pagó. Junto con NK.

25. En los noventa, Menem y Cavallo rebajaron los aportes patronales a su piso más bajo: poco más del 20%. Hoy siguen intocados.

26. En los noventa se practicaba la “teoría del derrame”: que primero llegue la ganancia a los bolsillos de los ricos, y luego caerá al resto de la sociedad. Después de casi una década kirchnerista de crecimiento a tasas chinas, el nivel de equidad social, la brecha entre ricos y pobres, sigue tan desigual como con el menemismo. Sólo se “derraman” miserables gotas.

27. Económicamente, en los noventa se hablaba de la “brasildependencia”. Hoy es Brasil + China.

28. En los noventa se terciarizó la economía (servicios). Hoy se primarizó nuevamente, sin diversificarse. Hoy, como ayer, se carece de un plan de desarrollo agrícolo-ganadero. Bueno. Ya que estamos, amplío: El menemismo creó la ingeniería legal para el monocultivo de soja y la extracción minera y petrolera. Políticas de libre desenfreno y “desiertos verdes” que, como sabemos, profundizó el kirchnerismo. Ni que hablar de un plan de desarrollo industrial. Ninguno de los dos gobiernos, pese a los rimbombantes anuncios, propició políticas crediticas sostenidas a la producción. Es la vigencia -la continuidad- del Estado ausente. El gobierno simplemente “administra” lo que hay, con algunos retoques o reestatizaciones oportunistas.

29. Tanto para Menem como para los Kirchner, el enemigo más odiado es otro “compañero peronista”: Duhalde.

30. Con pragmatismo, el menemismo supo responder discursivamente, y en los hechos (igual que Perón al término de la Segunda Guerra con la aparición del Estado de Bienestar), al cambio de época pos Muro que instauró el neoliberalismo salvaje, la crítica furibunda al Estado, que había que desguazar. Lo mismo hizo el peronismo kirchnerista, pero al revés. En esta década el discurso de época es el de la “vuelta del Estado”. Pero lo que volvió fue el “Estado bobo”, deforme (Ozslak), e ineficiente. Tanto uno como otro se sirvieron del Estado en beneficio propio y de los “amigos” en vez de revitalizarlo en pos del interés general.

31. En los noventa gobernaba el “Pensamiento único”. Hoy, si no estás con el “gobierno progresista” le hacés “el juego a la derecha”. La misma “negación de la política”, de la diversidad, de la diferencia, de la democracia.

32. Como ayer, a los pueblos originarios siguen robándole tierras y reprimiéndolos.

33. En los noventa también el Congreso era una “escribanía”. En la mayoría de los casos los debates son para la tribuna y no –habermasianamente- para mejorar una idea, una herramienta de gobierno, un instrumento de implementación de política.

34. En los noventa, Corach disciplinaba con Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a las provincias díscolas, práctica política que no debe ser leída más que como una consecuencia del federalismo viciado y débil que existía. Igual que hoy: el “juego político” se decide desde el centralismo de kaja.

35. Las valijas Samsonite de Amira y la de Antonini Wilson.

36. Delirios faraónicos nunca concretados: la aeroísla de Carlo y el tren bala de Klishtina. Bueno, y Kirchner también tiene el megagasoducto que iba a ir de Venezuela a Buenos Aires. ¿Se acuerdan?

37. Apoyo a (y en) los viejos e inoxidables caciques del Conurbano. Ayer y hoy.

38. La economía nacional, en fin, está tan extranjerizada y concentrada hoy como en los noventa.

39. Con el “monopolio” del fútbol, soportábamos a Marcelo Araujo. Con el “Fútbol para todos”, también.

40. Menem privatizó. Y entregó millonarios subsidios a varias de las empresas beneficiarias de las concesiones para sostener sus ganancias. Igual que hoy lo hace el Estado kirchnerista. Transferencia directa.

41. Incapacidad para generar consensos para impulsar políticas de Estado de desarrollo nacional. Casi la única que existe es el Mercosur como institución, en la que es determinante la presión de los países vecinos.

42. Ayer y hoy, gobiernos con facultades delegadas y “superpoderes” (lo que Guillermo O’Donnell llamó “democracias delegativas”). Cierto es que esto mismo el politólogo argentino Eugenio Kvaternik, en el caso de Menem, lo entiende, desde una perspectiva schmittiana, como positivo al verlo como una clara recuperación del poder de decisión del Ejecutivo. Sin apelar a Carl Schmitt, lo mismo ha sucedido con Kirchner, según el politólogo Isidoro Cheresky.

43. Como Kirchner, Menem también fue “progre”. O “renovador”, en el lenguaje de la época. Y, como Kirchner con Sabbatella, también tuvo sus jóvenes leones para mostrar, como José Luis Manzano, luego ministro del Interior menemista y autor de la frase “robo para la Corona”, según Horacio Verbitsky.

44. Gobierno conservador, de derecha liberal, uno. Gobierno conservador, de derecha populista, los otros.

45. En síntesis, Menem practicó el neoliberalismo salvaje. Los K, el neoliberalismo con piel de oveja. A los números me remito: como en los noventa, casi un 40% de los argentinos de hoy -descontando los subsidios miserables y clientelares- son pobres o indigentes.

“A mi pesar, debo reconocer que son la única alternativa capaz de gobernar la Argentina”, me dice un amigo. Como seguramente lo dicen muchos. Precisamente el mismo discurso derrotista que logró instalar el pensamiento único.

De Carlo Saúl a Nésto Carlo: Alcoyana – Alcoyana.

45 coincidencias 45.

La semana que viene no se pierdan la segunda parte del catálogo con otras nuevas 45 coincidencias. ¿45? Sí, 45. Son unas cuantas, ¿no? Y que los eunucos (del progresismo oficial) bufen”, como diría Arlt.

“Hay que hablar del futuro, no del pasado”, me dice otro amigo (tengo varios, ja!). No concuerdo. La historia no está escrita, ni avanza hegelianamente hacia la razón y la libertad. Hay que hablar y revisar el pasado siempre, precisamente para que el futuro no sea el pasado.

Click aquí para leer la segunda parte del catálogo de coincidencias.