8/4/14

Un país al margen de la Ley (Linchamientos II)

Intento de linchamiento en Posadas, Misiones, ayer

Ayer hubo otro intento de linchamiento en Posadas, Misiones (foto), en una saga de barbarie que duró varias horas.También hubo otro linchamiento en Merlo, provincia de Buenos Aires. Y otro en Santiago del Estero. Más de una docena de demostración de que efectivamente "la patria es el otro" en apenas 20 días.
Muchos, muchísimos, aparecen exaltados por las redes sociales, demostrando su alegría porque "el pueblo se hace cargo de la delincuencia", y cosas así. No es menor el rol que juegan los medios en casos tan sensibles a la opinión pública como estos. Dejo, al respecto, esta interesante nota de Sebastián Lacunza: "La turba y los medios, seducción mutua".
Volvamos al tema de este breve post: el auge y el festejo de la barbarie. Amigo de clase media: cuando cuestiones a los piquetes porque no te dejan circular con tu tutú nuevo x las calles, te voy a recordar que te alegraste y apoyaste los linchamientos, que se rigen por la mísma lógica berreta de la justificación para evadir la ley.
El debate por los linchamientos se acaba en un minuto, con el código penal en mano: pena por robar un reloj + pena por linchar un cristiano. Cúmplanse ambas en serio y a ver quién sale a robar, y quién sale a linchar.
Insisto en esto: en términos argumentativos, la justificación de los linchamientos es a la clase media lo que los piquetes a los desocupados. Justificar los linchamientos por el hecho cierto de que el "Estado está ausente" es igual a legitimar los piquetes porque la situación social es grave, cosa también cierta. Y así en este ispa, desde abajo, desde el medio o desde arriba, sigue rigiendo la misma lógica berreta que encuentra motivos para no cumplir la Ley. Para vivir, como decía Carlos Nino, al margen de la ley.

Acuarela: "Animales sueltos" (Luis Scafati)

Aunque suene a obviedad, la Ley está para ser, primero, respetada (repito: valorada, respetada como la forma elemental de convivencia en las sociedades complejas) y, luego, cumplida. Hay que empezar por ahí: por dar señales de que la Ley está para que la cumplan todos. Los populismos son, claramente, todo lo contrario a esto. La señal que dan los tres poderes del Estado, empezando por el Ejecutivo, es que la ley está para ser ingeniosamente burlada y evitada. Y bien, mientras la Ley valga un pedo (porque "no hay trabajo", porque "los chorros entran por una puerta y salen por otra", o simplemente porque soy un gobernante poronga) discutimos giladas; y dale que va.

2 comentarios:

  1. No. Creer que la "clase media" (supongo que se refiere a toda) festejó los linchamientos, es una simplificación tan errada como decir que la culpa de la inseguridad y de los delitos es la clase pobre. Como todos o la mayoría de los problemas que tienen los argentinos, es una ensalada de motivos, con un común denominador común: una sociedad indolente y disoluta. Las instituciones están casi destruidas por la corrupción, la desidia y la ineptitud de gobernantes y dirigentes político. Los gobernantes y legisladores (en especial éstos que tenemos hoy), no tomaron el poder por la fuerza ni a punta de pistola; los votó el pueblo, con uno de las mayores índices de la historia; más aún, los reeligió y los festejó. Resulta que ahora se dan cuenta que destruyeron las instituciones; ignoraron el delito; coquetearon con las mafias del narcotráfico y -entonces- se rasgan las vestiduras. No muchachos; no creo que la gente, mayoritariamente, esté a favor de los linchamientos. Tal vez estén enojados con ellos mismos, por que se dan cuenta que están pagando las consecuencias de tanta indolencia. Nada es gratis

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  2. Anónimo: gracias por tu interesantísimo comentario. Una pena que no hayas dejado tu nombre, para saber quién me lee y con quién discuto. En fin. Yendo a lo jugoso: es cierto lo que decís al principio sobre mi prejuicio. Sabía que iban a abordar el texto por ese lado. Lo acepto. A veces uno simplifica demasiado. Comparto absolutamente todo lo que decís, excepto dos cosas: no estoy tan seguro de que la gente esté “enojada consigo misma”. No lo sé. Tengo mis serias dudas. Y otra, que no quiero dejar pasar: el hecho de que porque “la gente, mayoritariamente, no esté a favor de los linchamientos” debamos minimizar el asunto, no advertirlo y describirlo, no llamar la atención sobre él, no debatirlo, y pensar si es una tendencia que viene para instalarse con fuerza en la sociedad o no, si son síntomas de algo, de qué, y ver cuáles son los problemas de fondo y de superficie y cómo conjurarlos. Gracias por tu comentario.

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